Son las 2:25 de la tarde, de este 24 de diciembre de 2008. Apenas me bañé. Estoy escribiendo esto en una portátil Mac, en mi departamento. (No es mío en realidad. Pero ya son dos años y medio aquí así que ya siento cierta confianza dentro de él). A mi lado izquierdo muchas bolsas de la compra de ayer en la noche esperan aún ser debidamente organizadas. Es imposible pararse frente al horno en este instante. También es imposible abrir las puertas de mi librero, a mi derecha, pues siete cajas se ordenan frente a él. Contienen libros, artículos impresos, documentos personales, profesionales. Revistas, cuentos viejos, cartas. Todo lo que me traje a casa, para 1) Avanzar con mi tesis; 2) Tratar de poner un poco de orden a mi vida.
Ambas cosas hoy se ven todavía muy lejanas…
La casa está positivamente hecha un desastre (privilegios del varón soltero). Hoy me levanté tarde y ví una película: “Mi vida sin mi”. Producida por Almodóvar. Con buenos actores, de aquellos que puedes ver estelarizando películas independientes de calidad… o siendo los villanos, los secundarios o los extras en las grandes superproducciones. Muy curioso que Alfred Molina no aparezca en los créditos, pues aunque su intervención es tan breve, me parece realmente fantástica. (Por cierto, Alfred Molina es el villano en Spiderman 3)…
Lloré mucho. Es curioso. Soy un verdadero llorón cuando se trata de películas, libros, o música. He llorado en mi automóvil de camino al trabajo mientras escucho una canción. He llorado sobre libros que leo. Y hoy lloré mientras veía la película. Lloraba y pensaba en mi propia vida y en las vidas de las personas a las que he tocado. Lloraba pensando en lo breve de los instantes que compartimos y en lo que realmente hace memorables o entrañables a los recuerdos.
Hace muchos años lloré en un cine durante la proyección de “The Spitfire Grill”, en una muestra internacional de cine. Escuchaba suspiros velados a mi alrededor así que supuse que todos lloraban. Al terminar resultó que los suspiros eran las carcajadas veladas de mis amigos a quienes las escenas que a mi más me habían conmovido les habían parecido terriblemente simplonas y cursis. Yo procuraba limpiar mis ojos cuando se dieron cuenta y fue un momento extraño. Hoy creo que fue entrañable, ese instante de sutil distanciamiento de mis amigos de juventud.
Y estos últimos días he visto llorar mucho, mucho, mucho. Lo he provocado. Lo he acompañado. He sido el eje de varios llantos y, sin embargo, no puedo llorar con ellas. Sólo puedo acompañarlas. No sé si debería estar preocupado, asombrado o sencillamente acostumbrado.
No lloré cuando le dije a ella que no la amaba. Que no podía intentarlo de nuevo. Que siempre estaría para nuestra hija y que no le faltará nada, pero que a ella no la amo y no puedo hacerlo. No lloré a pesar de que durante los últimos meses la frecuenté y las invité a salir y compartimos momentos buenos. No lloré a pesar de que fui yo quien sugerí que “quizá podíamos intentarlo de nuevo”. No lloré cuando, conforme pasaban las semanas, la derrota me embargaba y crecía la certeza de que no había futuro. No lloré ni aún cuando ella sentía que le estaba rompiendo el corazón otra vez. No lloré por ella, ni por mi, pues los sentimientos son algo ajeno a la voluntad y ningún poder tengo sobre ellos.
Tampoco lloré cuando le dije a aquella otra que ha sido mi maestra de vida, que no quería estar con ella. A ella que trastornó todo mi mundo y que también lo ha complicado. No lloré cuando le respondí que no creía que tuviéramos ningún futuro. Ni lloré cuando le dije que aún la amaba, pero que realmente no quería ser su pareja. No en ese momento. No lloré cuando la veía llorar y llorar, llamándome de todas las formas negativas posibles. No lloro cuando pienso que renuncio a muchas cosas con ella. Buenas y malas. No lloré ese día, aunque es con la mujer que más he llorado en mi vida...
Como dice Alfred Molina en la película que ví hoy en la mañana, la gente quisiera que la amáramos de una manera que no siempre nos es posible. Somos como somos y a veces sencillamente no podemos amarlos como ellos necesitan… El amor, a su modo, es un acto individual…
Por alguna razón, en mi vida no lloro, pero lloro con las películas. No he desayunado ni comido. No he guardado la compra del día anterior, ni he clasificado las cajas de mi derecha. No he arreglado mi casa, ni he ido a entregar los regalos que Santa le dejará a mi hija. Alcancé a dejar esperanzas y mensajes en algunos de los blogs que leo, pero ahora no tengo Internet para poder publicar este post... y no tengo aún la depresión navideña, pero tampoco pienso vestirme de colores vistosos. No me siento solo, aún cuando físicamente lo estoy. Solos nacemos y solos morimos. Es durante la vida que nos acompañamos.
