miércoles, 2 de julio de 2008

La otra crisis de la edad madura


Finalmente cedí a las tentaciones y la semana anterior acudí a ver la película "Sex & the City" (enmedio de una escena de rompimiento amatorio digno de una película de Woody Allen). Siempre me he preguntado si fue casualidad la planeación del título, pues "The City" es tácitamente NY, "the Big Apple"... La serie se hizo famosa, entre muchas razones, pues rescató el papel de la mujer independiente, trabajadora y sexualmente libre. Por supuesto se ubicó en la ciudad más cosmopolita (y a veces frívola) del mundo. El juego de los productores era ese sutil balance entre lo banal y lo profundo, entre la moda y las emociones, entre lo más superficial y lo más crudo de la vida. Las protagonistas se debaten entre conocer el "negro" que está "in" esa temporada y lo que realmente quieren de sí mismas. Nunca la seguí aunque me narraron algunas escenas.

La película, en cambio, tras tanta alharaca y expectativa previas, es apenas un simple capítulo más, en esta ocasión alrededor de una relación convertida en boda convertida en evento convertida en teatro convertida en fiasco. Se intercalan varios "gags" simpáticos, como el viaje de cuatro ridículas cuarentonas a una playa mexicana, las urgencias sexuales de la más madurita, las absurdas intransigencias de la abogada y la vida cursi-linda de la trigüeña. Debo confesar que pestañeé en varias ocasiones. Me hicieron reir varios de los chistes. Algunas de las situaciones me provocaron malestar y muchas me resultaron sencillamente anodinas. Me parece que al final se perdió la gran oportunidad de hablar de esa otra gran crisis de la edad madura: la sentimental.

Justo un par de días después, me llegó un correo notificandome que un amable visitante, utilizando el nickname "profe" me había dejado un comentario en un post de marzo que elaboré sobre esta crisis de la edad madura. En realidad escribí dos: "Crisis de la Edad Madura" que es una introducción al tema, y posteriormente "(Más) Crisis de la Edad Madura" en la que exploraba la crisis profesional y las recomendaciones que daban algunos expertos para manejarla. Profe me sugería que hablara sobre la "otra" crisis: la de la pareja. La ruptura emocional. Y de alguna manera hoy parece un buen día para hablar de ella.

Como narraba en el segundo post, existe una película titulada "La comezón del séptimo año", que habla sobre las dudas que experimenta el hombre casado a los siete años de matrimonio. Se habla mucho de este período, aunque se medita poco sobre su contexto en la vida. Tradicionalmente los matrimonios se concertaban en la primera veintena, y el varón solía ser algunos años mayor que la mujer... los siete años ocurrían pasada la treintena masculina y en la tardía veintena femenina, que coincidían con el momento de plenitud de las personas. En ese momento (y en ese contexto) se decía que la "infidelidad tradicional" se daba en el marco de relaciones jefe-secretaria, el "infiel" era el varón, pues la mujer se dedicaba al hogar y a los hijos y tradicionalmente era "la víctima". Cuando había rupturas matrimoniales (que no abundaban), suscitaban todo un desgarre social. En muchas sociedades, ricas y pobres, cultas e incultas, se aceptaba "la segunda casa" como un mecanismo para aliviar las tensiones sexuales y personales de los hombres.

50 años después, los paradigmas han cambiado. Para comenzar, la incorporación de la mujer al mercado profesional y su consecuente independencia económica (reflejadas en "Sex & the City"), han impactado en las relaciones humanas: La edad promedio para el primer matrimonio (nótese el adjetivo ordinal) ha ido en aumento hasta situarse ahora en la treintena. La mayoría de las infidelidades suceden ahora entre colegas del mismo nivel o muy cercanos. Ha crecido notablemente la infidelidad femenina y también han proliferado las rupturas matrimoniales, aunque se han desplazado hacia los treintas tardíos. (De eso hablé también en otro post llamado "Divorcio, Infidelidad, Sexo... y Rigor Científico"). El divorcio ya no es un fenómeno analizado por teólogos y psicólogos. Vaya, ni aún por abogados. Ahora es analizado por economistas y politólogos, como fenómeno social creciente.

