sábado, 12 de abril de 2008

De Hong Kong a Guangdong...

Antes, breve comentario cultural: desde ayer, por exóticas y desconocidas razones, no puedo visualizar ninguna página de Blogger. Ni la mía, ni ninguna otra en el sistema. Lo atribuí a algún error del servidor y ya está. Hoy me dí cuenta que puedo entrar al tablero de publicación, pero sigo sin poder ver los blogs. No sé si soy víctima de alguna conspiración de censura, o sencillamente el servicio de Blogger sigue nefasto (cual suele acontecer), pero quise comentarles pues no tengo la menor idea de cómo se verá este post o lo que hayan escrito ustedes. ¡Ni siquiera puedo ver los comentarios que ustedes me dejan!

En fin...

Cuando llegas al aeropuerto internacional de Hong Kong te impresiona el gigantismo de todo lo que te rodea. Tan solo para llegar a la zona de migración, saliendo del avión hay que subir dos escaleras eléctricas inmensas, tomar un pequeño tren, volver a bajar y caminar el equivalente a un campo de fútbol... Y al llegar están las famosas divisiones.

En todo aeropuerto del mundo es común encontrarte al menos tres divisiones: Diplomáticos, Residentes y Visitantes. Recuerdo que en el de Londres me hizo mucha gracia que hicieran la distinción entre "UK & American Citizens", "European Residents" y "Rest of the world"... Aquí en Hong Kong había algo parecido pues existe una población con residencia temporal muy grande. Desde su época como colonia inglesa ha sido así: un puerto mercante, un sitio de intercambio comercial, cultural y social que provoca un extraño batidillo donde nadie tiene claro quién es, pero todos saben lo que hay que hacer para sobrevivir.

En el autobus camino a la ciudad la experiencia me recordó a la película Matrix. De noche, a lo lejos, entre la bruma nocturna se distinguían pequeñas luces acomodadas en hileras nos hacían imaginarnos torres inmensas, una tras otra, a lo largo de la bahía. Fue realmente impresionante, al menos para mi. Ya luego nos explicarían que el territorio que ocupa la ciudad es muy pequeño pues está rodeado de montañas, y dado que no es zona sísmica, la ciudad ha crecido, literalmente, "hacia arriba". Hong Kong se compone de la isla, del mismo nombre, bautizada así por los ingleses cuando al llegar los pescadores les dijeron que "olían a muelle" y por la península, llamada Kowloon (se pronuncia caulún), es decir: "ocho dragones" pues son siete montañas las que la enmarcan (el octavo dragón fue el Emperador Chino en turno que las contó... Son divertidas las anécdotas de mandatarios en todo el mundo, sin duda).



La mayor parte de los habitantes de la región viven apiñados en edificios gigantescos: ocho departamentos (al menos) por planta, 50 pisos, hileras de 12 a 20 edificios idénticos... Eso ya de por sí es impresionante (¿se imaginan una "junta de vecinos"???) Lo aterrador son las "otras" condiciones: los departamentos suelen ser de 30 a 50 metros cuadrados. En realidad son habitaciones cuadradas, sin paredes. Y viven, en promedio, 6 personas en cada departamento. Que en realidad no "viven", sólo duermen en literas separadas unas de otras por cortinas. El chino no tiene días de descanso y prefiere trabajar 7 días a la semana (pues claro, quien querría regresar a una casa así...). Cuando preguntamos cómo eran las aglomeraciones en los elevadores nos respondieron que la mayoría de estos edificios sólo cuentan con elevador para los pisos del 26 al 50... Los habitantes de los primeros 25 pisos tienen que usar las escaleras...



Antes el centro financiero y toda la actividad comercial estaba en la isla, pero a raíz del crecimiento económico chino, la parte de Kowloon es lo que más se ha desarrollado. Sin embargo, la vista hacia la isla en la noche sigue siendo espectacular. Similar a lo que ahora pudimos observar en Shangai: muchísimas luces, edificios como de "Tomorrow land" de formas fantásticas y caprichosas... y todo junto, tan abigarrado que definitivamente cae en lo "payo".

