
Por supuesto, es una pregunta retórica. Toda convivencia implica instantes de diferencia, desacuerdo, e, incluso, combate. Algunos opinan que esto puede evitarse, lo cual es cierto... siempre y cuando una de las partes decida someterse de forma absoluta a los designios y querencias de la otra. Lo curioso es que esto aplica en cualquier relación de dos: amistosa, profesional y, por supuesto, amatoria. Amar a alguien, Querer a alguien, Trabajar con alguien, Convivir con alguien, implica comprometerse. Y comprometerse es "estar" ahí. Poner mi personalidad, mis ideas, mis creencias, mis querencias... que no tienen que ser idénticas a las del otro... Tarde o temprano eso lleva a confrontarme con el otro. Y eso no es malo. Por el contrario, es la manera de construir entre dos...
No pretendo descubrir el hilo negro. Quizá incluso esto me sirva para poner en orden mis propias ideas, pero es un hecho que todo lo que podamos leer, pensar, escuchar y aún afirmar sobre las relaciones, son ideas y las ideas existen en un universo distinto, lejano, abstracto, perfecto, pero irreal. La vida no es como lo afirman los libros, ni la vecina o el hermano, o el libro de superación personal, o la reflexión filosófica, o la Iglesia, o como lo que diga yo aquí. No es como dice nadie. Nadie. Punto.
La vida es distinta y única para cada quien.
Lo demás son aproximaciones más o menos idílicas y nos dan guía, orientación, pero no resuelven las cosas. Sólo son marcas, puntos para ayudarnos a entender lo que a veces es de suyo inentendible: la libertad humana. Y debido a esa libertad, a veces puedo hacer (o recibir) acciones absolutamente irracionales, pero hermosas... o juzgar lo perfectamente racional como pernicioso... así somos. Complejos.
Cuando dos personas comienzan un camino en pareja, traen consigo equipaje. Detrás de si vienen sus recuerdos, los aprendizajes de la primera infancia y la respuesta que dieron a su identidad en la adolescencia. Vienen también las vivencias con amigos, compañeros de escuela y todas la información mediática recibida en años frente a la TV, el cine y demás... Vienen papá y mamá hablando al oído, diciéndonos cosas que nosotros creemos que son nuestras propias ideas pero que son afirmaciones ajenas que hicimos nuestras.
Vienen nuestras expectativas del futuro. De nosotros mismos. De nuestra pareja... Y eso es absolutamente injusto, pues la otra persona es un ser real. Imperfecto, y, por eso mismo, perfecto. Tiene derecho a querer lo mejor para sí mismo, aunque eso implique algo "menos bueno" para mi. Tiene derecho a equivocarse, a ser distinto, a pensar distinto. A amarme distinto a como yo espero...
En esas expectativas se esconden nuestros miedos. Espero lo positivo, pues temo que aparezca lo negativo. Temo lidiar con lo que no me gusta, con lo que no entiendo, con lo que siento que pueda dañarme. Temo tantas y tantas cosas que así no puedo comenzar a vivir...
Por eso se dice que amar implica renuncia y sacrificio. Los enamorados suelen enojarse cuando alguien les comenta lo anterior. Mira que yo lo he hecho, en público, en auditorios. Les he hablado a grupos de jóvenes y de viejos, me he parado frente a 20 personas y también frente a 2,000. Les he dicho: Amar es sacrificio. Amar es renuncia... Amar es difícil. “Amor es el encuentro de dos soledades” Escribió Sabines.
Y no me creen. Y me han rebatido. Una y otra y otra vez...
Y ahora los entiendo mejor, pues cuando uno está enamorado, teme perder lo que cree que es amor. Cuando está enamorado el mundo brilla distinto y todo es hermoso y creemos que sacrificio suena a "menos amor" de lo debido. “Cuando amas nada te parece imposible, nada es difícil, todo lo haces por amor”, dicen los pliegos cursis en las papelerías. Y somos ciegos, idiotas, que no entendemos que la vida no se pliega exactamente a lo que yo quiera en mi diminuto ego. La vida es la vida y cada uno la experimenta distinto. Y el amor no es "estar enamorado". Son dos estados distintos.
Pero cuando hablé frente a esos auditorios (fue hace tiempo y ya no lo hago más, no sobre este tema), siempre tenía una ventaja de mi lado: yo no estaba sujeto a los vaivenes del enamoramiento. Y por eso siempre podía refutarlo. Podía explicar que quien ama es capaz de renunciar a un placer propio por el bien de otro. Daba ejemplos de sacrificio y renuncia que todos conocemos, que explican el amor. Y la gente entendía. Y yo creía que todos habíamos entendido.
Hoy no estoy tan seguro.
Podemos hacer renuncias, pero éstas cuestan. Las contabilizamos. Algunos las cobran rápido y puntualmente. Con un beso, con una caricia, con una sonrisa. Cancelan el adeudo contraido y siguen adelante. Otros necesitan más. Cobran con intereses. Y las deudas sólo crecen y crecen. Pronto no hay manera de pagar los sacrificios realizados. No hay forma de compensar lo que el otro cree que ha hecho o sacrificado por uno. Lo que nosotros quizás, ni siquiera pedíamos...
