domingo, 4 de abril de 2010

Sobre el dolor...

(Tomada del sitio "Post Secret" - ver liga del lado derecho, bajo el apartado "Para Pensar")

Hoy termina el período vacacional denominado "Semana Santa" o "Semana Mayor" (que para los más puristas, debería ser llamado simplemente "Vacaciones de primavera", por aquello del Estado Laico y demás). Además de gozar de la piscina y de mi hija, estuve leyendo un libro del Biológo ultra Darwinista Richard Dawkins, titulado "The Greatest Show on Earth" (El más grande espectáculo en la Tierra), dedicado a explicar a fondo la Teoría de la Evolución, sus críticas y las más recientes evidencias. Particularmente me llamó la atención el capítulo que dedica al "dolor".

El dolor es, efectivamente, uno de los temas que más inquietan a pensadores, a filósofos, teólogos... y a todo aquel que lo padece. Particularmente por sus vertientes emocionales y espirituales.

Dawkins analiza el dolor como manifestación biológica: es una "bandera" que permite saber al organismo que debe dejar de hacer inmediatamente, lo que sea que esté haciendo. O que no debe repetir una conducta que resultó nociva. Y es una señal de alerta que obliga a ser atendida, que no puede hacer "fila" detrás del hambre o del sueño. El dolor sobresee a todo lo demás.

Menciona un tipo de padecimiento en el cual el paciente no experimenta dolor alguno, ni interno, ni externo. Me vino a la mente Superman y otros héroes del comic, cuya invulnerabilidad parecía un poder sumamente atractivo. En realidad aquel poder se convierte en una terrible limitación. Quienes no sienten dolor, llevan vidas en realidad miserables. En efecto, una persona que no siente nunca dolor, olvida que debe cambiar con cierta frecuencia de posición al estar de pie o al estar sentado. Esto es para no deteriorar innecesariamente nuestras articulaciones. Una persona que no siente dolor, puede tener una terrible infección interna y no atenderse, pues no siente dolores. Al final, su incapacidad para experimentar dolor, lo llevará inevitablemente a la muerte.

Más allá de los dolores físicos, están los dolores emocionales. Cuando muere un ser querido, cuando nuestra pareja tiene a bien decidir que siempre "no somos su media naranja", cuando algún amigo nos traiciona (la sutil ironía es que sólo los amigos pueden "traicionarnos", pues sólo en ellos hemos depositado el nivel de confianza que les permitiría aprovecharse de nosotros...) El dolor emocional, a diferencia del físico, no puede tratarse de una conducta que debemos evitar. Todo lo contrario, nos duele el vernos privados de un contacto, de una relación, de los sentimientos que nos vinculaban a alguien más. Algo que, de suyo, es benéfico. Pareciera que el dolor emocional es más bien un termómetro de nuestro aprecio por los demás. Nos duelen sólo aquellos que nos importan.

Y están los dolores que podríamos denominar "espirituales", cuando somos presa de la desesperanza, de los sentimientos de vacío, etc. Es obvio que para algunos, éstos últimos son sólo una categoría de los dolores emocionales, pero yo prefiero tratarlos aparte por la relación entre nosotros y la fuente del dolor.

Lo curioso de todo esto es que la especie humana, siempre tendiente al protagonismo y a la autoreferencia, le preocupa y le atormenta (intelectualmente hablando) el que exista el dolor. Cualquier tipo de dolor. Más aún: se le confiere un tono moral, pues mucha gente encuentra problema para aceptar que "la gente buena sufra", o que "los inocentes sufran". Como si fuera algo "injusto" o no, el que una persona sufriera.

Ahora mismo hay un caso en México donde una niña de cuatro años, con ciertas limitaciones físicas, fue asesinada en su propio hogar y los padres parecen estar involucrados. La opinión pública deplora el hecho y se conduelen por la suerte de la menor. Mucha gente me ha dicho en lo personal que la noticia les parece demasiado dura, que no la pueden soportar... siendo que jamás habían oído hablar de la niña antes de todo el hecho y que aún ahora, a pesar de que la foto ha circulado por todas partes, no son capaces de decir nada relevante sobre su vida. "Sufren" (emocionalmente), por el "sufrimiento" (físico) que vivió una desconocida. Y pareciera peor por ser una menor de edad e incapacitada. En realidad, hacen suyo un dolor ajeno.

