miércoles, 5 de noviembre de 2008

Diez años para esperar a que anochezca...

Casi frente a la imponente estatua de San Miguel, y apenas a una cuadra del Sena, al comienzo del Barrio Latino de Paris, se encuentra la "Shakespeare Bookstore". La conocí hace mucho, mucho tiempo cuando uno tiene tiempo para dedicarle a los viajes, pero poco dinero y cultura para aprovecharlos, así que descubría los lugares por accidente. (Y cuando ya tienes la cultura y el dinero para visitarlos, lo que requieres es tiempo, pero en fin...)

El dueño, ya fallecido, era un inglés que a pesar de la pugna de lenguas, mantuvo su librería llena de ejemplares de libros en inglés en plena Ciudad Luz ,durante 30 años. Ahora uno de sus herederos la lleva. Tiene muchas actividades: los jueves se lee poesía y los miércoles hay talleres de cuento y prosa. (O al menos, los tenía hasta hace un par de años). Cualquiera puede llegar y leer, sólo hay que reservar pues mucha gente está esperando. Lectores asiduos y parisinos de todos tipos asisten para escuchar poetas y novelistas. Hay incluso talleres para ayudarle a uno a corregir su estilo. Se ha convertido en un ícono dentro de ciertas esferas de la cultura literaria en Paris. Y recorrer sus estanterías vetustas y caóticas, es semejante a comenzar un viaje sin retorno.

Hace muchos años, más de 15 (¡Gulp!), tenía el vicio de visitar un viejo videoclub. Recorría los estantes con cuidado, de la misma forma en que pierdo el tiempo en las librerías: examinando cada contraportada, leyendo las sinopsis, buscando algún director que me atraiga, dudando una y otra y otra vez... Sin embargo debo confesar con cierto rubor que la mayor parte de las veces escogía la película por la actriz... ni hablar, mejor decir la verdad que darme falsos aires sofisticados.

Y una vez me encontré con Before Sunrise (Antes de que amanezca). Película que pasó sin pena ni gloria y llegó a formato de renta mucho antes que otras. Si bien Julie Delpy era razón más que suficiente, en aquella ocasión también la escogí por la trama: un par de jóvenes conviven sólo un día. Se conocen en un tren rumbo a Viena. Ella es francesa y va a visitar a su abuela a algún lugar de Europa del Este. Él es americano y está recorriendo el Viejo Continente. Él le hace plática y tras unos escarceos iniciales infructuosos - que ahora, muchos años después, comprendo mejor - deciden bajarse en la siguiente estación y convivir todo el día, antes de separarse para siempre y hacer sus vidas.

La premisa inicial me parecía "la" película romántica por antonomasia. El problema con esas visiones es que uno idealiza ese tipo de amor: El encuentro casual, la juventud compartida, la conexión inmediata, la emoción de la aventura, la ansiedad de la separación, el romanticismo de la barrera - en este caso geográfica - que dificulta un amor. Escuché alguna vez: "Los grandes amores son los que nunca se realizan..." Esta frase, aunque absurda, tiene su atractivo sobretodo en nuestra influenciable juventud.

Cinematográficamente tiene su dificultad el filmar a los dos protagonistas en un diálogo continuado durante un día y sin embargo el resultado a mi me pareció excelente. La dirección era suave, la secuencia interesante, las actuaciones naturales, y los diálogos una verdadera delicia. Alguna escena que recuerdo particularmente involucra el encuentro con un par de muchachos alemanes en un puente. La pareja va pidiendo una dirección y al toparse con ellos, los muchachos bromean con la chica sobre si deberían escoger hablar en alemán o en francés, sólo para variar, pues siempre tienen que acabar hablando en inglés, para que el gringo entienda. La puntada habla mucho de ese sentimiento de envidia-resentimiento que aún muchos europeos guardan para con los norteamericanos... (y que hoy más que nunca tiene fundamento)

El caso es que ví la película, e incluso escribí un cuento basándome en ella y en la historia de un amigo mío (luego lo publicaré, como parte de un programa especial de tortura psicológica a mis lectores). Estudié, trabajé, viajé, hice y deshice mil cosas, conocí el amor, el desamor, la pasión, la ira y la ternura... y un buen día olvidé la película. Pasó el tiempo y poco a poco comencé a recuperar amigos perdidos, reencontrar a familiares. Comencé de nuevo a ver la vida distinta y retomé viejos hábitos, esta vez bajo la forma de un Blockbuster cercano. Y cuál sería mi sorpresa cuando un día veo una cajita (ahora eran DVD's) con los mismos actores: Ethan Hawke y Julie Delpy. El título me confundió al principio, hasta creí que era un remake de la original, pero no, era la continuación, la segunda parte, 10 años después: Before sunset (Antes de que anochezca).

