viernes, 29 de agosto de 2008

El miedo a la libertad - 1


Oración del peregrino

Señor, que con tu luz echas atrás las sombras, ciéganos
Señor, que con tu amor das calor al mundo, quémanos
Señor, que con tu palabra das orden al caos, ensordécenos.
Pues nosotros, tus hijos, no queremos ver, ni pensar, ni escuchar...

Envía esta oración a toda tu lista de contactos. Mientras lo haces, piensa en tus seres queridos y envuélvelos en un icosaedro de luz color aguamarina. Luego impríme 343 copias y repártelas a familiares, amigos, conocidos y cualquier cojo, tuerto y tullido que encuentres en los caminos. Hazlo 7 veces más para estar seguro de que se difundió el mensaje. Si tus amigos dejan de hablarte, es que en realidad no eran tus amigos. Y si tus familiares se disgustan contigo, recuerda que El Señor vomitará a los tibios, así que sacude el polvo de tus sandalias (o Crocs, en su defecto) y aléjate… Recuerda, tienes que enviarlos a todos y hacer las 343 copias. Es muy importante que lo hagas en 13 segundos y medio o de lo contrario padecerás graves desgracias. En cambio, si lo haces, grandes bendiciones y cosas maravillosas les acontecerán, pero no olvides enviarla y no rompas la cadena, pues la fortuna puede actuar en tu contra. No es una broma.

Esta oración fue escrita en jeroglíficos por Akimegattón el Pelón en el Antiguo Egipto, bajo el influjo directo de Amón Ra y le ha dado la vuelta al mundo infinitas veces. Xerxes en Persia decidió no enviarla y no sólo perdió la batalla de las Termópilas y las Guerras Médicas, sino que siglos después lo representaron en el cine como un andrógino largirucho y ridículo. Alejandro de Macedonia, en cambio, la envió en pergaminos y conquistó el mundo conocido (además de conseguir en nuestro tiempo que lo representara Collin Farrell* en el cine). Constantino olvidó hacer circular los papiros y el Sultán Mohamed lo dejó sin sandalias… y sin Bizancio. Adolfo en Alemania envió las primeras copias y conquistó rápidamente Europa, pero en 1944 su secretaria olvidó enviar las últimas cartas y al final perdió la cordura y la guerra.

Más recientemente William Gates, de EU, transcribió la carta y la envío por telnet, y a los pocos días ganó su primer juicio antimonopólico. Diana Spencer, de Londres, rompió la cadena y se estrelló en el Mercedes de su novio en un túnel de Paris. En Estados Unidos vetaron la carta y entonces Bush ganó las elecciones… Como ves, horribles tragedias ocurren cuando no la envías. Recuerda enviarla y al menos a 10 conocidos en el día en que la recibas y cosas muy buenas te sucederán. No rompas la cadena pues atraerías mala suerte sobre ti: se te caerá el cabello y luego te saldrá en abundantes cantidades, pero en regiones corporales equivocadas. Esto no es una broma, es una oración real y de verdad las cosas pasan…

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Desde hace años, la típica carta en “cadena” se lee más o menos como la anterior. Con pequeñas variantes, todas incluyen alguna oración sensiblera atribuida a algún monje de difícil ubicación o a algún santo incuestionable, y solicitan su envío piramidal a todos tus conocidos alegando que la suerte te sonreira… y, por supuesto, amenazando sutilmente con terribles desgracias en caso de no hacerlo así. Los ejemplos son siempre de lo más simpático: las personas se sacan la lotería, encuentran trabajo y amor, o, de no haber seguido la cadena, pierden todo ello a veces con tragedias que rayan en la comedia.

Alguna vez, entre varios amigos muy queridos, nos mofábamos de estas cadenas y uno sugirió que hiciéramos “la cadena madre”: aquella que sería el origen de todas las demás. Debería haber sido escrita por algún eremita perdido en el origen mismo de la civilización. La primera versión debería haber “circulado” en forma de una tablilla de barro, obviamente con grafías cuneiformes. La tablilla habría sido copiada, traducida, transcrita en los lenguajes que hiciera falta, para darle la vuelta al mundo en innumerables ocasiones. Los ejemplos tendrían que incluir a Julio César, Napoleón, Hitler y servirían para explicar misterios de la historia: las cruzadas, el encarcelamiento de los templarios, la marcha de Napoleón contra Rusia, Pearl Harbor… Nunca la escribimos y lo que hice al principio de este post es más un pequeño homenaje a la imaginación de entonces (aunque a la fecha sigo pensando que muchas de las nuevas cadenas electrónicas, como la del dinero sucio africano o la oportunidad de inversión en la nueva empresa de Bill Gates, en realidad han sido escritas por ellos).

En el fondo de lo que nos estábamos burlando – entre otras cosas – era de la idea de que hubiera algo tan poderoso y a la vez tan simple para explicar y controlar el destino de la humanidad. Algo que, sin embargo, a los seres humanos nos encanta creer. Esto en realidad no es nuevo. Es algo que siempre nos ha acompañado. Es el miedo a la libertad, pues la libertad entraña responsabilidad. La libertad es verdaderamente terrible. Si soy libre, si en verdad puedo elegir, entonces soy responsable de mis acciones, de sus consecuencias y, peor aún: de mi vida entera. Si he triunfado o fracasado (a mis ojos), la responsabilidad es enteramente mía...