Por supuesto, el crimen me parece terrible. Pero no me duele. Es verdad que "nada humano me es ajeno" (Terencio dixit), pero, de forma opuesta, "nada humano me es realmente íntimo" pues todos los fenómenos "humanos" son externos a mi. Sólo me duele aquello a lo que me he vinculado personalmente. De cierta forma, yo "escojo" lo que me puede doler y lo que no. En el caso de la niña, es interesante resaltar cómo para algunos, este acto atroz, se convierte en dolor personal. Lo sufren. Y por eso a veces hay quien clama al cielo buscando respuestas. Más de una vez he leído por ahí el típico cuestionamiento: "Si Dios es todo bondad, ¿por qué permite el sufrimiento, por qué permitió que le pasara esto a Paulette, por qué las enfermedades largas, las catástrofes, etc.?"

Dawkins anota una cita en su libro, que comienza más o menos así: "Mientras escribo este párrafo, miles y quizá cientos de miles de animales están sufriendo destinos terribles. Algunos tratan de escapar por sus vidas. Otros son devorados vivos. O peor aún: son devorados desde dentro, por parásitos y/o larvas. Miles sufren hambre y sequías. Para ninguno de ellos hay clemencia, o un cielo al qué clamar. Es tan sólo parte de las fuerzas actuantes de la naturaleza. Una presión evolutiva."

En efecto, la gacela que va huyendo del predador sufre, y va asustada. Y cuando cae bajo las garras del atacante, sufre también. Tampoco existe algo así como el "espíritu deportivo" en el mundo animal. Los predadores suelen escoger a las crías de sus víctimas pues son más fáciles de atrapar. Se persigue y se mata al más débil, al que va más lento, al que tiene menos capacidad de defenderse. No es un acto moral, ni bueno, ni malo. Es una sencilla condición de factores cuasi-económicos...

Los animales sufren también de las infecciones, de los parásitos y, por ejemplo, está el caso de un tipo de avispa que paraliza a su presa: una oruga, para inocularle sus huevecillos, y así las larvas puedan irla devorando lentamente... de hecho, las larvas comienzan devorando la grasa y otros tejidos no vitales, dejando hasta el final el corazón y los tejidos más sensibles, pues necesitan prolongar la vida de la oruga lo más posible. (Es presumible que algunos abogados hayan inspirado su conducta en casos similares...). Ni la avispa, ni sus larvas hacen esto por un particular trastorno disfuncional de conducta. No lo hacen como muestra de perversidad, sino sencillamente como mecanismo de supervivencia.

Así que preguntarnos por qué sufrimos, es ocioso. Es un acto de profunda soberbia. Sufrimos pues es "parte del paquete". Quien ama a alguien acepta tácitamente que le dolerá la pérdida del ser amado. Quién vive acepta que padecerá enfermedades, accidentes, etc. Por el sólo hecho de vivir, es inevitable padecer dolor. Pretender sublimarlo, encontrarle algún significado "místico" o "divino", buscarle algún tono "moral" es, en el fondo, una manera de "echarle la culpa" a alguien más.

El dolor es, en efecto, inevitable. Lo que es manejable es el tiempo y la intensidad con la que ese sufrimiento resonará en mi. Yo puedo escoger enfrentar mi dolor y aceptarlo, para dejarlo pasar. O puedo renegar de mis pérdidas y volver a ellas una y otra y otra vez. Es como algunos blogs en donde las personas analizan de manera interminable sus fallidas relaciones amorosas y vuelven siempre a las mismas razones, a los mismos pensamientos. Pero no aceptan la pérdida. Creen que sí, pero no lo hacen y, tarde o temprano, vuelven a repetir la historia.

Más vale echarle cara al dolor y saber aceptar lo que yo, en lo personal, hice mal, para no repetirlo. Para mejorarlo, para hacerlo distinto. Aprender y seguir adelante. Saber vivir nuestros duelos, aceptarlos y enterrarlos. Después de todo, es un privilegio sentir dolor. Es señal inequívoca de que estamos vivos, de que sentimos y de que, por contraste, podemos conocer también la felicidad.

G.

17 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Hay que aceptar el dolor que nos toca. Pero no buscarlo. Nadie es tan fuerte. No hay que regodearse en èl.

Y Dios, es, esencialmente, un misterio. No sabemos, ni podemos explicar porquè suceden ciertas cosas.

Si tres triàngulos, dibujados en un pizarròn, cobrasen vida, y se pusiesen a discutir sobre su "creador", como lo imaginarìan?

Podrìan tres simples trazos en dos dimensiones, imaginar a un ser humano? No.

Seguramente, lo imaginaràn con propiedades triangulares. Con catetos y coseno.