Antes se creía que la única razón para romper un matrimonio era otra persona. Las famosas "rompehogares". Hoy, poco a poco comenzamos a entender que esas relaciones son tan sólo el catalizador de otro fenómeno: nos tardamos más y más en madurar... Y nos comprometemos "para toda la vida" cuando aún no hemos terminado de definir la propia...

Quizá la crisis es en realidad un reflejo de esto. Sin darnos cuenta, la sociedad y su contexto cultural se han ido sofisticando de tal manera, que cada vez le cuesta más y más a una persona el lograr un lugar independiente y seguro dentro de ella. Y a la vez, existe una presión desmesurada por "vivir aceleradamente". Independizarse, enamorarse, apasionarse, sexuarse, casarse, desenamorarse, entibiarse, divorciarse, reindependizarse. Antes esta colección de verbos implicaban una vida completa. Ahora pueden ocurrir en el transcurso de un par de años.

Conozco varios casos (el mío incluido) en los cuales el "hambre" por vivir rápidamente nos hizo casarnos con una persona que era muy distinta a nosotros. Luego vinieron las diferencias, el "enfriamiento" paulatino de la relación y su inevitable muerte. Y entonces comienza una segunda etapa. Aprendes lo que no quieres y aún no sabes bien a bien lo que sí quieres. Profe comentaba que su siguiente relación ha sido con una mujer 15 años menor que él. También existe una explicación a esto. Los hombres estamos programados genéticamente para buscar mujeres más jóvenes, pues, según los biólogos evolucionistas, esto aseguraría que la descendencia sea procreada en un seno más fuerte. Las mujeres, en el esquema anterior, buscarían un hombre mayor, que pueda proporcioarles seguridad para realizar la labor de procreación y crianza. Pero con los nuevos paradigmas, las mujeres gozan ahora de independencia y comienzan a escoger hombres más jóvenes, de su edad o menores, pues son también más juguetones y vivaces.

Los hombres obtienen juventud debido al trato con mujeres jóvenes, pero también se cansan. No podemos seguirles el paso y, tarde o temprano, entran los celos de otros hombres, más jóvenes, dispuestos a quedarse con nuestra joven mujer. En el fondo, se han ido invirtiendo los papeles de un modo muy sutil. Ahora el hombre comienza a sentir esa necesidad de sentirse "amado" y "necesitado" a la vez que protector y proveedor, mientras que la mujer comienza a necesitar sentirse "en control" de la situación, a la vez que protegida y procurada.

La crisis personal, sin duda, surge de la consciencia de que nuestra pareja actual no llena algún(os) aspectos fundamentales para nosotros en la relación. Muchas veces se ha señalado que es culpable quien escogió o también que lo es la otra parte, que no colabora... Incluso se dice que ambos son culpables... pero ahora comienzo a entender que no pueden ser culpables dos personas que van creciendo y desarrollándose hasta convertirse en adultos completos... que hicieron un compromiso cuando aún no lo eran. Y que bien podrían ser buenos amigos, pero no son complementarios.

Personalmente he dejado por completo de creer en el matrimonio religioso. Entiendo las razones que lo llevaron a existir y me parece excelente la idea de planterlo "para siempre", sin embargo crítico ácidamente a una sociedad que pone muy pocas barreras de entrada para el primer matrimonio, que incluso fomenta matrimonios "al vapor" entre personas inmaduras, codependientes, no listas para un compromiso de tal naturaleza... y cuando aparecen los primeros síntomas de conflictos profundos, se aleja, sataniza, señala y critica.

