sábado, 23 de agosto de 2008

Héroes y Villanos. ¿Evolución o Suma?

Imagen: Brian Despain

Hace ya algunos años tuve oportunidad de leer "Héroes y Villanos" de Angela Carter. Un libro que, irónicamente, de lo que menos habla es de lo mencionado en su título. O quizá, por el contrario, tiene todo que ver con ambos: todo héroe es también un villano para alguien más. Y todo villano es un héroe en el corazón de alguien.

La heroicidad viene acompañada de retos, dificultades y, por supuesto, villanos. Son como el día y la noche, la luz y la oscuridad, el Gordo y el Flaco... no puede existir uno sin el otro. Como conceptos requieren del contrario para poder definirse adecuadamente, pero por supuesto, también requieren de un contexto, una plataforma que permita compararles. Y requieren además de una cultura. Todo héroe requiere una determinada cultura para poder insertarse, de lo contrario es un paria, un "olvidado". El villano también. En ese sentido, los héroes y los villanos están más emparentados de lo que a veces están dispuestos a aceptar...

Y en este mismo sentido el héroe y la cultura también se requieren uno al otro. Toda cultura, refiriéndome en este momento al conjunto de elementos sociales que vinculan a un grupo humano entre sí, hace uso de ciertos elementos definitorios básicos, que podríamos denominar el Mito y el Rito. El primero explica el origen de dicha cultura. Constituye un "límite" al Caos previo. El Rito celebra el triunfo de dicha Cultura sobre la barbarie anterior y/o conmemora a los caídos. Ambos requieren forzosamente de un Héroe (y su respectivo Villano). El Héroe protagoniza el Mito. Y el Villano también. El Rito recuerda con tristeza o desprecio al Villano, y celebra o conmemora al Héroe.

La relación que establece la cultura con sus héroes y su tipo de mitos, nos permite entender en parte la concepción que tiene esa cultura del mundo. Y en ese mismo sentido, la evolución de un tipo de héroes hacia otro grupo, nos habla también del movimiento que se genera en dicha cultura.

Los primeros héroes humanos tenían una fuerte carga guerrera. Eran combatientes, héroes que ganaban batallas, derrotaban monstruos o villanos y así obtenían la Gloria. Con el tiempo, el "Héroe Guerrero" dió paso al "Héroe Rey". Se enriquecía la personalidad del héroe con tintes aristocráticos (elección divina, linaje, etc.) y las tareas que enfrentaba tenían un carácter definitorio para su pueblo. Sin embargo, en ambos casos, el "héroe" se había formado a sí mismo en el fuego del combate. Ejemplos del héroe guerrero existen muchísimos: Aquiles y Héctor en la batalla por Troya, Beowulf en el mito sajón, el Cid en el mito español, etc.

Posteriormente, con el intercambio cultural que se dio entre Oriente y Occidente apareció la figura del "Héroe Místico", que abandonaba la lucha exterior, para librar más bien las batallas de la conciencia interna. En la Edad Media, esto derivó concretamente en los Santos, quienes al contrario de los héroes guerreros o reyes, triunfaban por su muerte, por ser mártires, víctimas y guías en momentos de dificultad. Se admira su entereza, su capacidad de hacer el bien y su relación con Dios. Ejemplos de héroes místicos serían San Francisco de Asis, San Felipe de Jesús, etc . Juana de Arco sería un ejemplo de una heroína en la que concurren las dos categorías: el guerrero y el místico.

Finalmente, con el advenimiento de la Revolución Industrial surgió un nuevo tipo de Héroe: el "Self made man”. El “Héroe Empresarial” se forja en la arena de los negocios y triunfa por su creatividad y por su capacidad de aterrizar sus sueños en la realidad. No por su espada, ni por sus rezos. Sus logros materiales son las organizaciones que construyen… y, por supuesto, la cantidad de dinero que generan. Los ejemplos más famosos incluyen a Bill Gates, Jeff Bezos, Michael Dell y Steve Jobs, por sus hazañas en el sector de alta tecnología, pero Warren Buffet, Peter Lynch o Richard Branson, también lo son en un espectro más amplio. En México Carlos Slim, Lorenzo Servitje o incluso Emilio Azcárraga (q.e.p.d), son ejemplos de héroes empresariales (aunque por supuesto, existe un amplio sector que también los considera villanos).

En nuestros eclécticos tiempos conviven los tres tipos de héroes: el éxito de las sagas Rambo, James Bond y anexas en el celuloide tan sólo revela superficialmente nuestra fascinación por héroes guerreros modernos, como podrían ser Eisenhower, McArthur o ahora el absurdamente bélico Bush y su aún más absurda aceptación popular . Sin embargo, también a nivel masivo admiramos héroes místicos como Gandhi, Nelson Mandela o la Madre Teresa y, por supuesto, también soñamos con convertirnos en héroes empresariales, como Steve Jobs.

Dos notas curiosas de reflexión tienen que ver con lo que escribí en el primer párrafo. Para muchas personas, los héroes que aquí he mencionado son villanos también. Personajes que representan, encarnan o lidereraron ideales que fueron en contra de muchas otras personas. Una dualidad que sólo se explica si se entiende primero la cultura en la que están inmersos. Hay quien incluso toma como afrenta personal el que otro considere a una de estas personas en una de ambas categorías. Y en este sentido manifiestan también una identidad cultural.