Asì, nosotros no podemos explicar a Dios.

Un abrazo.

la mis dijo...

bien dice dios que "ayer, hoy y siempre de mí depende el equilibrio del universo", las cosas son como deberían ser, con y por dolor. Así es.


Abrazos G.

Zereth dijo...

El dolor, está visto que es parte del paquete básico para preservar el pellejo, literalmente.
Pero el sufrimiento, incluye un proceso más complejo, porque va ligado a nuestras emociones y pensamientos. Y es aquí donde tiene el riesgo de perder su cualidad "protectora". De todos los animales, justamente los más complejos, somos quienes podemos pervertir el sentido o la utilidad. De ahí que haya una cultura al "sufrimiento", la macabra idea de idolatrar al jodido, no por compasión, simple y sencillamente porque pareciera que el que esté más fregado es el más honorable. Así vemos las historias sin fin, no porque no se percaten de la pieza que ocasiona ese sufrimiento, sino porque la verdadera ganancia no está en descubrir la falla, sino en perpetuar su sufrimiento.
De lo de la niña Paulette, no me provoca sufrimiento ni mucho menos dolor, sí asombro por el hecho y por la respuesta a nivel social. Sobre todo eso, las multitudes hambrientas de sangre dispuestas a consumirse por el morbo.


Saludos

Jo dijo...

Yo creo que el dolor emocional es el que pesa mas es el que te hace arrastrar lastres y cuestiones que a veces pesan mucho y mucho tiempo estan ahi latentes...

el dolor fisico al menos me alegra no estamos en tiempos de inquisición supongo que el dolor fisico ese no puede describirse en ciertas situaciones...

pero ahora que lo pienso con el cumulo de cosas que pasan en las noticias y demás ... el dolor es dificil llevarlo como bien dices si uno no lo ha pasado pero a veces me pregunto que tan capaces somos los seres humanos de sentir... a veces "evolucionados" pareciera que nos hemos acostumbrado a desgracias ajenas que pasan desapercibidas o eso es lo que pretendemos

Jean Paul Fiction dijo...

Ahh Master, un tema harto extenso.

Hace mucho cuando vi la 1ra Matrix (que en mi caso, es la única que vale la pena) recuerdo una linea del agente Smith, donde explica que hubo una "primera Matrix" donde se le removía al ser humano todo signo de sufrimiento para que viviera -simuladamente- en una utopía. Esta primera matrix era básicamente un paraiso, lleno de placeres.

La leyenda negra de esta historia era que tal realidad alterna fue un completo fracaso y todas sus "cosechas humanas" fallecieron. Luego entonces, se concluyo en recrear la realidad tal como se vivía antes.

La moraleja por supuesto, al igual comolo expresas es que el ser humano necesita sufrimiento de igual manera como necesita placer. Desde que somos niños aprendemos a intepretar el dolor, desde que un bebé se queja por que siente hambre o le aterra la falta de su madre cerca. Creo más bien, que se nos educa para tratar de ignorarlo, o de ocultarlo más que de resolverlo.

Un analgesico, un ungüento, y hasta una sesión de "autoayuda" -medio irónico el término, dado que se ocupa por lo general de un psicologo o alguién externo- muchas veces sólo emascarillan, lo que igual pudiera ser un problema mayor.

El dolor, pienso lo hemos llegado a ver como un estorbo, del cual queremos tirar y continuar.

Y esto, asumo es por que en algunos casos son de esas cosas a las cuales le podemos llegar a tener más miedo que a la muerte.

Ahora bien, en el otro punto, sobrellevarlo o "sobrevivirlo" me viene a la mente la frase de Nietzsche. "lo que no me destruye me hace más fuerte".

No se, conozco casos en Africa donde se pudiera objetar duramente la veracidad de esa frase. Y aquí, hay gente que tras años de sportar una condición -desde malatrato, humillación y soledad simplemente- se vuelven insensibles y a veces bastante esteriles emocionalmente. Parecido a lo que dices, que no tienen la capacidad ya de "sentir"

ASí que no estaría seguro si es es mejor que antes. Lo que si, también he conocido personas que enfrentaron algo doloroso y en apareciencia disfrutan mucho su vida ahora.

No hay que buscarlo, pero si viene, pues ni modo. Hay que ver que es realmente lo que lo causa.

un abrazo Master!

Kiddo dijo...

Georgells.

