Recorriendo Perú con la lente de Gio...
He pospuesto mucho la escritura de este post. En parte debido a esa lamentable y absorbente ocupación denominada "trabajo", que con frecuencia me distrae de lo que realmente me interesa. Mucho también por la titánica labor de filtrado y elección de fotografías - mis genes nipones revelaron su lado oscuro -. Pero quizá lo más importante es que fue necesario dejar pasar unos días para poder digerir todo lo visto y vivido. Al principio uno corre el riesgo de querer relatar todo. Al dejar pasar los días vamos perdiendo la precisión, pero ganamos en economía. Y, con un poco de suerte, en profundidad...
En mi radar sencillamente no aparecía Perú. Una vez, hace muchos, muchos años, pasé de noche por el aeropuerto, en una escala cuasi inesperada, rumbo a Uruguay. Mi impresión fue vaga, imprecisa... injusta. Años después mis pocas referencias eran hacia la tan retratada Machu Picchu y nada más. Incluso, había escuchado a algún chileno referirse al país de los Incas como un "accidente geográfico": tan sólo el pedazo de tierra que quedó entre las montañas y el mar... Si bien tenía algo de razón, también revelaba esa rivalidad soterrada entre ambos países. Las cicatrices de la guerra no sanan del todo y la contienda ahora es comercial... Ahora ambos se atribuyen la invención del Pisco Sour... (suficiente para avivar los odios fratricidas).
Esta vez cabe aclarar que las pancartas de bienvenida en el aeropuerto decían "Bienvenidos presidentes del mundo a la APEC"... Ellos llegaban apenas una semana después, lo cual nos brindó una Lima lista para recibir al mundo. Y Lima estaba lista para recibir Navidad: en los mercados de artesanías, entre máscaras, chuyos (gorros), chompas (jerseys), platería, talabartería y demás, de pronto surgían miles y miles de diminutos nacimientos en barro.
Lima apareció en el itinerario varias veces. Y por eso la retomaré hasta el final. Fue como un centro al cual volver después de cada viaje y es que en esta ocasión no hubo medio de transporte sin usar: avioneta, balsa, barco, autobús, tren, automóvil... sólo faltó montar en llama, pero a pesar de su hermoso pelaje, sus enclenques patitas no parecían capaces de soportar más peso...
Viajar a Perú implica visitar la zona Inca. Esto es: hospedarse en Cuzco y visitar las distintas zonas arqueológicas a su alrededor. Cuzco me pareció hermosísimo, con su plaza de armas en tonos rosáceos y su multitud de techos a base de teja roja, entremezclándose a todos puntos hacia donde alcanzaba la vista. Pero viajar a Cuzco también implica adentrarse en otro mundo muy particular. Es un pequeño microcosmos donde conviven miles de turistas, creyentes, hippies, lugareños... donde los europeos quieren vestir como incas, los lugareños quieren vestir como europeos y los hippies quieren vestir a todo el mundo de hippies...
Pero el verdadero peruano es un ser orgulloso. Lo notamos desde el momento de la primera explicación sobre las construcciones incas. Un imperio que sólo duró 100 años. Que se extendió rápidamente por tres países en Sudamérica y que, de no haber sido por el choque con el europeo, quizá hubiera florecido en todo el Cono Sur. Un imperio que murió cuando apenas comenzaba a soñar con grandeza y que dejó obras monumentales que aún impactan por sus diferencias estructurales con otras del mundo: la perfección en el tallado y empalme de las piedras son impresionantes. Son, en efecto, los verdaderos inventores del "Lego".
