
Hoy es un buen día para un toque más personal.
Estoy organizando mi oficina. Recientemente he tenido un movimiento lateral en la organización y es un excelente momento para reacomodar información. Me he estado trayendo libros de mi casa, he tirado montones de papeles, he entregado las carpetas con los distintos proyectos a los nuevos encargados, he respaldado mucha información y el proceso sigue... No ha sido sencillo pues adicionalmente he viajado bastante las últimas semanas. Pero hoy me dí a la tarea de continuar.
Me encontré una carpeta hace unos minutos. En realidad sabía perfectamente que estaba ahí, es sólo que pertenece a esa categoría de elementos que alguna vez tuvieron un uso frecuente y atesorable, pero que han ido difuminándose en el mar que es la vida y ahora prefería olvidar. Queremos olvidar aquello que nos pesa, que nos trae malos recuerdos, que nos duele, nos enoja, nos frustra o, sencillamente, no nos interesa. Dicha carpeta contiene información personal organizada y clasificada de los últimos cinco años. Y ha sido objeto de todos los sentimientos atrás descritos.
Lo que me sorprende es el trabajo destinado a poner todo en un orden adecuado, por cronología, por temáticas, en sobres cerrados y debidamente anotados y fechados. Una organización que no llevo para mi labor profesional, para la escritura de mi tesis o para muchas otras cuestiones acaso más importantes. Una organización que, en su momento, me llenaba de alegría y me parecía lo más importante del mundo... y que hoy sencillamente me parece un desperdicio de energía inenarrable...
Conforme vacío el contenido de los sobres me voy sorprendiendo aún más. Sabía que había guardado boletos de avión, mapas de distintos lugares, notas de los hoteles y recados personalísimos. De esos que son cursis y ridículos a ojos externos. Pero de pronto voy encontrando boletos a conciertos que ya no recuerdo. Entradas a funciones de cine. Y peor aún: notas de restaurantes o de las flores que compré algún día, estando lejos, para hacerlas llegar. Quizá soy presa de esa angustia sutil de inmortalidad y busco atesorarla en los recuerdos, pero confundí memorias con papeles.
He estado rompiendo todos y cada uno de esos vestigios. Sin emoción. Asombro quizá. Asombro por el tiempo y la energía invertidos. Pienso que quizá debería sentirme frustrado, pues tantos recuerdos hablan de los planes que algún día tuve en mi mente, de esperanzas y de amor. Pero ya no experimento frustración, enojo o nostalgia. Tampoco siento una especial liberación. Alguna vez todo esto me pesaba mucho. En otras ocasiones fue fuente de ilusiones. Estos papeles simbolizaban tristezas, alegrías, caprichos, locuras y rabietas. Alguna vez fue el pretexto para volver a buscar a la persona objeto de tanto archivo. Alguna vez fue también el motor para escapar, para salir huyendo.
Hoy sólo son papeles viejos. Y estorban.
Los únicos recuerdos que cuentan, son los que van quedando en la mente, conforme somos capaces de ver el pasado con la indulgencia y la ternura que se merecen.
G.
15 comentarios:
y siguiendo con mi mood personalisimo
a veces hay cosas que quisieras que se fueran pero hay cosas que a veces no terminan de irse, de despedirlas uno... o de huir o de curarse...
ni con amoniáco.
se que describes exactamente lo que he sentido, hay momentos en los que a veces la frustración o la nostalgia visten mis propios malestares, a veces sin razón y a veces son quizá los vestigios de algo que tuvo que quedarse en donde está sin remover ya mas recovecos.
A veces pienso que fue pérdida de tiempo y de energías gastadas pero después reflexiono y me digo que eso constata de lo que yo soy capaz de hacer por alguien cuando me entrego y cuando doy todo aun cuando no me regresen nada del mismo modo o ni un porcentaje
a mi lo que ultimamente me estorba es la soledad (es grave) o será que ya no me conformo tal vez sea mi penitencia... jeje porque a indulgencias por karmas... a lo mejor todavía no llego
Me ha pasado eso Master Jürgen, de hecho a veces postergo mucho la tarea de acomodar las cosas, precisamente por el contenido nostalgico que puede sugir sorprésivamente. Yo tambíen soy de los que guarda "hasta la envoltura del chicle" -claro esta metafóricamente, sino imaginese usted- Y paso más tiempo re-leyendo escritos en hojas de libretas y dedicatoras en invitaciones o libros que ya ni me acuerdo si leí o no. Al final mi oficina aca igual de tirada que al príncipio, simplemente que ahora ando todo lloroso remembrando cosas y el tiempo pasó deprisa.
