miércoles, 28 de mayo de 2008

Los opresores del mundo...

Todos hemos pensado en ellos alguna vez. Todos les tememos y les odiamos. Sabemos que existen aunque a veces no sabemos quiénes son. Son los opresores del mundo. Los que discriminan a los demás, los censuran, controlan los recursos, detentan el poder.

Son ellos. Los otros.

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Hace algunos años leí un artículo en "The Economist" sobre las minorías. El articulista hablaba sobre las distintas minorías del mundo y cómo habían sido oprimidas por los otros. Debo advertir que no lo recuerdo a la perfección, pero tengo claros los elementos esenciales. Lamentablemente he olvidado su apellido, pero al menos doy la referencia de la publicación por si algún curioso desea investigar más sobre el tema...

En primera instancia citaba a las mujeres. De ellas comentaba que no siempre habían sido una minoría reprimida, sino que incluso, en las primeras épocas del mundo detentaban el poder. Eran los tiempos del matriarcado. El problema con estas sociedades es que la línea "matrilineal" (muchos padres potenciales, una madre), daba por resultado crecimientos poblacionales muy limitados. Adicionalmente eran sociedades más volcadas sobre sí mismas, más sedentarias, más pacíficas, donde predominaba el pastoreo. Poco a poco las sociedades "patrilineales" (un padre y muchas madres potenciales) se fueron imponiendo. Eran más "salvajes" (cazadoras, nómadas), pero sobretodo, su crecimiento poblacional era geométrico. Y terminaron por absorber o eliminar a las primeras. Desde entonces la vida social de las mujeres ha sido cuesta arriba. Luchando por tener derechos sociales, comerciales, civiles... Hoy vivimos un tiempo más femenino, pero ha sido sin duda debido al sacrificio y la lucha de muchas generaciones de mujeres...

El autor después hablaba de la gente de color. (Los americanos suelen ser muy cuidadosos con lo "políticamente correcto"). Si bien pretendía englobar a todas las poblaciones con un color de piel distinto del blanco, el análisis era sobre la gente de piel oscura. Los negros. Se hablaba de cómo sus sociedades habían sido las dominantes también al principio. Las primeras civilizaciones se dieron en Asia y en el norte de África. Sin embargo, poco a poco fueron subyugadas por culturas más violentas, más guerreras, y con avances tecnológicos en este sentido. Eventualmente África se vió aislada de las líneas existentes de comercio, lo que aunado a su complejidad climática y productiva, la fue colocando en desventaja contra las nacientes civilizaciones europeas. Surgió la esclavitud y también la discriminación comercial... Hoy estamos viendo cómo surgen de nuevo las culturas asiáticas y quizá nuestra generación vea al primer presidente negro en Estados Unidos, pero ha sido también un camino difícil y arduo.

Después se hablaba de las discriminaciones religiosas. Si bien el autor se centraba en las penalidades que han sufrido los judíos, comentaba también cómo el tener diferencias religiosas había provocado aislamiento cultural en varias sociedades, represión, matanzas ideológicas, etc. Si bien hoy tenemos mayor tolerancia y apertura, también sigue existiendo un prejuicio a quienes practican religiones no católicas.

También se exploraba brevemente la intolerancia hacia las preferencias sexuales no heterosexuales. Todo aquello que no favoreciera el principio "Uno con una, para procrear y para siempre", se constituía en una amenaza para las sociedades que habían sustentado su poder en el crecimiento patrilineal (que había sido su principal fuerza). Los homosexuales eran una carga pues no aportarían nuevas generaciones de soldados o terratenientes para el futuro y, como tales, han sufrido también de persecuciones, discriminación y prejuicio.

Y después de la religión, el autor hablaba de la edad. El reconocer la ciudadanía hasta después de los 18 años, condicionada a un servicio militar, permitía filtrar la peligrosidad de la rebeldía ideológica juvenil. Y, por otro lado, a los viejos se les iba relegando debido a su productividad decreciente. Sólo quienes habían logrado un capital y una posición relevantes podía aspirar a continuar en el espectro del poder, de otra manera, era sujeto de una clara discriminación.

Ya en temas más sutiles se hablaba de la discriminación que sufren quienes no poseen acceso a tecnología, a niveles superiores de educación, etc.

Al final quedaba la pregunta en el aire: ¿Quiénes son la mayoría opresora? ¿Quiénes son los que han sometido a todos los demás a discriminación, vejaciones, malos tratos, etc... La respuesta es obvia: quienes no pertenezcan a ninguna de las minorías oprimidas.

Los opresores del mundo, son: varones (49%), blancos (29%), cristianos (32%), heterosexuales (89%), en edad productiva (65%), con alta educación, recursos económicos y acceso a tecnología (5%).

Si usted cumple con estas características, ¡Avergüéncese de usted mismo! ¡Canalla! ¡Bellaco! ¡Malandrín! ¡Opresor! Usted y su "mayoría" han discriminado, segregado, perseguido, torturado y dominado a todas las demás minorías...

Cabe aclarar que, si multiplicamos los porcentajes citados arriba (obtenidos del CIA World Factbook 2008), esta "mayoría malévola" estaría constituída por el 0.13% de la población mundial... y habría tenido sojuzgada al 99.87% restante...

Por supuesto, esto es absurdo. Este análisis es simplista y tramposo. Está hecho para burlarse un poco del concepto de grupos opresores. Pues no existe tal cosa como un grupo central opresor, sino que para cada minoría distinta, cambia el grupo de referencia. Es decir: todos somos discriminados y discriminadores al mismo tiempo. Todos somos parte de los dos grupos.

Todos nosotros somos "los otros". Opresores del mundo, para algún otro grupo. Si todos pudiéramos aprender y entender esto, nuestra visión de las "minorías oprimidas" quizá cambiaría...


Abrazos!

G.

3 comentarios:

susana dijo...

Es muy interesante tu análisis. Creo que hay una ola creciente de victimismo entre la gente, que nos impide ver hasta qué punto uno es responsable de su propio destino. Lo más fácil es echarle la culpa a otros. Un beso.

loris lane dijo...

Ay centrifugo... brincas de nostalgia a un tema muy complejo...
Y además falta considerar que no solo oprimimos a los demás, sino que también lo hacemos con nosotros mismos.. La idea de sentirnos y creernos minoría oprimida, por alguna razón que obviamente desconozco, pareciera resultarnos fascinante....

Pero bueno, si se trata de escoger, creo que me sigue tentando mucho más el papael de opresor... ñaca, ñaca, ñaca.

Un besito!

Centrífugo dijo...

Susana: gracias por tu comentario y por promocionarme en el tuyo!! Fuiste muy amable. No me había percatado, hasta que leí tu post sobre el victimismo, como el concepto de minoría enmascara un victimismo colectivo. Habrá que escribir más sobre ello.

Miss Lane: ¡Se extraña su blog! pues sí, la nostalgia es un tema recurrente y bonito, mientras que el de las minorías suele "despertar pasiones". Me gustó la perspectiva de nosotros como opresores de nosotros mismos. Quizá en el fondo pensamos que si no podemos oprimir al mundo, oprimiremos al inocente más cercano, que resulta ser... ¡yo mismo! caray...

Abrazos Centrífugos!

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