lunes, 26 de mayo de 2008

Recuerdo...


Recuerdo hace muchos, muchos años, esperar ansioso para entrar a ver la película de Star Wars. Había mucha cola y debido a ello entramos unos minutos tarde. Recuerdo mi emoción al contemplar al malvado Darth Vader y al emocionarme viendo a Luke Skywalker aprender a manejar su espada-láser (nunca me acostumbre a llamarla "sable de luz"). Tuve que esperar casi 8 años para saber cómo empezaba...

Recuerdo hace muchísimo tiempo, casi como un sueño, aquellos días en los que cada tarde tomaba mi bicicleta y me iba a recorrer la ciudad. Al principio sólo recorría unas pocas cuadras, pero con el tiempo me fui animando a aventurarme cada vez más lejos, hasta llegar a Ciudad Universitaria, que aún en auto requiere una media hora... Recuerdo el viento en la cara y el sol en lo alto... y también recuerdo una ocasión en que cayó un aguacero torrencial y en vez de esperarme debajo de algún toldo, decidí pedalear hasta mi casa. Completamente empapado, y a la vez, infantilmente libre...

Recuerdo la primera vez que recorrí la ciudad para ir a ver a una niña. Nunca logré que fuera mi novia y hoy casi no recuerdo nada de ella, salvo la emoción de sentirme presa de sentimientos románticos... Recuerdo claramente estar en la escalera de casa de la abuela, conversando con mi primo, amigo entrañable de la infancia, enamorado de la misma adolescente que yo... Recuerdo saber lo que se siente tener que escoger entre tu pasado y un posible futuro...

Recuerdo la primera vez que me excité sexualmente con una escena de una película. Era aún un niño, un prepúber, y Raquel Welch en su diminuto traje de una mujer prehistórica fue demasiado para mi... wow.

Recuerdo la época en la que un grupo de amigos de la universidad y yo rentábamos equipo de luces y sonido para fiestas. Recorrer la noche de manera absolutamente irresponsable, cargados de equipo valioso, pérdidos en colonias y barrios que desconocíamos por completo. Recuerdo las imágenes borrosas y sensuales de las adolescentes bailando en la pista, de los muchachos tomando alcohol barato y de mi ecléctico y curioso equipo de socios, expandiéndose internamente, creciendo sin siquiera notarlo, distanciándonos unos de otros hasta volvernos completos extraños...

Recuerdo toda esa época post-universitaria, como días llenos de sol, tardes llenas de amigos y películas, noches llenas de música y baile... y sin embargo, no tengo ningún recuerdo particular de ninguna mujer...

Recuerdo la ocasión en que murió mi tío. Estando en el hospital, toda la familia aguardábamos la llegada de su hijo, mi primo y gran amigo de la infancia, quien había estado trabajando hasta tarde en una filmación y no se había enterado de nada. Recuerdo a lo lejos ver a otro tío darle la noticia y observar la manera en que el dolor transformaba a mi antiguo compañero de juegos en hombre...

Recuerdo muy borrosamente mi vida de casado. De 7 años apenas me quedan apenas algunas sensaciones. Luminosas y alegres al principio. Opacas hacia el final, quizá un reflejo de esa neblina en la que yo mismo me fui convirtiendo... Recuerdo sin embargo, muy claramente la manera en la que poco a poco fui descubriendo a mi hija. La manera en la que ella ha ido descubriendo el mundo, y me ha devuelto otra óptica de este mundo...

Recuerdo enamorarme como un adolescente, muy tardíamente. Recuerdo cometer todo tipo de locuras y tonterías. Y recuerdo haber lastimado a mucha gente en el proceso... Recuerdo haber repasado escenas y diálogos con mucho dolor, con rencor, con frustración... Y asombrarme de pronto de ver que de todo ello no quedó nada...

Por que todo en la vida está destinado a convertirse en un recuerdo... o mantenerse como una fantasía. Y a veces los recuerdos y las fantasías, son lo que nos impide vivir nuestras vidas.

Así que hay que saber sentirlos... y luego despedirlos.

G.

4 comentarios:

loris lane dijo...

Los recuerdos.... todo un tema.

Justo ayer veía una foto de la pequeña princesa, con sus ojotes enormes y su sonrisa ingenua.

Hoy me voy a sentar aqui a recordar un rato. Nos debemos tanto esa charla... verdad?

Recibe un abrazo centrifugon, porque en tu vida siempre habrá fantasía.

Evan dijo...

Hay muchos recuerdos que me cuesta despedir... son parte de mis días y quisera recordarlos siempre.

Este post me llegó hondo.

Un beso, Centrífugo!

susana dijo...

Qué bonito artículo. Tienes razón: es mejor no dedicarle demasiado tiempo a los recuerdos o te roban el presente. Un beso.

Centrífugo dijo...

Miss Lane: Claro que nos debemos esa charla. Será larga, tendrá tintes graciosos, nostálgicos y también triunfantes! Besos!

Evan: Que bueno que te llegó el post. A mi me llegó escribirlo. Besos!

Susana: Gracias por tu comentario! es un gusto recibirte.

Abrazos Centrífugos!

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