En el fondo toda relación entre dos personas, es una confrontación entre dos percepciones. Somos seres aislados de la realidad, intentando siempre comprenderla, entenderla, explicarla. Para eso son los sentidos, para captarla. Para eso es el cerebro, para interpretarla. Para eso es el corazón, para quererla a pesar de que no la entiendas o no la captes en totalidad. Pues mi percepción es siempre imperfecta. Y mi cerebro también, sin importar mi IQ. Es un principio esencial de la vida: somos limitados. Captamos sólo una fracción de la realidad y la interpretamos. Por eso cuando dos personas discuten, a su modo, ambos tienen razón, pues ambos ven sólo partes de la realidad y en esa parcialidad, dicen la verdad, se enojan con razón y discuten su verdad.
Y se alejan poco a poco. Cada vez más.
La convivencia se va haciendo difícil cuando cada encuentro deriva en un combate. En un desgaste. Cada quien dice lo que quiere escuchar: que el otro acepte que está equivocado, que ha sido injusto, que ha actuado mal. Cada uno quiere resarcir su propio ego herido. Cada uno. Me pregunto por qué no me aman como yo espero. Me pregunto por qué no me entiende lo que le digo, sin ponerme a pensar si yo puedo o quiero entenderle. Son dos soledades alejándose.
La convivencia se va haciendo difícil. Los encuentros que antes uno anticipaba con emoción, se van evitando, ahora con sutil hastío, con cierta ansiedad. Uno no quiere enfrentarse de nuevo. Las llamadas antes tan placenteras, se vuelven una carga. Y de pronto te encuentras sintiéndote culpable por no corresponder, por no amar, por no saber cómo decir que ya no sientes lo mismo de antes. Que has cambiado.
Por supuesto que hay salida. Que cada uno aprenda a ceder. “Pero tú primero” se esconde detrás de cada mirada. Que cada uno sea capaz de escuchar al otro. “¿Y si no puedo? ¿y si no quiero? ¡Pero si yo sí te entiendo! ¿por qué tú a mi no?” Que cada uno sea capaz de abrazar al otro.
Quizá es mentira que nacimos para vivir en pareja. Quizá nacimos para vivir y punto. Algunos encontrarán vida en vivir en pareja. Algunos sólo pueden estar juntos el tiempo suficiente para procrear. Algunos ni eso. Pelearme con la realidad es gritarle al mar. Es mejor callar, escuchar y dejarse llevar.
Vive.
Abrazos!
7 comentarios:
Es un tema en el que vas a encontrar infinidad de comentarios y de todo tipo...
Ceder, entender, aceptar diferencias, confiar... son apenas unos pocos ITEMS, que debemos compartir con nuestra pareja.
Me encanta este tema y como lo expusiste! :)
Un besito!
Nunca se acabará el tema, pero como bien dices, es un juego de percepciones... ¿hasta que punto uno está enamorado?, ¿hasta que punto, quieres estar enamorado? y ¿hasta que punto quieres ser amado?.
Yo comparto contigo que el amor es sacrificio. Pienso que el reto radica en no perderse en la batalla y empezar a realizar un balance de deudas... Cuanto he dado jamás será en mi percepción inferior a cuánto recibo. Quizás es sólo un mecanismo de defensa, pero también es nuestra forma única de amar...
Me encanta el final... Vive!! Pienso que el amor se encuentra siempre en la vida y si te dejas llevar, siempre estará ahí y te sorprenderá de maneras insospechadas.
El amor nunca será perfecto ni suficiente, pero siempre será enloquecedoramente atractivo...
El vino tampoco fue suficiente y por cierto, tengo tu paraguas...
Un beso!
Tengo un post que se llama "uno más uno es uno". Lo que quiero decir es que para formar una pareja es imprescindible que las dos personas renuncien a parte de sus ideas y sus preferencias en favor del otro. Esto significa aceptar que tu pareja nunca va a ser el ideal que buscabas, pero aún así quieres estar a su lado.
El amor tiene una parte de sacrificio, pero lo importante es que el total compense. Un beso.
Evan: Tienes toda la razón. Es un tema complejo y que llama a la conversación. Lo que he aprendido es que una cosa es "entenderlo" en abstracto y otra muy distinta, vivirlo...
Miss Lane: Pues no, mientras haya seres humanos, habrá Amor y con ello, buenas conversaciones y buenos vinos.
Susana: Pues iré a buscar tu post en este instante.
Un abrazo!
Centrífugo
callarse, escuchar y dejarse llevar, vivir...
y te leo y como siempre a mi regreso me extasío de verdad, realidad y letras que me quedan a veces como anillo al dedo, pareciera como mandado hacer tu blog jeje y por eso siempre vuelvo y a veces paso y no te dejo un recado en la puerta, tal vez porque el ser anónimo también le da complicidad a tu inspiración y a lo que me proyecta.
Y vivir en complicidad es mas alla que vivir juntos, y ser equipo es a veces más difícil que aprender a desaprender costumbres, definitivamente para amar hay que compartirse, pero para amar coincido contigo hay que renunciar y sacrificarse, mm y dejar el yo para dar prioridad al amor tsss creo que no nos enseñaron muy bien o aprenderlo nos cuesta un bastante trabajo jeje
abraxo enorme, gracias por no abandonarme...
:D
Bonitas reflexiones... Al final depende tanto de uno, del otro y de ese amor.
Todas las relaciones implican ceder. Cedes ante tu hijo, a veces tu hijo cede ante ti, o con un amigo, y tb. con la pareja...
Y tb es cierto que no todos nacieron ni estan obligados a vivir en pareja, o a tener hijos, o a ser "convencionales" en su manera de vivir...
Cada uno es cada uno...
Y qué hermoso es enamorarse!
¡Hola A&D!
Gracias por el enlace, ya lo fui a visitar y me encantó. Ya lo agregué a mis enlaces.
Besos!
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