El idioma hebreo es a la vez un sistema notacional matemático. Es sabido que Aleph no sólo es el número uno, sino también el principio, el origen, y también es denominado el Padre. Así pues la palabra "padre" corresponde al número "1"... Si buscamos la palabra "madre" encontramos que corresponde al número "33", (lo cual demuestra que este pueblo también tenía sus issues con la igualdad entre géneros).
En fin que si alguien tiene la ocurrencia de sumar los números 1 y 33 obtiene 34, lo cual no tiene la menor relevancia, salvo porque en ese idioma (que, de hecho, no es el lenguaje original de Jesús, ya que éste hablaba arameo), el 34 significa "hijo"... así pues, el padre, más la madre, dan por resultado al hijo...
Este sistema matemático / lírico ha sido sumamente estudiado por matemáticos y filólogos de todo el mundo. Y se ha nutrido de aquel mito, de la posibilidad de que en sus páginas se esconda el Nombre de Dios. No en balde los rabinos han dedicado siglos al estudio de las permutaciones y la oración en la Torah...
De acuerdo con la Revelación, la clave del Nombre de Dios está en el Tetragrammatón: YHVH. Estas cuatro letras representan al Nombre. De ahí nos viene la verbalización "Yahvé", que es una manera de aludir al Nombre Secreto... Uno de los escritores que más aprovecharon esta circunstancia en la literatura fantástica fue Jorge Luis Borges, quien en varios de sus cuentos cortos alude a la simbología hebraica y a las posibilidades de conocer el Nombre Secreto...
La pregunta es ¿para qué demonios (ups!, perdón...) ejem, quiero decir, ¿para qué chispas sirve conocer el Nombre? Según las leyenda latina, todas las cosas tienen un nombre verdadero, el cual fue dado por Dios al momento de la Creación. El nombre que ahora conocemos es el dado por el propio hombre (por Adán). Conocer el verdadero nombre de las cosas nos daría poder sobre ellas. Por eso en brujería una de las tareas principales es descubrir nuestro nombre real o al menos asegurarnos que nadie más pueda descubrirlo...
Algunas leyendas afirman que el Arcangel San Gabriel nos lo ha dicho. Gabriel, cuyo nombre significa "hombre fuerte de Dios", y en realidad es algo así como "el chismoso de Dios", es a quien se le atribuyen la Anunciación, la visión de Zacarías, el Corán - que dictó a Mahoma - y también el famosérrimo Libro de Enoch, manuscrito apócrifo hallado en Q'umran que narra la caida de Lucifer. De acuerdo con las citadas leyendas, Gabriel baja en la última semana de gestación de cada bebé y se aloja con él un día completo en el vientre materno, tiempo en el que le susurra el gran secreto de su vida... (¿su nombre verdadero acaso?) y luego sella nuestros labios poniendo su dedo índice sobre nuestra boca (por eso tenemos ese pequeño hoyuelo entre la nariz y el labio superior), para que olvidemos todo...
De acuerdo a estas teorías, algunos ilusos suponen que al conocer el Nombre, obtendrían control sobre Dios... Algo bobo en realidad, pues de acuerdo a la exégesis, el Nombre viene de Él mismo y nadie más... Lo que sí es probable es que la pronunciación adecuada podría abrir las puertas a la Visión Sobrenatural. Los teóricos más respetados elucubran que la posesión y correcta pronunciación del Nombre, darían el conocimiento que tiene el Arcángel San Gabriel, o
quizás de conocer los Planes mismos de la Creación...
La realidad es que nadie sabe lo que puede ocurrir, pero suponemos que deberá ser algo a la altura del acertijo... Y es que el nombre sería una composición de palabras, cuya reducción matemática muy compleja que debe culminar en el Tetragrammaton. Teóricamente es posible hacerlo... O al menos eso suponen los estudiosos...
Tras la destrucción del templo en el 587 a.C. (fuego incluído) y la siguiente destrucción en el 70 d.C. por los Romanos, lo que queda de la Torah, son las reescrituras de los Grandes Maestros... Es decir, se plasmaron de memoria lo que originalmente eran revelaciones directas... De ahí que usar dichos textos como materia prima es absurdo. Si de verdad en algún momento estuvo ahí el Nombre de Dios, hace mucho que desapareció la única pista...
Seguiremos especulando y quizás algún día, Gabriel baje de nuevo y le de por escribir un tercer libro y nos revele finalmente el Más Grande Secreto de Todos... o quizás Gabriel guarda secretamente el deseo de que uno de nosotros recuerde en su vida adulta lo que nos susurró en el vientre materno y lo pronuncie... Y sólo Gabriel sabe lo que ocurriría entonces...
Abrazos!

12 comentarios:
Esa historia de Gabriel es de mis favoritas... de hecho creo que tiene mucho encanto el saber que en algún lugar de nuestro subconsciente aún recordamos el secreto de nuestra vida y lo que de alguna forma, nos mantiene aquí...