Alrededor de Cuzco existen varias zonas interesantes. La más impresionante es Saqsaywamán, por tamaño y envergadura. Y porque ahí están colocadas algunas de las piedras más grandes que llegaron a utilizar estos ilustres antepasados del peruano actual (la foto de arriba es de dicho lugar). Pero sin duda la gran atracción es Machu Picchu (que se pronuncia "Machu Pík-chu"). El tren tiene un camino tan empinado al salir que no puede hacerlo en línea recta, sino que debe de ir zigzagueando de atrás hacia adelante y en reversa, hasta lograr cruzar la cordillera. Y al llegar a la base, aún falta el trayecto en endebles autobuses que se lanzan como bólidos en una pequeña carretera que serpentea hacia lo alto de las montañas, mientras vemos como el tren va conviertiéndose en un simpático adorno navideño en el fondo del valle. Pronto nos damos cuenta que dichos autobuses dejan su carga de turistas y bajan por más, encontrándose a mitad del camino, donde no siempre caben ambos y donde el más pequeño error en uno de los choferes acabará con nuestras preocupaciones... para siempre.
Pero conseguimos llegar, como todos los demás, y subir al mirador del vigía y tomar las miles de fotos que todo el mundo hemos visto, pues son tomadas del mismo lugar, y escuchamos las mismas frases que alguna vez poblaron la memoria infantil: "Siempre quise venir aquí", "era el sueño de toda una vida", "es un lugar mágico". Los lugares comunes son necesarios, pues el cerebro está ocupado contemplando una obra monumental, enmarcada en la belleza del paisaje y que habla de la terquedad de un pueblo por adaptar su medio a su estilo de vida.

Machu Picchu termina pronto, a menos que realice uno el "Camino del Inca" y recorra las montañas y los valles para llegar hasta allá. La experiencia, si al menos no es espiritual, seguro que sí es extrema. Al abandonarla, sin embargo, la sensación que permanece es de que faltó más tiempo, más información, más... más...
Eso contrastó fuertemente con lo que sería la "ruta del desierto". Y es que en Perú está uno de los desiertos más particulares del mundo. Concretamente en las planicies de Nazca, la precipitación pluvial es literalmente inexistente y, debido a la forma del terreno, tampoco sopla el viento. Eso permitió a otra gran civilización pre-Inca, dibujar las famosas "líneas de Nazca", las cuales atraparon mi imaginación desde niño y aún me sorprende que mucha gente no tenga idea de qué son...
El vuelo en la avioneta es también lo más cercano a una experiencia mística: piensa uno en su Creador durante todo el recorrido. Pero fue aún más simpático, una vez en tierra, encontrar un periódico que narraba un aterrizaje de emergencia, justo el día anterior... y que se sumaba al accidente que en Marzo le costara la vida a cinco turistas franceses... ¡ups! Eso me hizo reflexionar que este blog pudo haberse quedado huérfano y en la cantidad de cosas que se hubieran truncado de buenas a primeras...

Nazca es un poblado muy pequeño, se puede cruzar a pie, y quizá vive tan sólo de la fama - mucha o poca - que puedan tener las líneas. Pero también dentro de sus inmediaciones está un famoso conjunto de acueductos construidos con una lógica absolutamente precolombina y totalmente opuesta a la europea: son en realidad una serie de espirales excavadas en el suelo, que llevan hasta un ducto de piedra por donde llevan el agua a las zonas de cultivo.
Y apenas a dos horas de Nazca se encuentra la Reserva Nacional de Parakas, donde se puede tomar un bote y visitar las islas Ballesta, hogar de miles de aves y que en algún tiempo fue un importante centro productor de guano... Sí, de guano.
Por favor, miren la siguiente foto:
¿Evocador, no es así? la bruma, el muelle, los pájaros, la moderna embarcación acercándose tímidamente... ahora imaginen esto: cientos de miles de aves dejando su excremento en dicho islote, durante años. Huélanlo. Cierren los ojos e imagínenlo.
Toda belleza tiene su costo.
Y finalmente conocimos el Desierto de Ica, también muy cerca del puerto:


(En la última foto, favor de imaginar el soundtrack de su película romántica favorita)
...
Y hasta aquí lo voy a dejar por hoy. Luego les cuento del Amazonas...












9 comentarios:
Gracias por esta visita guiada y las hermosas fotografías. Cuando sea "mayor" quisiera cruzar el charco y visitar todos estos sitios. Pero me temo que, con mis problemas de vértigo y claustrofobia, no voy a llegar muy lejos. Así que de momento con este post, me siento como si hubiera estado allí. Un beso.