Dos cositas, nada más:

La primera es que el dolor, aunque es verdad que es parte de la vida misma, no es algo que no se pueda sentir por empatía. Yo si te puedo decir que me ha dolido sinceramente lo que le paso a la niña que mencionas, evidentemente porque yo tengo una hija de la misma edad. Aunque por otro lado no es culpa de dios que haya quien sea capaz de cometer estos actos atroces.

Por otro lado, creo también que el dolor, aunque solo sea consecuencia de esa parte de las fuerzas actuantes de la naturaleza que mencionas, no solamente nos sirve en lo personal como un modo de reflexión sobre el como actuar a futuro, es además un factor indispensable para comprender el placer. Del mismo modo que el dolor no sería comprendido por alguien que no ha sentido placer. Aunque no es una idea nueva, por lo menos en lo personal me queda claro que el dolo r es incluso necesario, es una especie de acto de contrición, y no estoy hablando de darte de azotes o inflingirte cortes en la piel ( como se usa hoy en día, que vuelta al pasado tan inverosímil) simplemente lo pondré en perspectiva. ¿Acaso podríamos disfrutar de un verano, si antes un frío invierno no lo hubiese precedido? Seguramente no, porque entonces más bien, estaríamos hartos del clima bochornoso durante tanto tiempo. O como siempre he pensado: Todo en la vida es cíclico, de otro modo no sería soportable.

Abrazo.

marichuy dijo...

Georgells

Muy interesante la clasificación, por llamarla de alguna forma, del dolor que hace el autor.

No seré quien para contradecirlo, pero yo si he sentido dolor por hechos que en principio parecerían totalmente ajenos a mí, y además, con retraso. Cuando vi “Un Vals con Bashir” casi ni aprecié la belleza del film, debido al dolor y la rabia que me provocó recordar el asesinato de miles de palestinos inocentes… hace 29 años. El dolor físico si puede funcionar como un aviso, pero los dolores del alma, como es llamo yo, no me va a venir a decir ni un filósofo ni ninguna eminencia cómo los siento y cómo me duelen, o peor aún, que no me duelen. Dicen en mi pueblo, solo el que la carga sabe cuánto pesa la cruz

Un abrazo

Georgells dijo...

Hola a todos! Gracias por un cúmulo de respuestas que exigen mucha reflexión!

Mi estimado Gaucho: creo que resumiste en tu primer renglón, lo que yo quise decir en decenas de líneas. Eso es sabiduría. Sobre Dios, sólo puedo decir que yo creo en Él, pero no creo en ninguna iglesia, ni religión. Son dos cosas distintas.

Hola Mis! Me gusta a mi pensar en un Dios que logró crear algo que se sostiene por sí mismo. Y que con nuestra ayuda, puede llegar a ser mejor. Al final, su obra somos también nosotros. ¿no cree?

¡Hola Zereth! me gusta su perspectiva médica. Es verdad que hemos creado una especie de "culto al jodido". Donde buscamos mitificarlo, como si por eso fuera mejor persona. La calidad moral de una persona no puede estar vinculada a su situación socio-económica sino a sus actos: buenos o malos.

Jo: Ahora el dolor emocional tiene un lugar preponderante. Eso se debe a que, como sociedad, hemos aprendido a ir dejando atrás los sufrimientos físicos. No es que hayan sido erradicados, pero sí es verdad que para una gran parte del mundo, han sido aplazados, minimizados o de verdad eliminados. El dolor emocional es nuestro reto actual.

Hola Jean Paul!: Pues sí, ya voy viendo que fue un tema más "polémico"... y ni te platico cuál es el tema que quiero abordar después... Es verdad que en distintas partes del planeta se viven realidades distintas. No es lo mismo hoy Haití que Chile. No es lo mismo hoy Afganistán que los Emiratos Arabes. No es lo mismo Estados Unidos, que México.

Hola Kiddo!: Gracias por tu explicación. Yo tengo una hija también y es un poquito más grande. Al pensar en ella es por lo que puedo sentir miedo. Miedo y tristeza por que el mundo puede ser muy hostil y no quisiera que le pase nada. Creo que es ese el dolor que podemos sentir por empatía: el que relacionamos con alguien más cercano a nosotros. Y sobre la otra cosita, me encantó como lo pones. Por supuesto que se requieren ambas. Son parte de un equilibro...