Y la segunda reflexión tiene que ver precisamente con los elementos culturales que representa cada tipo de héroe: Las primeras civilizaciones en la historia del mundo se forjaron alrededor del combate y la guerra. Por muy mitificada que se encuentre, la guerra no es otra cosa sino un "hurto masivo coordinado", sin embargo esto no se ha desvanecido ni un ápice en nuestro mundo actual. Si bien se enriqueció con los héroes de las siguientes dos categorías, no podemos hablar de una “evolución cultural” sino en todo caso, de una adición en lo que se refiere a nuestros paradigmas. La expansión católica en occidente, el antagonismo surgido con la Reforma y la forma misma en la que las religiones en el mundo actual influyen geopolíticamente, son muestras de los tintes guerreros de los héroes místicos. La diferencia estaría en que éstos últimos potencian los elementos de introspección y lucha interior que presentaban someramente los primiegenios héroes bélicos.

Finalmente, el héroe de empresa tiene un componente guerrero muy importante, y otro también de revolución personal - al grado que generan seguidores incondicionales - pero adiciona la capacidad de “generar valor” (económico, humano y social), no sólo conquistas y ritos.

La gran pregunta sería ¿Cuál tipo de cultura define la convivencia actual de los tres tipos de héroes en nuestro mundo?

8 comentarios:

loris lane dijo...

mmm, creo que me perdi un poco en el texto...
Supongo que si tenemos los tres tipos de heroes, es porque han evolucionado los conceptos y quizas al ser cosmopolitas, recurrimos al heroe segun la circunstancia, pero me parece tambièn que esa caracteristica no es suficiente para definir la cultura.... complicado...muy complicado.

Poniendo un ejemplo mas personal... de niño te dicen que puedes ser cualquier cosa que desees y te tragas el cuento de que eres un superheroe, y en verdad caminas por la calle convencido de que tus ojos tienen rayos x y de que tienes una concepcion del mundo que no podria explicar a tus padres.
De adolescente te conviertes en villano y probablemente en el proceso cobras diabluras a màs de un inocente. Es la etapa de romper reglas, paradigmas, tradiciones y corazones... Un villano.
Al fin conoces a una pareja que te hace sentir super heroe. No hay poderes involucrados, pero su sola mirada te hace indispensale para el mundo y te sabes bendito.
Y un buen dia, esa pareja no es magica, ni tu infalible... los pleitos te demuestran que eres solo humano y que no hay heroes, ni dragones, ni finales de novela.

...pero sigo descansando a su lado y lo oigo respirar cuando duerme y a pesar de que no somos heroes, ni guerreros, ni poderosos, ni ricos, ni sabios, ni famosos, ni perfectos, ni villanos... a pesar de no tener idea en que cultura vivo... no podria un dia prescindir de su presencia....
Y eso, para mi, lo hace un heroe.

Te mando un abrazote.

SM dijo...

No olvidemos también a los actuales héroes deportivos tan de moda. A distintos niveles, son personajes que individualmente representan colectividades, ya sean los representantes de la escuela, o el equipo de fútbol del pueblo, o el de la ciudad, hasta los representantes nacionales en distintas áreas deportivas. Tal vez el deporte moderno es un (fallido?) intento por "desangrentar la guerra" pero utilizar los valores de la identificación colectiva de un grupo determinado de gente, y los héroes deportivos son nuestra forma de crear identidad moderna?

dull dijo...

Gracias por visitar mi blog.
Encunetro el tuyo muy oportuno, sobre todo ahora que los buenos textos no abundan, tu blog es entonces, como buenas noticias!

saludos!

Georgells dijo...

Hola Loris! ¿¿Cómo que se perdió dentro del texto?? mmmhhh... quizá faltó mejorar la señalización ;) Me gustó la comparación con las etapas de vida personales. En efecto, los héroes no definen la cultura, pero son un síntoma de la misma, como el estornudo lo es a la gripe.

SM! Bienvenido! muy interesante el ejemplo de los héroes deportivos, pues toda su rutina tiene tintes de deidad griega. Comparto contigo la idea de que nos permiten generar elementos de identidad grupal, y por supuesto que manifiestan nuestra ansia bélica.

Dull: Todo un honor! gracias por las palabras. Además la apreciación es mutua. Procuraremos seguir con un buen nivel.

Saludos!

Ulysses dijo...

Muy interesante artículo, ahora el héroe es el que tiene exito economico, sea deportista, empresario, cantante, escritor de best sellers...
Cuando son grandes empresas se les considera villanos.

Saludos

Georgells dijo...

Gracias Ulysses. Quizá en cierta forma los héroes guerreros-reyes ostentaban su triunfo económicamente: sus posesiones, riquezas, caballos, etc., hablaban de tal éxito. Lo interesante es cómo son considerados por diversos sectores como miembros de uno u otro bando.

Saludos!

Rax dijo...

Jelou! Pus ya vine a darme mi vuelta y leí los textos y me quedé con ganas de leer a Javier Marías.
Y ese libro de Carter (que mencionas sólo de refilón) es excelente (¡mil gracias!).

Por cierto, ¿dónde entra el antihéroe estilo el Chapulín Colorado? Je

Georgells dijo...

¡Bienvenida Rax! Prometo devolverle la visita, aunque con su variedad de blogs será difícil decidir por cuál empezar...

El "Chapulín Colorado" es un excelente ejemplo de la relación de la cultura con sus héroes. Es poco probable que un tipo de héroe así hubiera podido gestarse en una sociedad sajona, por el matiz que se le da al "deber ser". Pero en la cultura mexicana, floreció de forma natural, como una burla precisamente al concepto de heroicidad...

Saludos!

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