Navidad tiene que ver con esos instantes de la vida en la cual nos acompañamos.
Hoy visité varios blogs en donde la Navidad tomaba las formas más divergentes posibles. Navidad como fuente de amor, como fuente de soledad, como fuente de nostalgia, como fuente de diversión... y dejé mensajes para aquellos a quienes leo, aquellos que recién descubrí, y aquellos que visitó a veces sigilosamente. Les deseé a todos el tener un largo momento entrañable. Eso creo que es lo que puede hacer sustantiva una fiesta como la de hoy. Los momentos entrañables. Y soy afortunado pues he tenido muchos a lo largo de mi vida. Algunos aún me arrancan carcajadas. Otros sólo puedo recordarlos en silencio. En la intimidad.
Hace muchos años, recuerdo perfectamente estar sentado en una mesa con varios amigos, cuando uno de ellos propuso que contáramos nuestra Navidad más memorable, buena o mala. Esa comida, con el atardecer tras de nosotros y enormes árboles dejando caer hojas en un inmenso jardín me dejó muchas cosas para el futuro. Fue uno de esos instantes entrañables por las cosas que contamos y escuchamos. Estoy seguro que la mayoría ahora la han olvidado, pero para mi es imposible. Reimos, lloramos, pensamos. Recuerdo a J. relatando como llegó a casa de su abuela en una patrulla y a L. relatar que su peor navidad fue cuando se rayó el disco con la canción de “Rudolph”. Alguna amiga prefirió no hablar y sonreía con lágrimas en los ojos. Otra se declaraba enemiga acérrima de las fiestas…
Escribí alguna vez un texto en honor a esa comida y ponía algo así como “… para muchos la navidad terminó cuando se sintieron adultos, para otros recomenzó cuando tuvieron hijos. Pero para algunos de nosotros sólo había un recuerdo que no se puede contar en esas reuniones, pero que evocamos a solas en el coche. […] Sólo habrá un diciembre.”
Diciembre, como la Navidad, es única y distinta para cada quién. Es más, es única y distinta para cada uno de nosotros a lo largo de la vida. Mis navidades han sido diversas, complejas, aburridas, intensas… pero siempre distintas. Hoy no espero tener “años prósperos” más allá de lo que yo mismo gane con mi trabajo. Tampoco espero tener “felices fiestas” pues no siempre es fiesta lo que nos da la vida.
Quisiera pasarla feliz en compañía de todos “los míos”, pero es imposible, por todo tipo de razones: algunos han muerto. Otros están muy lejos físicamente, o emocionalmente y algunos hasta moralmente. Y sin embargo estoy con todos ellos hoy, pues los tendré presente en mi mente y en cada sorbo de vino. A mis amigos, a los que ya fallecieron, estén donde estén; a los viajeros, que recorren el mundo sin descanso; a los que creen en el “deber ser” y a aquellos otros que lo rompen todo el tiempo. A los viejos y a los recientes. A los amigos que he descubierto en el ciberespacio, a aquellos que he leído y con los que compartimos este pedazo de realidad.
A las mujeres que amé. A ellas particularmente. Por todo el amor que me dieron y por todo el que me permitieron dar. No siempre fui el mejor de mi mismo y les pido perdón por ello. Créanme que cada error, cada daño, fue producto de mi propia estupidez y nunca de maldad.
Y, especialmente, para mi hija, que va creciendo y vivirá su propia vida y que me ha hecho a mi, personalmente, volver a creer en Navidad.
Un abrazo,
G.
México, D.F. a 24 de diciembre de 2008, 15:27 pm.
18 comentarios:
Qué amable es usted, Gío, en seguir alimentándome con sus palabras, que aprecio infinitamente. Le deseo toda la felicidad del mundo; usted, que tiene un alma libre y generosa, sabrá encontarla hoy y todos los días.
Preciosa reflexión sobre la Navidad. Las mías son siempre muy parecidas. En el fondo tienes suerte de poder recordar tantas distintas y que cada una te haya dejado algún buen recuerdo. Gracias por tus palabras. Un beso.
Amigo Gio :
Que sinceras y emotivas palabras! Y que osadía tienes al desnudarte delante de un público que ansía compartir contigo.