Hola Marichuy! Me encantó esa frase de "... no me van a venir a decir ni un filósofo ni ninguna eminencia
cómo los siento y cómo me duelen..." Jajajaja! eso es mostrar tus propios sentimientos en el argumento... Sólo puedo decirte que... ¡Gracias! (por llamarme eminencia, pues el del argumento soy yo). También te diré que el biólogo del libro se refiere sólo a los dolores físicos. En efecto, como le respondía a Kiddo, puedes proyectar el sentimiento de injusticia que te produce una situación hacia algo "tuyo" y entonces experimentarlo como un dolor propio y MUY real. Pero ese ejercicio lo haces tú. Yo también ví "Vals con Bashir" pero yo no tenía la menor idea de la peli. Me pareció interesante el tratamiento, y las imágenes del final me despertaron una gran ira, por lo que consideré una injusticia y un acto de crueldad inusitada. Pero no me duelen. No me pueden doler gente que murió hace 30 años y que nunca conocí. Me da coraje que en el mundo siga habiendo barbarie. Me duele pensar en que algún niño podría no haber tenido oportunidades, como podría tenerlas mi hija. Me conduelo con ellos. Pero no me duelen...

Abrazo a todos (sin dolor)!

G.

€$T0P€$ dijo...

Es verdad que a nadie nos gusta el dolor ni sufrir, pero si no existiera probablemente no valoraríamos los momentos de felicidad.

Me "inquieta" lo de Paulette, como me inquietan los miles de niños que son violados, los bebés que tiran a la basura, la gente que se muere de hambre aquí y hasta el Congo. Sí es triste, pero no lo hago un dolor personal, y creo que quién lo dice así...es sólo por llamar la atención. O porque quieren sufrir.

Me decía mi tía cuando era chica: "no llores por cualquier cosa, que si no cuando me muera ya no vas a tener lágrimas para mí". Y ahora lo entiendo.

:)

días intensos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
días intensos dijo...

El maestro Eckart escribió en uno de sus sermones que cuanto más hondo excava el dolor en nuestro corazón, más sitio libre deja para ser posteriormente rellenado por la dicha del reencuentro con nuestra auténtica Vida.
Además, ¿cómo se puede resucitar sin "morir" primero? Todos los días algo muere y renace en nosotros. Y ambas cosas duelen.
Por cierto, ¿podrías decirme qué es lo contrario de la felicidad? Obviamente se trata de uno de esos retos que tan bien se te dan.
Espero respuesta.
Un abrazo, Jorge (y recuerdos a la pálida doncella y al dragón).

Idoia Laurenz dijo...

Comparto contigo la aceptación del dolor. En una entrada que escribí titulada "el sexo débil", hago referencia también a este tema. La verdad es hoy se busca anestesiar el dolor con pastillas, para no sentir la decepción y embobarnos. Al dolor hay que echarle un par de huevos y ya.....pero para llegar hasta ese punto mucho sufrimiento detrás, no?..al menos yo, mucho
Un abrazo

Georgells dijo...

Hola Estopes! muy buena la frase de tu abuela. Hay que saber llorar por lo que vale la pena...

Hola Manuel! Gracias por la cita del maestro Eckart. En efecto, los extremos sirven para entenderse por contraste y sólo así aprender a situarnos enmedio... Y, por cierto, el Jorge del Dragón y la Doncella, ya no forma parte del Cánon, aunque sí de la imaginación...

Eau! Leí tu entrada. Excelente! me gustó mucho tanto tu relato del parto como de la relación con el dolor. ¡Gracias!

Un abrazo!

G.

Pequeña Capitali$ta dijo...

Y encima entre más te "desacostumbras" a sufrir más te da miedo...

Lucercita dijo...

Pues que mal voy a quedar si te cuento que el otro día viendo las noticias solté el llanto a todo pulmón "por México"... mis roomies me consolaron pero a partir del día siguiente empezaron a burlarse....

jajaja a mi también ya me di risa yo misma

Srta. Maquiavélica dijo...

dolor dolor mmmmmm lo q mencionas es tema de tesis para una muy interesante charla mmmm meterme en cuestiones de religion la verdad paso sin ver....pero ya sé q existen otras clases de dolores pero igual pueden ser dolor para mi mientras q para otros no en fin señor... y le vengo a reclamar q es doloros q se burle de mi por no tener una Mac oseaa no soy diseñadoraaaaaaaa y fresa??? ajjaa besos

Georgells dijo...

Hola Pequeña! Muy cierto... muy cierto...

Lucercita: jajaja! no se preocupe, recuerdo que yo lloro por todo!!!

Miss Maquiavélica: escribo esta respuesta desde una Mac. Y no soy ni diseñadora ni... mmmhhh... bueno, sólo un poco.

Abrazo!

G.

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