Me quedé con la mismitita sensación que relataste de Machupichu... más, más, más!!!!
Y la realidad es que no importa cuánto tiempo se le dedique a narrar un viaje, hay cosas que se quedan solo para nuestros ojos y nuestros sentido... Yo creo que los viajes te transforman y sin duda un viaje de esta naturaleza ha dejado sus huellitas, sus reflexiones, sus "irrepetibles"
Las fotos son estupendas!!!! Tus genes nipones han hecho un excelente trabajo y espero que sigan aflorando...
Y si, para la selva, era justo dejar un post aparte... No creo que nada en la vida le haga justicia a la sola experiencia de haber estado allí...
Besitos Gio!
gracias gio, he vuelto a revivir partes de mi viaje a Peru, especialmente el camino inca.
me han encantado las fotos, preciosas, y mucha sensibilidad al describir la realidad que te has encontrado allí.
Hoy le grito al mar que soy una privilegiada por haber visto todo eso y porque soy una privilegiada en general.
Wooooooooooooooow.
Que increibles fotos, de verdad!!!
Yo quise hacer un viaje de mochilazo, destino peru, claro el Machu Pichu (los foros de LAura en AMerica eran opcionales).
Pero empece en esa cosa llamada trabajo, y mirame, aun no conozco tan lejos.
Pero lo haré, y en homenaje le llamare al blog, regersa ilich, o lago así.
¡Hola Susana! pues si viajarás "cuando seas mayor" entonces quiere decir que te quedarás en tu casa muchos años! ;) Gracias por los comentarios!
Miss Lane: Hay tanto que describir, que contar y que relatar... y hay tan poco espacio, tan poco tiempo, y el lenguaje es tan corto...
Limoncello: ¡Por supuesto que eres una privilegiada! Por lo que has vivido, por lo que estás viviendo y por que no hay tiempo más precioso que el "ahora". En eso, somos privilegiados...
Ilich! jajajaja! "¿Regresa Ilich?" jeje, es buena opción. Pues te adelanto que están despejando una zona adjunta a Machu Picchu que es del doble del tamaño y que abrirán al público en los próximos dos años, así que ¡ve ahorrando!!!
Qué buenas fotos, Gío. Estoy totalmente de acuerdo en eso de la imposibilidad de hablar de inmediato de ciertos viajes. Necesitan tiempo para que se dejen cercar con las palabras...
Creci alucinando con los geoglifos y petroglifos del desierto de atacama, el "mas arido del mundo", geografia de herencia compartida entre peru, bolivia y chile. El sol, la tierra tan seca y tan salada, la gente de piel curtida y los colores.. tus MAGNIFICAS fotos me regalaron un pedacito de recuerdos de infancia en lo macro y tu descripcion me reconcilia con los "vecinos" de la frontera norte ;)
Que ganas de ver el viaje amazonico! iquitos?
Valió la pena no haber desperdiciado tu boleto a Perú, además pudiste conocer muchísimos más lugares de los que hubieras conocido si hubieses ido con la Inombrable...
Yo me quedé con ganas de regresar y quizá algún día lo haga, después de todo se que tengo familia por allá... Un abrazo!
Your Majesty: en efecto, existe un punto en el cual comienzas a poder hablar sin balbucear y eres capaz de describir lo visto sin caer en verborrea, sin aburrir al interlocutor. Pero un punto en el cual aún quedan recuerdos suficientes como para matizar cada relato. Conforme el tiempo pasa, se van aglutinando los recuerdos... Y creo que esto comienza a tomar la forma de otro post...
Mademoiselle P: Viniendo de alguien que pudo poblar sus recuerdos infantiles con aquellas imágenes, aquellas tierras, es aún mejor el halago. Ya habrá viaje amazónico...
Krisalys: nada se desperdicia. Nada se pierde realmente. Todo se transforma. Tratar de impedirlo es ir contra natura.
Abrazos,
Gio.
Publicar un comentario