Yo creo que los misterios nos fascinan y por eso rascamos hasta dónde no los hay. Pero también pienso que a veces nos perdemos tanto en la búsqueda que difícilmente aceptamos la verdad. Aún sabiendo el nombre verdadero, de nosotros o de Dios, creo que se nos escabulliría de las manos.
La verdad representa el punto final a una búsqueda que por origen nos hipnotiza...
También reconozco que yo estoy convencida que mi verdadero nombre es LORIS LANE y te aseguro que el saberlo, no te dará ningún poder sobre mi... jajajaja
Muy interesante blog.
*y como el que busca encuentra, te cuento, te presumo, te comparto queeee
chan, chan, chan, chan, chan....
Ya tengo BLOG!!!!!
A ver que te parece...échale una miradita... sólo sigue mi link.
Besitos!
No había oído nunca la leyenda del Arcángel San Gabriel, pero reconozco que al leerla me ha dado un poco de "yu-yu"...y es que no soy muy creyente...bueno en realidad no lo soy en absoluto...aunque lo fui...
Un mito muy interesante... había leído algo de esto, pero nunca tan explícito como vos lo has hecho.
Me encantó, centrífugo!
Es muy lindo visitarte y aprender con vos...
Que pases un lindo finde!
Besos.
¡Me encantó este artículo! Ya conocía aquello del 34 y el nombre de Dios, pero lo has contado tan interesante y es un tema que a mi particularmente me llama la atención: el nombre, el nombrar, su significancia e implicancia, su secreto, si es constitutivo o declarativo de aquello que nombra, en fin... un placer pasar por aquí. Centrífugo.
Miss Lane!!! Bienvenida de nuevo!!! Ya la agregué de nuevo al océano de blogs que recorro y será sin duda un placer visitarle con frecuencia. (Por cierto, Excelent choice of design...)
Y en cuanto a que vuestro nombre sea Loris Lane, aún haría falta saber cómo pronunciarlo correctamente... (digo, por ello del conseguir poder sobre usted...)
Merce: pues resulta que yo también me declaro actualmente "indefinido". Me aburren los conceptos cristiano - católicos y, en general, toda la concepción "cómico-mágica" de las religiones. Sin embargo, también me parece altamemente improbable que seamos producto de la casualidad. (Creo que de eso será mi siguiente post)
Evan: ¡El retorno!!! que milagro y que gusto verle de nuevo por aquí. Pues gracias por los comentarios. Es más bien compartir algo de lo que he leído por aquí y por allá...
Abril: pues fue gracias a tu comentario que decidí ampliar lo del nombre de Dios. En verdad que es un tema muuuy interesante. Y da para mucho más. Lo bonito de los blogs es poder leer, compartir y aprender...
Abrazos Centrífugos!
Super interesante, me acordé de un versículo de las promesas que vienen en Apocalipsis, y para no quedarme con la curiosidad lo consulté y aquí te lo copio: "Al que venciere daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrita un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe" (Ap.2:17). Un nombre nuevo, a poco no es una promesa bien alentadora?? (lo digo en serio! y vaya que me gusta mi nombre, pero es lo que representa pues... ). Saludotes
Hermoso post.
el subconsciente encierra mucho más de lo que se cree. solo se tiene que despertr
la pregunta es si lo despertamos soportaría la vida de hoy, loactual, ...
para reflexionar......
invito a mis blogs
www.walktohorizon.blogspot.com
www.panconsusurros.blogspot.com
www.cuerposanoalmacalma.blogspot.com
www.lasrecetasdelaabuelamatilde.blogspot.com
www.newartdeco.blogspot.com
saluda y dejo mi paz
mary carmen
Miss Melancolía!! Bienvenida. No conocía el pasaje pero en verdad suena sensacional: un nombre nuevo significa incluso un nuevo yo. Una nueva vida, una vuelta al comienzo, quizá para poder vivir distinto...
María del Carmen, Bienvenida también! Wow! ¡cuántos blogs! los iré visitando poco a poco.
Abrazos Centrífugos!
Si no recuerdo mal, cuando dios mandó a Egipto a Moisés a sacar a los de allí al pueblo de Israel y llevarlo a la tierra prometida, Moisés le pregunto cual era su nombre, y la respuesta de Dios fue, "Yo soy el que soy", o sea, que era el y punto.
De todas formas si Gabriel baja y viendo lo "cotilla" que es seguro que nos lo cuenta.
Un beso.
Qué interesante. Precisamente en la última homilía hablaban de esto de que Dios no tiene nombre. Simplemente es, existe por siempre. Un beso.
Ana: En efecto, lo había olvidado: "Yo soy el que soy" es una frase sensacional pues dice todo y nada a la vez.
Susana: ¡qué curioso! lo del evangelio, digo. Que haya sido sobre el Nombre (o su ausencia), es como sintonizarnos todos con un tema particular.
Abrazos Centrífugos!
Delicioso Post, una aventura leerlo.
abrazos
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