martes, 27 de noviembre de 2007

Otras noches...

Imagen: Zdislaw Beksinski


8/10/01

El asedio continuaba. Ya los días se confundían y hablar del pasado resultaba similar a conversar sobre el futuro. Poco a poco la gente había ido perdiendo el ímpetu y la fortaleza mostradas los primeros días, cuando todo era una heroica aventura. Los gestos adustos sustituyeron primero al valor y a la confianza, pero al final fueron también diluidas entre la pesadez y la desesperanza.

Y aparecieron las enfermedades. El escorbuto primero, pues hacía meses que no había cítricos. Después la fiebre. Esporádicamente la locura...

Pero la carne no faltaba todavía. Al empezar el sitio, había un buen número de vacas y de ovejas dentro de las murallas, pero inevitablemente fueron mengüando. La broma en ese momento, era que al final siempre quedarían los caballos...

Los caballos habían desaparecido hacía ya semanas. Luego fueron los perros. Y al menos una semana había pasado en que no se veía ni una sola rata... Siniestros rumores corrían, pero la carne no escaseaba y nadie se quejaba...

(2)
10/10/01


El duque atravesó la destrozada puerta. Su ejército revisaba los torreones y las casas, amontonaba los cadáveres en el centro de la explanada y buscaba algún sobreviviente...

El duque bajó del caballo, no sin cierta dificultad y con ayudas y se paseó pesadamente por la explanada... La pestilencia era insoportable. La imagen, devastadora. Y todo con tal de no rendir pleitesía a un Rey a quien esta villa poco importaba.

Pronto, los informes: al parecer todos han muerto. Sigue aún la pregunta de cómo consiguieron provisiones para resistir tanto tiempo... Alguien le susurra algo al capitán. Éste, a su vez, le comenta en voz baja al Duque... "Hay misterios que es mejor dejar a la Providencia", resuelve éste. Nadie debe saber nada. "Quemen la aldea". ¿Y si hay algún sobreviviente? "Peor para él..."

(3)

15/10/01

Y la aldea arde. El duque contempla. Con el sol de frente que ya se oculta, el gesto adusto, el porte de mando. Y es que los soldados le observan... Y el duque piensa que ahora todo está enterrado. Las ruinas. Los huesos. La rebeldía también se olvida, cuando el fuego danza encima de ella.

El ejército está agotado. Han sido meses de sitio y todo para nada. Una noche los separa del regreso. Sólo una noche. Ya alguien compone unos versos, otro la música. Pronto habrá melodía para recordar a los que nunca cedieron. O para olvidar la propia pena, la desesperanza de los que han sitiado. Y es que al final todo es lo mismo. No hay gloria en esto. Asesinar campesinos y sus familias. Bueno, sitiarlas que viene a ser lo mismo...

Y alguien entonces pregunta: ¿Familias? ¿Dónde estaban los niños? No había cuerpecitos. Seguro los enterraron. No, dice otro, yo estuve en su camposanto, las tumbas abiertas y la tierra reciente. No había niños. Aquí podría terminarse la historia. Seguir cantando y bebiendo, que mañana nos vamos. Pero no es así. La duda persiste. Los versos se alteran. Junto a las fogatas comienza el siseo. Las voces bajas. Y el rumor crece. Se desorienta. Se mitifica.

Ha sido el Grendel...

(4)

23/10/01

La noche fue larga y no hubo descanso. Con el sol se han marchado y detrás nada queda. Cenizas y polvo. Ni siquiera un recuerdo... Aún así los hombres voltean temerosos sobre sus pasos. Curiosa justa es el sitio, que mata sitiados, y a sitiadores, un poco. El duque lo sabe, no es sordo, lo ha oído. Prefiere abstenerse de cualquier comentario. Los rumores no cesan y a cada paso, el monstruo es más poderoso...

Al terminar el día llegan al río. El duque ordena descanso. Algunos imploran seguir. No hay suficiente distancia, dicen, entre ellos y aquello, no todavía, concluyen. La tropa está exhausta, pero está dividida. El duque los mira y en su interior medita. ¿Será mejor la mentira o la verdad cruda?

El duque se impone. Dormirán esta noche. "A pasarla junto al río puede obligarnos", piensan sus hombres, "pero a dormir esta noche, ni con 100 batallones..." La luna se levanta. En las fogatas los hombres no cantan. No duermen. Algunos conversan. De pronto un lobo. Su aullido en la lejanía. Los despertares súbitos. Las miradas rápidas. Y el aplastante silencio...

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(5)
28/11/07


Nunca terminé este relato. Quizá lo haga mañana... hoy a dormir y soñar un poco. Que el Grendel y Beowulf y Brunilda y Sherezada se encuentran en la tierra verde que estoy por visitar...

3 comentarios:

Krisalys dijo...

Tienes una gran habilidad para narrar cuentos, quizá algún día puedas terminar esta historia... Me gusta mucho tu habilidad para escribir y narrar historias...
Finalmente me imagino que dormiste al igual que los otros personajes... Te mando un beso!

Sandra Becerril dijo...

Termínala... por favor... porque me encantó... y quiero seguir leyendo

Besos

Centrífugo dijo...

Krisalys ML! Gracias por tus porras. Me gusta que aprecies mis escritos. Y sí, dormí como los demás personajes...

Sandra: Caray, viniendo de una escritora, es un gran halago. Procuraré hacerlo, tan pronto la vida me deje espacio.

Abrazos Centrífugos!

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