Mi vida amorosa ha sido toda una odisea y, aunque suene muy inmaduro, apenas comienzo a darme cuenta de lo más importante: que debo ponerme a mi en primer lugar, pues quien no se quiere a sí mismo (de verdad, con honestidad, con profundidad) no puede amar a nadie más. Hoy tengo una hija preciosa y dos memorables relaciones en mi inventario de experiencias. No necesito un amor por ahora. No quiero ni busco una relación por ahora. Lo que quiero es capitalizar lo aprendido y descubrirme en el proceso.

El amor, como todo en la vida, aparecerá cuándo y cómo deba de aparecer.

Abrazos!

G.

8 comentarios:

Evan dijo...

De un modo se empieza... ay Centrífugo, me siento tan identificada con tu último párrafo!

Me cuesta ponerme por delante de los demás, para mí el otro siempre está primero que yo...

Compartimos la misma crisis.

Te dejo un beso!

loris lane dijo...

Love is in the air.....

no necesitas buscarlo, desearlo ni quererlo.
Aparece cuando es más inoportuno, cuando no tenemos tiempo y cuando no hemos aprendido un carajo...

jajajajajaja - perdón, pero tenía que poner la frase compelta.

Pero me encanta que a pesar de todo (y todas) sigas siendo un hombre que está de pie, que mira de frente y avanza...

Te comparto una frase que dejaron hoy en mi escritorio...

"Esto también pasará"

Un abrazo!

P.D. Y sí, la princesa es el ser más bello del mundo. Tengo su foto a un lado de mi laptop y no hay forma de que al verla no me haga sonreir.... Hermosssssssssa!

susana dijo...

Es difícil comentar un post tan largo y profundo. Me quedo con lo que dices de que la gente se precipita al casarse, cuando apenas se conocen a sí mismos. Sin embargo, yo por mi experiencia sigo creyendo en el amor para siempre. Un beso.

Centrífugo dijo...

Evan: entiendo lo que dices, pues es lo que me ha pasado a mi ¿y sabes? no sirve de nada, pues al final, las otras personas tampoco agradecen el que tú las hayas puesto en primer lugar. Siempre podrán exigirte "algo más" y siempre habrá un pretexto para hacerte sentir que no diste lo suficiente. Por eso es mejor amarse a uno mismo y amar con libertad a los demás...

Miss Lane: En efecto, todo a la larga pasa. Lo que espero es que deje su huella. La correcta. Que me deje aprender de todo esto y sí, al final, seguir avanzando...

Susana: Gracias por lo de largo y profundo! jeje. Yo también creo en el amor para toda la vida. En lo que no creo es en la institución.

Abrazos Centrífugos!

Matizz dijo...

exactamente el amor llegara en el como y cuando se le antoje...

mientras tanto madura hahaha digo ese amor propio para que siga fortaleciéndose para tener la capacidad y el placer de ser y ayudar a generar felicidad en alguien mas, soy tu fan definitivamente haha

cuidate vale?

abraxo mareador*

Centrífugo dijo...

Hola Matizz! pues sí, me cuidaré y sí, también procuraré madurar (mi amor propio), jeje.

Abrazos Centrífugos!

P.S. Es bonito tener "fans"

limoncello dijo...

hay un leve coquilleo en el alma cuando de repente y sin saber cómo sientes que a través de la palabra (instrumento eficaz y necesario pero impotente ante el torbellino de incoherencias emocionales-racionales que somos)es otra persona capaz de afinar tanto y hacer coincidir sentimientos y vivencias...

Y lo mejor de todo es que el leve cosquilleo solo se produce en este preciso instante que te he leido, mañana mismo no hubiera sido posible, o ayer.....o hace horas

Centrífugo dijo...

Gracias por lo del cosquilleo! en el fondo vamos viviendo y vamos compartiendo y es necesario haber vivido y haber sufrido para poder entender lo que otros viven y sufren. Gracias por acercarte y por señalar ese instante en el que estas palabras te han llegado!

Abrazos Centrífugos!

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