Para mi lo molesto de la navidad son todos los preconceptos que maneja para la humanidad esta fecha, y por el cual hay mucha gente que tiene muchas soledades dentro y callos en el alma que se sienten algo mas desamparados. A mi eso me da igual porque siempre he sabido que estamos solos, desde niña, y aunque deseo compartir algun vacío que otro a veces hasta desesperadamente, esa certeza me acompaña desde el utero frío en el que sentí que mi querida mami se sentía sola. Asi que la navidad en ese sentido me da igual, la magia se puede buscar en estas fechas y en cualquier otra. Lo que me molesta realmente son los valores de consumismo, y de hipocresías que se promueven en estas fechas.
No solo veas " mi vida sin mi", si puedes visionar todas las pelis de Isabel Coixet, hazlo, una directora diferente y genial. Te recomiendo sobre todo : "La vida secreta de las palabras", una historia de amor unica, desgarradora y maravillosa con final feliz.
un beso
Me gusta porque este es un post distinto, donde hablas un poco más de vos, de tus sentimientos, de tus momentos, de tus lágrimas...
:)
Ya pasó navidad, ya es 25 (de tardecita por aquí)... espero que no sea tarde para dejarte mis mejores deseos.
Un beso enorme!
hola gio.
La navidad...recuerdo mis fiestas de niño, que añoro alguna vez vuelvan. Vivo navidades actuales con solodad, tristeza, penas de tener un lugar ausente en mi corazón, de una pena de amor. Son navidades que el destino me regalo.
saludos.
Me deja sin palabras tu reflexión, Gío, el valor de mostrarte (no sin paradojas, pues al menos yo no te conozco físicamente) tal cual eres en un espacio tan impersonal como éste.
Aun así, me alegra saber un poco del mundo de tus ideas, compartirlo, y a veces discutir puntos divergentes. Seguiremos leyéndonos, y no sé si eso es bueno o malo, je.
Un abrazo.
v
Miss Rowena: gracias por sus buenos deseos y más aún por lo que dice de mi alma (sospecho que en realidad la conoce poco, pero de todas formas ¡gracias!)
Susana: por el contrario, creo que parte de un momento entrañable tiene que ver con lo que podemos compartir.
Limoncello: Caray! pues gracias... es curioso, pues aunque es más de lo que suelo compartir (y, de hecho, aún siento que "me desnudé demasiado") hay que reconocer que es poco lo que vamos dejando de cada uno en estos ciberespacios... Celebro que, pese a todo y a todos, sigas buscando la magia, no sólo en Navidad, sino en todos los días...
Evan: ¡Por supuesto que son bienvenidas! pues sí, me van conociendo un poquillo más...
Vichtor: Como tú, otros y yo mismo, hemos alguna vez visto las Navidades con nostalgia o soledad, pero al final van sumando siempre. Ánimo!
Your Majesty: Así es esto: vamos conociendo un poco de gente quizá muy lejana a nosotros en la vida común, pero con la que compartimos este pequeño viaje. No sé si nos conoceremos, pero será un placer seguir interactuando por aquí!
Abrazos,
Gio.
Pensar y sentir, es un lujo, y ambos me los provocas amigo, genial post.
Un saludo enorme
Gio, tu transparencia emociona. Es un post tan íntimo que me da cosa dejarte un mensaje. Pero lo hago porque me gustó muchísimo. Sólo pienso en el inmenso regalo que será para tu hija cuando adulta el poder leer un post tuyo como este... Lo has pensado? Que el 2009 te traiga el fin de tu tesis, la felicidad junto a alguien y muchos momentos memorables con tu hija. Un abrazo
Feliz Año Nuevo.
Un beso.
Mi estimado Ilich: Gracias por el comentario. Renunciar a pensar es fácil, pero a sentir, es casi suicidio. Espero que sigamos pensando y sientiendo mucho en 2009. Nos seguiremos leyendo, eso sí!
Charlie: En efecto, compartir es la base de mostrarse como somos. Aunque tiene sus costos. No había pensado en que leyera el post mi hija, pues tiendo a ver estas cosas como efímeras, pero me has dado una gran idea!
Ana: ¡Gracias! ¡Felicidades para ti también!
Que tal, llegue aqui por conducto de una breve reflexion sobre la problematica vasca... luego leo a toro pasado tu post del 24, (mi vida sin mi es una pelicula que aprecio sustancialmente) asi que paso a dejarte un saludo...
feliz 2009
Joven Gio, me ha dejado sin palabras....
Haces una reflexión muy profunda y personal, así que no me atreveré a comentar...
Pero te deseo un 2009 entrañabilisimo y que consigas lo que buscas y más... Un abrazo enorme.