La renté por supuesto y me dispuse a verla con curiosidad y una cierta emoción. Era impresionante ver a los actores tanto tiempo después. El director, malévolo, hacía flashbacks a la primera y podíamos comparar ampliamente la lozanía de la juventud en ambos, contra sus enjutas carnes actuales. Ambos personajes habían adelgazado, habían adquirido un semblante menos jovial, más duro... ambos habían cambiado y mucho. Era inevitable pensarme en la época en que ví la primera parte y darme cuenta que, como ellos, yo mismo había cambiado: física y emocionalmente. Viví aquel verso de Neruda en el que el poeta descubría que "Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos". No sólo los actores y sus contextos habían cambiado. Mis conocidos habían cambiado. Yo también.

El protagonista (Hawke) se había casado y no era feliz, su vida se había convertido en algo gris, sin color, sin sabor... y ella (Delpy) había dedicado su vida a defender causas injustas, intentando sin éxito encontrar a alguien a quien amar y se hallaba sola. Esta vez la película realiza el diálogo en tiempo real, lo cual es aún más fascinante. En vez de seguirlos a lo largo de un día, en esta ocasión es un paseo a través de Paris, de hora y media - rememorando ocasionalmente la primera parte. Recorriendo con ellos sus vidas, su crecimiento, sus desilusiones y asombrándonos del cambio principal en ambos: la desconfianza. La característica de su relación en la primera película es "el salto al vacío", el tomar la aventura, confiar en el otro y en el valor del instante... En esta segunda parte lo que sutilmente brilla todo el tiempo es lo que no se dice. Lo que se calla. La tensión que anuncia una verdad que ninguno expresa. Esa realidad que para cada uno es aún más real que todo lo demás, pero que, como escribe Javier Marías en el libro de "Mañana en la batalla...", permanece íntima y se perderá si no se comunica nunca.

En una escena, cuando ambos están recapitulando sobre lo que pasó aquel día hacía tanto tiempo, él le pregunta a ella por qué no intercambiaron teléfonos y ella le contesta "...Éramos jóvenes y estúpidos... Creíamos que en la vida muchas veces encontraríamos a personas con las cuales estableceríamos una perfecta conexión y luego crecimos y descubrimos que eso ocurre en la vida muy pocas veces..." (sí, así es, puedo atestiguarlo y duele, duele mucho).

Yo también había cambiado. Y sin embargo aún era el mismo. También me había vuelto más desconfiado y más egoísta. Es uno de mis grandes problemas actuales. Me volví agresivo y me voy dando cuenta, poco a poco, que el dolor nos transforma y que cuando no podemos digerirlo y aprovecharlo para crecer, lo convertimos en un tóxico que nos destruye por dentro y destruye a la gente que amamos y que nos ama. Busqué espejismos y me perdí en pasiones personales sin peso, sin sustancia. Ya no era tan joven, pero seguía siendo estúpido como al principio...

La película - debo advertir - es lenta. Ambas, de hecho. Son de esas que hay que rentar cada una por separado, ver con calma y, de ser posible, reflexionar. No es cine vertiginoso como el que nos presenta Hollywood de ordinario, con acción rápida y sentidos concretos. Tampoco es "dramática" en el sentido de las grandes tragedias románticas. Es simplemente real. Humana. Los personajes no se cortan las venas por amor, ni tampoco están rodeados de situaciones simpáticas y musicalización oportuna. No, nada de eso. Los protagonistas son caminantes en ambas proyecciones y recorren las calles como metáfora a la vida que están siguiendo y que los aproxima coincidentalmente, o quizá no, pero eso es algo que conviene que averigüen ustedes. El final tampoco es Hollywood. No hay fanfarrias, ni beso de protagonistas rodeado de aplausos. Pero hay amor.

Y Before Sunset comienza en la librería Shakespeare, de Paris.


Abrazos,

G.

18 comentarios:

Dámaso Pérez dijo...

yo no regañaba a nadie sólo que me dio curiosidad que muchos quisieran dar consejos aun sin que nadie se los pida, para mí eso es lo más cagado
Por lo demás concuerdo que la universidad es un lugar excelente para convivir para disfrutar y para escuchar-ver esas cosas que después recuerdas y te marcan

susana dijo...

Creo que ya he visto esa película alguna vez, la primera. Me gustaría poder ver la segunda y comprobar la evolución de los personajes. Me gustó mucho también.
Precisamente ayer me decía mi hija que su profesora es algo gruñona. Yo le contesté que esa mujer ya tiene sesenta años y el carácter se va agriando. Es una pena que sea así. Es cierto que de joven uno está más dispuesto a probar cosas nuevas, pero no a comprometerse, y cuando creces, ocurre al revés. Un beso.