De Hong Kong lo que más impresiona ya en el día es el puerto. Es, al igual que el aeropuerto, absolutamente gigante. Las inmensas gruas se pierden en el horizonte y los contenedores se apilan y se ven a lo lejos como pequeñas figuritas de "Lego". Pareciera que el mensaje que se le da al visitante todo el tiempo es: "We are growing, we are rich, we like to commerce and to work... (and we will crush economically all our enemies). Welcome to China!".

Aquí visitamos al cónsul mexicano, quien tiene buena voluntad pero lo sentimos algo perdido. Su asistente "Tania Libertad" (nombrada así evidentemente debido a la fascinación de sus progenitores con aquella cantante) le soplaba las cantidades y las respuestas... Después visitamos la oficina de comercio del gobierno Hongkonés y el cambio fue radical. En instalaciones, en preparación de la presentación, en fin...


Finalmente visitamos Disney Hong Kong. Un parque de diversiones a cuatro horas de Disney Tokio, que, a pesar de tener toda la infraestructura y cuidado de los detalles que caracteriza a la empresa del ratón Mickey, era un parque "pequeñito". El propio Director General lo reconocía. Tuvieron muchas críticas, e, incluso, se les llegó a atacar de "oportunistas". La tierra en HK es realmente cara y Disney tuvo que "crearla". Al igual que con el aeropuerto y los puertos, Disney rellenó (con ayuda económica del gobierno) una bahía completa con tierra y así generó una extensión inmensa, robada al mar, sobre la cual instaló el parque, un resort sencillamente majestuoso ("el más lujoso de toda la cadena Disney" según el propio DG) e, inclusive, su propia línea del metro, que los conecta con la línea local (con ventanas en forma de Mickey Mouse y pequeñas esculturas en bronce de los personajes Disney en cada vagón...) Sin embargo, la superficie total dedicada al parque en sí misma es pequeña. Los visitantes que ya conocían los parques de Estados Unidos comentaron que este era en verdad pequeño. Pero poco importa a una corporación a la cual literalmente le "regalaron la concesión" y con varios billones de billetes verdes de respaldo... Por cierto, detalle kistch pero simpático: un ala del resort es llamada "de la bella durmiente" y en los candelabros hay zapatillas de cristal...

Finalmente, en el tiempo libre aprovechamos para conocer un buda gigante que se encuentra en lo alto de una de las montañas de Kowloon. Un teleférico inmenso lo sube a uno desde el nivel de la bahía hasta la montaña, dando una magnífica vista del aeropuerto (robado al mar), varios conjuntos habitacionales descomunales y un pequeño camino a pie que uno puede seguir, si tiene la (malsana) intención de ir a visitar al Budha tras una peregrinación de varios días...

Lo impresionante (again) de la historia es que el Budha fue edificado en 1997, a semejanza de otros Budhas ubicados en el interior de China. Se colocó ahí pues había un pequeño templo y una pagoda antiguos. Se construyó la estatua, un pequeño museo y un teleférico (que seguramente costó mucho más), así como una pequeña villa, tipo "pueblito vaquero" de Disney, para poder obtener viandas, comprar reliquias sagradas (llaveritos, imanes para refri, peluchitos para los lápices, etc.) y estacionar los autobuses de los peregrinos que hayan decidido una aproximación menos "ostentosa" que el citado teleférico. Una obra descomunal y tiene apenas 10 años... Eso es lo que llamo inversión con visión...




Y de Hong Kong, al día siguiente salimos temprano en Autobús hacia Guangzhou, ciudad de la provincia de Guangdong (Cantón), donde tuvimos nuestras siguientes charlas y donde apreciamos la industria sin glamour de esta provincia, la más rica de China... Eso sí, el paso de la frontera entre HK y Guangdong fue lo más interesante, pero ya les contaré después...
Y luego le sigo...

Reverencias de Centli Fugong!

P.S. Al igual que con Tokio y con el resto del viaje, existen muchas pequeñas cosas que omito, que no alcanzo a contar, que olvido hasta que veo la foto, pero irán saliendo en charlas posteriores, como ocurre con las anécdotas en la vida diaria, que esto no es una clase ni una guía para el turista, sino una plática entre amigos y vamos contando conforme lo vamos recordando...


1 comentario:

Evan dijo...

Me impresionan esos edificios y tanta gente viviendo ahí...

Preciosas tus fotos y que nos cuentes de tu viaje. :)

Que sigas bien, te dejo un beso!

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