¡Bienvenido GAB! que coincidencia lo de la movie. Ya comentaremos más pelis por aquí. Abrazo!
Miss Lane: Abrir el corazón tiene sus costos. Espero que usted recupere pronto su password. Por lo pronto le envío su abrazo de año nuevo!
Gio.
Master Yorgui.
Hay muchos blogs por ahí, pero el de usted siempre me hace detenerme. Si en ocasiones ando ocupado, pues procuro retornar para leer con calma todo. Y curiosamente siempre logro vencer sólo la intención y aqui me tiene leyendole.
Me gustaría tomar alguna clase con usted. Sin ningun tema o materia en particular, asumo que se le podría llamar "clase" a alguna plática que nos hecharamos si caigo por sus tierras.
Por que la verdad es que, lo que leo si me hace reflexionar. QUizas es el toque personal, lo que hace que cada quien le encuentre su grado de profundidad.
Me siento menos sólo al saber que no soy el único Caballero que llora con escenas emotivas en películas, y a reserva de poder bajar la celada de mi casco; procuro no dejarme llevar con lo que estoy viendo. Más si voy en compañia de una dama.
De las navidades, pués. He comenzado a disfrutarlas, quizas le perdi el miedo a que los eventos y las personas no resulten como uno quisiera, y de repente se sienta uno acosado por recuerdos.
Pero en fin
Un abrazo Master Georgui.
PD: Ya consgui por fin la de Blue Velvet, no había dicho nada por que no la había visto aun.
Por pura inercia me detengo en el buzón cada día y miro a ver si me espera alguna buena sorpresa, aunque de antemano se que lo abriré y solo encontraré cartas del banco y folletos publicitarios. ¿Santa claus?... en estas epocas deberiamos aferrarnos a creer en cosas y ya santa claus es una referencia medio gris a pesar de su traje rojo... uno se deshace del aburrimiento a veces de modo práctico incluyendo una pelicula
parada frente a las escaleras que dan a mi entrada, subo con desgana y empujo con decisión la puerta. Cuando llego lo primero que hago es acariciar a mi perro, el único que parece se alegra,Estos dias parecen algo lentos, es curioso, cuando niña se pasaban demasiado pronto para mi gusto y la navidad de pronto ya estaba a la vuelta de la esquina. me estoy cotntagiándo de invierno prematuro
La vida es eso, a veces dolorosa como algunos recuerdos, pero por las mañanas hay una oportunidad justo cuando despertabas de niño, antes de que saliera el sol para descubrir el regalo tan deseado, (eso es algo tierno y consolador)
Por alguna extraña razón, ultimamente me atraen los hombres que no pueden quererme, por que asumo que son tan inteligentes como para no hacerlo...
bueno siempre hay que aprovechar por cierto cuando hay una macbook .. nunca se debe desaprovechar la oportunidad
:)
Cajas conteniendo episodios y textos, más la adrenalina somnífera que para mí representa una tesis, donde el único frenesí es por poner el punto final. Tan mal me pongo con leer "terminar tesis" que he hecho 3 y siento que me dan electrochoques de pensar en hacer otra.
De la navidad, no podría pasar la oportunidad, soy grinch para todas y cada una de las fiestas que tengan anuncios publicitarios. Sin embargo, no desaprovecho cuando veo a gente que quiero. Soy ermitaña y les quiero porque entre muchas otras cosas, me conocen y me dejan estar sola, cuando vuelvo al mundo de todos los demás, les disfruto, a mi modo. Conservo imágenes de todos los momentos entrañables, en mi memoria hasta que me abrace la amnesia.
De las lágrimas, soy de pocas, no recuerdo alguna película en que haya llorado, aunque no por eso no me emocione, a lo mejor porque los sentimientos más profundos que tengo los paso en silencio. Hay quien va a misa a una iglesia, yo comulgo viendo películas o escuchando música aunque solo sea aire o viento lo que vea o escuche.
Venga pues la prosperidad antes y después de cada fecha.
Besos
Jean Paul: todos somos maestros de los demás. Y para lograrlo, todos debemos aprender a ser alumnos de los demás. Me encantará que algún día charlemos largo y tendido.
Jolie: Es que quizá has estado buscando en el buzón equivocado! (aunque también hay que reconocer que no hay correspondencia más fiel que la comercial... ;(
Zereth: ¡Tres tesis! (reverencia). Me gustó esa imagen de ver sólo aire o viento. Las emociones por eso son íntimas. Y la conexión con los lagrimales está, acaso, muy sobrevalorada... ;)
Abrazo!
G.
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