Merce dijo...

Voy a buscarla, no sé si la encontraré, pero por lo que has contado creo que me gustará, además de que me he dado cuenta que compartimos muchos gustos...

Ya te contaré cuando las encuentre y las vea, lo que me parecen...

Un abrazo desde el otro lado del océano...

limoncello dijo...

dios mio Gio...sabes que vi la primera parte de esa peli buscandola en Madrid porque en Sevilla la pusieron tan solo una semana?? Sabes que lo hice en un cine de Madrid sola y en versión original porque con mi magnífica intuicion sabía que estaría yo en ella?

Pero lo mejor de todo es que hace dos años en cuanto lei que habían rodado una segunda parte fui como loca a ver eso ,la progresión de los personajes (que casi coinciden conmigo en edad. Y oh maravillas de la vida, me ví tan reflejada en ella (y no solo por el gato, el trabajo y hasta casi la fisonomía un poco), sino por su desesperada pasión y decepción ante lo que la vida le había ofrecido en las relaciones, en las expecativas románticas, en su caminar por la vida. Y cómo le dolía desenterrar una historia que al fin y al cabo había sido probablemente la de mayor conexión de su vida (aunque luego hubiera amado y hubiera sido amada muchas veces). El momento del taxi donde ella trata de explicarle su cansancio me llenó de lágrimas lo ojos.

Las reflexiones éticas y morales sobre la posición que tomar en la vida son mag´níficas. Y que puedo decir salvo que tengo guardada en mi corazón es cadena de dos pelis que para mi retratan mucho de lo que soy.

No podría decir lo mismo de la segunda parte de El lado oscuro del corazón que me decepcionó profundamente. (siento el mensaje tan largo pero me he dejado llevar por la emoción de compartir algo de forma tan rotunda)

Do the Doo dah dijo...

He tenido muchos deseos de verla, pero no la he encontrado. Con suerte tal vez encuentre las dos, jo!

Aww quiero ir a esa librería (bueno, quiero ir a tantas...) lo único que me conforma en estos momentos es pensar en Las cosmicómicas; qué cuentos tan más geneales, me hacen olvidar tantas cosas que me hastían de la vida "cotidiana" jaja.

Gio Yakún dijo...

Hola Dámaso! jajaja, bienvenido al blog. Te entendí bien en el blog de Doo, pero abusé de tu comentario para referirla al video. De acuerdo contigo con la Universidad. Es una etapa excelente...

Susana: De hecho, creo que ese movimiento es parte de la madurez. Nos volvemos más y más selectivos, lo que nos limita en nuestra capacidad de riesgo. Pero ganamos en prudencia.

Merce: Espero que las encuentres y que te gusten. No son películas "rosas" sino de reflexión. Ya me dirás!!!

Limoncello: No te preocupes!! encantado con comentarios largos. Gracias por compartir una parte de tu propia vivencia con nosotros. Tengo la firme creencia de que las obras como películas y libros, nos marcan distinto según la edad a la que las vemos.

Doo! Tienes que ir!!! te encantará. Y estoy seguro que lo harás. Las cosmicómicas es un superlibro. Calvino es ley.

Abrazos!

loris lane dijo...

NOOOOOOOOOOOO.... recién me vengo enterando de que existe la continuación y ya hasta me la contaron.... jejeje

Bueno, la realidad es que la escena del taxi que menciona limoncello me da mucha curiosidad.

Coincido contigo en que las cosas nos impactan diferente según el momento en el que las vemos... Yo vi la primera película dos veces y la segunda ya no me pareció tan buena, quizás porque en ese momento de mi vida estaba convencida de que todo amor que no se realizaba no valía la pena ni mencionarlo...

Pero sabes? con otro tipo de series también me resulta interesante hacer ese ejercicio. Personalmente me declaro una total fan de FRIENDS! y la serie aunque duro 10 años, yo la empecé a ver en sus últimos dos, así que cuando vi los primeros capítulos y te empiezas a involucrar con sus historias, de repente me sorprenden los brincos en los actores y mis diferentes reacciones a situaciones similares...

En fin... habrá que rentar la película y habrá que sin escusa conocer la librería...

Un beso!

Rey Mono dijo...

Más que con la película, me quedo con la relación personal que haces con ella, Gío.
¿Cuántas cosas te habrá despertado (y allí hay un estremecimiento), pero que prefieres callar?

Un abrazo.

ilich dijo...

Gio, este es de esos blogs, que em gusta pasar a visitar con el tiempo de leer.

Un placer.