Es mucho más fácil pensar que los hilos del destino me controlan. Suponer que una maldición producto de una carta me ha afectado o, más simpático aún, dudar incluso si el no enviarla atraerá males sobre mi persona.

Es curioso que estando en un siglo eminentemente científicista y tecnológico, sigamos teniendo esos resquicios del pensamiento mágico, listos a salir... y a atemorizarnos de vivir...

Abrazos!

*Corrección aportada por "alecloz"

12 comentarios:

Evan dijo...

Centrífugo, excelente post!!!

Hasta los más inteligentes a veces llegan a pensar que la libertad no está en nuestras manos... es una manera de quitarse responsabilidad ante el fracaso.

Detesto esas cadenas, ya debería estar bajo tierra con tantas que he cortado ajaaja.

Besos, que pases un lindo finde!!

Gio Yakún dijo...

Gracias Evan! En efecto, no podemos sustraernos al pensamiento mágico todo el tiempo, quizá porque albergamos la secreta esperanza de encontrar la magia fuera de nosotros, en vez de aceptar la que traemos dentro.

Abrazos!
Gio Centrífugo.

susana dijo...

La verdad es que es tentador pensar que puedes hacer algo por mejorar tu vida, tan sencillo como envíar una carta, o trescientas. De ese negocio vive también mucha gente. Un beso.

Georgells dijo...

Se dice que ese "pensamiento mágico" viene incluso dentro de nuestra carga genética, es decir, la creencia de explicaciones mágicas y ajenas a nosotros provee un componente de alivio psicológico importante para continuar viviendo.

Saludos Gio.

limoncello dijo...

de todas formas yo no renuncio a "mover" determinado tipo de magia a lo amelie...eso si, todo esta corriente de esoterismo barato que nos rodea para aliviar nuestras angustias de forma rápida a mi tampoco me parece la mejor forma de estar en el mundo.

Gio Yakún dijo...

Susana: nunca lo había visto así! Digo, pensar en que alguien pudiera vivir de eso... Pero claro que es tentador y yo, cada vez que voy a interrumpir una cadena, dudo...

Jorge: ¡Bienvenido! Ese era el punto, que se obtiene una cierta disculpa a mis propias responsabilidades...

Limoncello: no hace falta renunciar a mover energías, pero sí que hace falta renunciar a creer en cualquier pedazo de papel. Nosotros mismos somos energía y hace falta siempre saber fluir...

Gio.

loris lane dijo...

jajaja

buenisimo post y además una forma muy amena de tratar un tema muy profundo... la fortuna, el miedo, responsabilidad

al final, las cadenas son una forma de manipular ese miedo en las personas, sin embargo me has hecho pensar en la cantidad de cosas que también utilizan el mismo argumento, pero quizás de una forma más elaborada: la religión? , política?, las amistades?, familia? ufff!!!

Me gustaría entender también el otro lado... quien inicie la cadena sabiendo el poder que ejerce en los demás...

Besito!

Gio Yakún dijo...

Saludos Miss Lane!

No lo había visto así, pero en efecto, las cadenas son otra manera de manipular los miedos, como lo son las maneras que usted menciona.

Es una tristeza que me mueva tan cerca de ámbitos religiosos y políticos, pues con el tiempo les he ido perdiendo el respeto... Ni hablar.

Abrazos!

Gio.

Anonymous dijo...

Descuida, que el "pensamiento científico" tampoco está libre del miedo a la libertad. Se aceptan teorías indemostradas (como la de la evolución o la del origen del universo por efecto de un big bang, ¡cuántas pruebas que las contradicen acaban siendo ocultadas o menospreciadas para que esas teorías sigan en vigor!), y el motivo es que un origen azaroso resta mucha responsabilidad a los actos humanos. Es otra forma de inventarse un destino, de no tener que rendir cuentas, de no ser responsables de nada. Incluso de cuestionarse la libertad y abogar por el determinismo de las partículas, los genes...
Ciencia y misticismo tuvieron un mismo origen y aun después de siglos de caminar separados (e incluso enfrentados) siguen compartiendo espacios comunes.

abrazos

alelcoz dijo...

buen post. pero tienes un error: "Alejandro de Macedonia, en cambio, la envió en pergaminos y conquistó el mundo conocido (además de conseguir en nuestro tiempo que lo representara Brad Pitt en el cine)". a quien represento fue a aquiles!!

Gio Yakún dijo...

Anónimo: Alguna vez me dijeron que entre fanáticos religiosos y ateos exremos no había diferencia por la misma razón que apuntas. El ateo al final también es un "creyente". Con la ciencia pasa lo mismo, como es imposible llegar a saber todo, terminamos por aceptar algunas cosas como "dogmas"... Bienvenido!

Alelcoz: jajaja, por un momento pensé que decías que Alejandro de Macedonia había personificado a Aquiles... tienes razón, de todas maneras, pero en realidad la construcción es al revés, quiero decir, en vez de citar a Pitt, debí haber dicho "Collin Farrell".

Bienvenidos!

alecloz dijo...

hahah tienes razon, debe ser Collin, y yo tmb me equivoque, soy alecloz

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