Un amigo por ahí, influenciado por todas estas neofilosofías que llegan por correo forward. Me dijo que "Hay que tirar lo viejo, para hacerle espacio a lo nuevo". Refiriendose por supuesto a no apilar colecciones de objetos con un supuesto uso prolongado más alla de su caducidad. Pero bueno, finalmente creo que estoy de acuerdo con su última frase, que las nostalgias son las permanecen en la memoria y no en el cajón.
PD: Por alguna razón, conservo un boleto del metro de San Francisco, de 1995 en la cartera. No se, creo que es lo más cercano a un amuleto de buena suerte. Si tal cosa pudiera ser así.
En fin, como siempre un gusto leerle.
Soltando lastre, el globo se eleva...
¡Feliz regreso a ti mismo!
Woooooooooow... esto debería de hacer yo. Bien, eh?
Saluditos
y sin embargo... es una muy buena medida.
saludos!
Los papeles se puede quemar, destruir, tirar o lo que quieras, pero los recuerdos que te dejó esa relación, que evidentemente ha sido más que importante, estarán ahí hasta que el tiempo decida que ya son parte de la historia...
Ay... te confieso que me dio pena que quemes tus recuerdos.
Un besito!
Jolie: Tienes razón, es necesario saber ver las cosas con el aprecio de lo que fuimos capaces de hacer. Coincido en que la soledad pesa. A mi me da por momentos, pero en otros, la atesoro mucho.
Lord JP: Me gustó aquello del boleto del metro de SF. Es como tratar de llevar ese viaje contigo...
Manuel: ¡genial comentario! volver a mi mismo... me gustó...
Lata: Jajaja! pues suerte con tu propia "limpieza"...
Humberto: Excelente medida! (me había tardado).
Flor: ¡Qué bonito que te conduelas de mis recuerdos! jeje. Pero hay que dejar paso a lo nuevo...
Abrazo!
G.
una hemeroteca de recuerdos se guarda en los cajones con el tiempo, que bueno que limpiaste, el polvo luego irrita los ojos jeje
abraxo
Cuando los recuerdos se convierten en papeles viejos que estorban
significa que somos libres
al fin.
Saludos
jaja es que ya regrese a terminarlo jiji
Un circulo cerrado : lo unico que permite ese "desapego", supongo yo. Qué bien normalizar la balanza interna y sopesar en la justa medida. Que bien dar pasos sin estar siempre pendiente de querer volver sobre ellos. Eso es, realmente, avanzar.
Matizz: ok, ok, ok, procuraré bajarle a la extensión... jejeje.
MauVenom (según entiendo sería "el veneno de Mauricio" ¿no es así?) Bienvenido! En efecto, sólo te eres libre cuando realmente has logrado desapegarte de los lastres pasados...
Madame P!!! Me da mucho gusto leer de usted. Ojalá la vida vaya resolviéndose afortunadamente. Y sip, cerrar el círculo costó trabajo, pero creo que quedó bien cerrado.
Abrazo!
G.
Soy de la idea de que uno guarda las cosas cuando siente que debe hacerlo y las rompe cuando, de igual forma, le llega el momento... Lo importante, como dices, es que sigas avanzando...
Yo conservo cosas tan ridículas, que a veces hasta pretendo que no sé que las tengo en un lugar especial... jeje
Abrazos!!
Hola Miss Lane! ya se le extrañaba por aquí. Esa actitud tan nuestra - de los humanos - por atesorar cosas del pasado... quizá sólo habla de nuestra incapacidad para "soltar"... y créame que a veces es más duro que en otras...
Abrazo!
G.
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