miércoles, 30 de abril de 2008

Shaghai... o la tierra de los supersónicos...



Se pronuncia "chan-jai" y es una tierra fantástica dentro de otra tierra de fantasía. Es la ciudad más rica de China (un país que, por cierto, hoy tiene reservas monetarias por tres billones de dólares - american trillions) y también es la que más energía eléctrica consume. De hecho, cuando llegamos, en jueves, estaba completamente a oscuras por el mandato gubernamental que le ordena mantener todo apagado de domingo a jueves. Viernes y Sábado se enciende Fantasyland... Es la ciudad que tiene más Ferraris por km2 y la que tiene más Bentleys y Rolls Royces. La viven 17 millones de personas y más de 1 millón de entre ellos son considerados "millonarios" (en dólares). Se afirman aún comunistas, pero con una sonrisa velada: no se ve un sólo automóvil de placa blanca en la calle (los reservados al ejército o al Partido Comunista), y han relegado el pasado y la imagen tradicional china a los museos o a barrios perfectamente delimitados. Son una ciudad futurista... y les encanta saberlo.



La bahía de Pudong parece, literalmente, una nave espacial (más aún de noche como se ve en la foto). Y su testigo, la bahía opuesta, es una de las más hermosas también: el famosísimo "Bund", el barrio en el cual acontecen todas las películas de espías de los años 50's y 60's (y donde se ubica, por cierto, el "Obi-Wan Bar" en el que comienza "Indiana Jones y el Templo de la Perdición"). El Bund es un conjunto de edificios de estilo Decó, con algunos "intrusos" victorianos, ahora recuperados y que le confieren un aire de capital europea, en contraste con la "Fantasyland" opuesta.



Debajo del edificio del reloj está un enorme León de bronce. Es fácil pasarlo por alto pues en China, cualquier negocio que se respete tiene su par de leones en la entrada. La diferencia estriba en que este es el único de apariencia "natural". Es el león inglés y, aunque era un simple decorado del Shanghai Bank, común a todo otro comercio, su imagen, tan alejada de los leones "tradicionales" chinos, se convirtió en símbolo de la opresión inglesa sobre aquel país. Y, sin embargo, aunque digan que los odian... Los Shanghaneses aman a los Ingleses...

Shanghai tiene un cuidadoso plan público para su desarrollo y lo muestra orgullosa en un edificio dedicado de forma exclusiva a la planeación urbana, que contiene una maqueta gigante de la parte principal de la ciudad. Todos y cada uno de los edificios se encuentra debida y meticulosamente reproducidos. Se marcan las zonas que serán demolidas próximamente para que sus habitantes sepan que serán desalojados... y es que poco a poco todo vestigio del pasado debe ir dando paso a la ciudad del futuro...



Shanghai y sus habitantes sufren de ese curioso complejo independentista que la hermana con Barcelona en España, Monterrey en México o Milán en Italia. Ciudades ricas, luminosas, sofisticadas... y también muy orgullosas. Sufren el no ser la capital de su respectivo país y evitan contacto con aquella a toda costa. Bromean cínicamente acerca de cómo mantienen económicamente al resto de la nación(más pobre) a flote y después dejan correr vagas y sutiles afirmaciones acerca de la conveniencia de separar "ciertas" provincias. En estos terrenos hace tierra fértil un modelo social que definitivamente ya no es comunismo, pero incluso su visión capitalista es inquietante. Aparecen "líderes" sociales: miembros de un jet set extrañamente parecido a los surgidos en las emergentes naciones latinoamericanas de los años 50. Jóvenes abogados (que no ejercen, pues son dueños de clubes nocturnos) aparecen en la portada de las guías de los hoteles y surgen también diseñadores que retoman hasta la saciedad los formatos clásicos de la vestimenta asiática y la aproximan a un occidente ávido de exotismo "conservador"...