Espero ir para allá, y encontrarme felizmente, con las naves al fuego.

Evan dijo...

Cómo me gusta la relación que hacés con la película y tu vida, con todo lo que te pasa... y que reacciones en cuanto a tus cambios, eso de por sí ya es buenísimo!

Lo que no se dice pero se siente, no? Eso que brilla con luz propia...

Gío, te dejo un besito, que pases un lindo finde!

limoncello dijo...

loris lane..no dejes de verla, ya verás que la escena del taxi como otras muchas te llegarán y moverán por dentro. Cualquier mujer apasionada, con cierta curiosidad e inconformismo acaba tarde o temprano haciendose los mismos interrogantes. Y sobre todo, habrá vivido cosas que merezcan la pena por mucho cansancio que denote en situaciones especiales como esa del desnudarse ante otro.

Gio Yakún dijo...

Miss Lane: Jajaja! no habia entendido tu comentario. Primero creí que había una contradicción: que no la habías visto, pero que cuando la viste no te había gustado... ya luego entendí que era la primera película en su segunda proyección. ¡Por supuesto que las cosas nos impactan distinto! por eso hay ciertos libros que hay que leer en distintos momentos de la vida... Friends me parece muy simpático, sólo he visto algunos pocos capítulos y regalé varias series en su momento. Lo bonito de esas es poder verlas con alguien que comparta el mismo gusto.

Su majestad! muy perspicaz... En efecto, los silencios están por algo. Las metáforas también. Esa librería representa dos momentos de mi vida, dos mujeres, y un contrapunto que no viene al caso aquí y ahora. Pero Son de esas cosas que sólo se cuentan con una botella de por medio. No en un blog.

Ilich: ¡Caray! pues muchas gracias, viniendo de un poeta es doble halago. Yo creo que toda vida es un relato apasionante. A veces todo está en lo que contamos o cómo lo hacemos.

Evan: Es una manera que tengo de entender mi propia vida, ¿sabías? en el fondo, sigo siendo un niño intentando entender a veces cosas de mi mismo que a estas alturas ya debería tener claras (creo). Eso que no se dice... eso, es lo que hoy me acompaña.

Limoncello: Coincido, la escena del taxi es muy buena, por las actuaciones y por el contenido emocional. Creo que hoy deberé verla de nuevo.

loris lane dijo...

Pues para que vea cuán eficiente puedo ser cuando me concentro... ya la vi!!!!

para tu tranquilidad (y la de limoncello), no me la echaron a perder y pude poner más atención, porque en efecto es leeeeeeeeeeeeenta, (bueno, quizás exageré en 2 es - jaja)

De la escena del taxi... la vi, la escuché, le puse pausa, pensé... la regresé, la volví a oir y he dejado que las ideas se queden revoloteando en mi cabecita....

En fin, como siempre, un placer leerlo Gio.

Ulysses dijo...

Muchas veces los directores hacen segundas partes (o más), por falta de imaginación, pero a veces se atreven a dar una mirada de como continúa la historia. Se atreven a correr riesgos.

Saludos

ilich dijo...

Volví, para re-leerte, y no sé bien porque (podría ser por la foto), pero quiero una Oliveti con caries, como la de Joaquin S.
Un saludo grande, y gracias por las porras.

Gio Yakún dijo...

Miss Lane... pues yo acabo de volver a verla y de pronto me doy cuenta de lo mucho que había olvidado sobre ella. Curiosamente no me pareció lenta en lo absoluto. Los diálogos se me iban como agua y me recordó algo más que pondré en mi siguiente post...

Ulysses: En efecto, lo que para algunos es repetición de fórmula, para otros es experimentación y creo que aquí el director optó por la segunda.

Ilich: Lo de la olivetti me hizo recordar mi primera máquina de escribir. La de mi casa era gris y sin chiste y en cuanto pasé a la secundaria quise una nueva que fue roja. Me sentí una mezcla entre reportero, novelista y adulto... Caray!

Abrazos!

Gio.

la chica del siglo pasado dijo...

Uf, esos re-encuentros.
Es como regresar a casa de los abuelos: todo te parece más pequeño, lo recordabas más amplio, alto...
Hay que confiar, Gio. Si no, qué chiste tiene... el corazón es un músculo, hay que ejercitarlo, me dijeron una vez.
Hay que confiar...

Gio Yakún dijo...

Así es, reencuentros... pues créame que yo tengo fé y confío. Es sólo que con la edad, me voy volviendo reacio a la esperanza ciega. Más bien ahora estoy abierto pues sé que no existen los mundos perfectos...

Lo que sí existe son instantes perfectos...

Gio.

Related Posts with Thumbnails