Para muestra: escaparate de Shanghai Tang. Vestido (ultra)corto en seda: US$650.00 Camisa de lino, cuello Mao: US$300.00

Entre las calles que llevan al Bond está Nanjing Road. La calle del comercio, de las luces, de los escaparates, del movimiento nocturno. No es la única, por supuesto, pero sí una de las de más "abolengo". Desemboca directamente en el Bund, frente a la Pearl Tower de Pudong. Semejante a Ginzá en Tokio o a Broadway en NY. Todo el recorrido nos baña de luces y de gente... pero algo aquí no está bien... Como todo lo que se tiñe de imaginación, tiene también sombras y aristas pesadillezcas...



A cada paso (literalmente: a cada paso) se nos acercan uno o dos individuos que ofrecen "baganguaches" (bags & watches), "chucha" (shoe shine), "ouma fo sex" (woman for sex), "latos" (laptops)... y perros, víboras, cámaras, recuerdos de las olimpiadas... aparecen hindúes ofreciendo hacernos un traje en 24 horas. Chinitos en patines luminosos que nos los ofrecen para aligerar el recorrido. Muchachas sonrientes con apariencia de estudiantes que dicen en mejor inglés que sus colegas masculinos "Hello handsome, how are you? would you like a tea?" y la leyenda urbana afirma que en el inocente "té" aparecen sus amigos malencarados y las cuentas se elevan a los cientos o miles de dólares... ofrecen todo: animales, accesorios, prendas, joyas, sexo con mujeres, con hombres, con niños... you name it. Al principio es pintoresco, pero al final es realmente sofocante. Cuando te enfrentas a ellos por primera vez, la amabilidad te compele a devolverles la sonrisa y externar un "no, gracias", pero eso para ellos es una invitación a continuar y pueden perseguirte por cuadras. Son como la peste... No, más bien, son como los mosquitos: millones, nefastos, aparentemente inofensivos... pero nunca sabes cuál esconde algo más peligroso en su seno...

Pero no todo ocurre de noche. Shanghai tiene enormes parques por toda la ciudad y, como buena ciudad asiática, todo parque tiene su pequeño espejo de agua. Los adornan con puentes, con sauces llorones, con arreglos de plantas multicolores. Incluso hay renacuajos, ranas, peces en su interior. Y los niños los alimentan y los viejos los pescan...



Shanghai es como Nueva York. Rica, hermosa, llena de espacios públicos atractivos y bulliciosos. Su arquitectura, incluso, es similar pues muchos de sus grandes edificios fueron construidos en épocas similares.



Y, al igual que Nueva York, tiene su "China Town"... aunque se rían. Aunque no puedan creerlo. Aunque parezca absolutamente absurdo. Quizá es tan sólo un error semántico. Es un barrio que tiene la estructura típica de los Hutones (barrios) chinos. Cercado, transformado en una especie de mercado de pulgas, preservado. Los foráneos lo conocemos como "el barrio antigüo" pero el shanghanés le dice simplemente "China town"... aunque es un hecho que no tiene nada que ver con sus homónimo de NY o San Francisco...



Dentro de aquel "barrio chino" en Shanghai se esconden los jardines que alguna vez vieron pasear a un emperador menor, mucho antes de los cobardes Qing que fundaron la pantagruélica "Ciudad Prohibida", para protegerse de sus enemigos. Lo que es verdad es que los emperadores sabían vivir bien y aún este pequeño reducto de vegetación, piedra y agua, enmedio de uno de los lugares más bulliciosos que he conocido jamás, se las arreglaba para seguir haciéndonos sentir paz...



Así es un minúsculo vistazo a mi propio minúsculo vistazo: Shanghai es una ciudad completa, donde conviven la China Imperial con el Art Déco preguerra y los rascacielos del s. XXI. Una ciudad en la que aún puedes encontrarte una pequeña fábrica de seda, donde las chinas están de hecho hilando el hilo directamente de los capullos (y engulléndose ocasionalmente alguna de las larvas recien cocidas pues, aseguran, ayuda a mantener un cutis lozano y juvenil) y puedes ver cuadros bordados en seda, como los que siempre había en las casas de las abuelas, pero aquí ya en tamaño habitación...



Y como el biombo de arriba, que nos muestra las cuatro estaciones bordadas en seda y está valuado en US$22,000.00 encuentras reproducciones de 2 mts por 1.5 mts de algún cuadro famoso por US$40,000.00 o pequeñeces por US$50.00

Una ciudad donde frente a dicha fábrica puede estar un comercio de hules para automóvil, un templo budista escondido, una agencia de Ferrari o un rascacielos.

Y apenas a una hora, está un pequeño pueblo, en verdad tradicional, surcado por canales de agua, que nos venden a los turistas como la "Venecia de Asia", lo cual si bien es simpático al escucharlo, provoca ternura cuando lo conoces. No es una Venecia. Es un pueblo real, donde la gente aún se transporta en sus canales y vive sus casas de algo similar al adobe, mientras juegan en el atardecer junto a los puentes y sueñan con que Shanghai es como la Baghdad de los cuentos de hadas, tan hermosa y tan alejada de la verdadera...



Porque para Shanghai, eso es aquel pueblito. Una muestra de un pasado pintoresco, pero lejano, un poco olvidado, pues las tradiciones no sirven para vender "el progreso" y el pasado siempre tiene algo de burdo, de silvestre. De incivilizado...

Abrazos Centrífugos!

9 comentarios:

Ulysses dijo...

Quedé impactado,por el relato y las imágenes. Muy buen post

susana dijo...

Es una lástima que no publiques estos relatos en alguna revista, porque realmente merecen la pena. Además de la descripción física, nos ofreces unas reflexiones que analizan cada detalle y nos ayudan a entender el conjunto. Un beso.

P dijo...

woah que magnifico recorrido! cada parrafo es para un analisis completo :o que fuerte la posibilidad de percibir, en tanto observador, la existencia paralela de procesos y situaciones sociales que "normalmente" se desfazan o se suceden, pero no conviven tan asi, no a esa velocidad, no asi de cerca.. Debe ser desconcertante observarlo, ni vislumbro como sera vivirlo! y eso que yo me sorprendo al, simplemente, leerlo :o

Evan dijo...

Yo también quedé impactada con tu excelente descripción!

Es como conocer un poco esa ciudad, sin haber estado nunca...

Un beso!

Centrífugo dijo...

Ulysses, bienvenido!! Gracias por tus comentarios. Te pagaré la visita.

Susana: Quizá no en una revista, pero al menos digitalmente puedo compartir mi experiencia con ustedes. Gracias por pasar.

P: Caray, gracias Mademoisselle! viniendo de alguien que analiza ecuaciones fractales en su blog, es doblemente halagador. Para mi también fue una experiencia reveladora ser, al mismo tiempo, observador y observado...

Evan: Ojalá algún día puedas ir, que nada hay como la experiencia real...

Abrazos Centrífugos!

VICTHOR dijo...

hola.

Me gustó mucho tu relato, fue como estar recorriendo shanghai.

Me sorprendio el saber que es una cuidad tan modernista y no la que acostumbramos ver en las películas que paises detenidos en el tiempo. Buenisismas fotos me encantaron.

Saludos y gracias por pasar por mi blog, nos estamos visitando

loris lane dijo...

centrifugator... me queda claro que un viaje no es suficiente para ver todo lo que tiene por ofrecer shangai y en verdad has hecho que se me antoje mucho ir a conocer por alla.
Quizas algun dia....

Abrazo!

Centrífugo dijo...

Victhor: Yo también quedé sorprendido. Creí que lo más impactante sería Hong Kong, pero Shanghai superó las expectativas. Y gracias por lo de las fotos! Tomé muchas (es mi pasatiempo) y así surgieron varias "publicables", jeje.

Miss Lane! Claro que se antoja viajar para allá. Es muy pesado y no es un viaje a repetir fácil, pero vale la pena y creo que aún más cuando se puede hacer en un grupo.

Abrazos Centrífugos!!

P dijo...

y ahora dondestas?

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