Tras varios días de vacaciones, que se me han escapado de entre las manos como los guijarros de arena en la playa (siempre planeo todo lo que haré y nunca hago nada de lo programado...), aprovecho que mi vecino tiene activado su Internet WiFi (carezco de tales privilegios en mi hogar) y entro al blog para revisarlo. Desde el costado de mi propio blog, Shopenhauer me grita "No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va". (¿Qué se ha creído?). Curiosa frase que viene muy a cuento con la crisis y más con la de la edad madura...
Pero la frase me trae a la mente otra situación. La primera vez que la escuché estaba comenzando la Universidad (hace 20 años ¡gulp!) y un profesor la mencionó pero en aquella ocasión se la atribuyó a Confusio. Se refería a lo importante que era tener un plan de vida, e ir dando pasos en aquel sentido. En aquella ocasión me parecía algo sumamente sensato. Claro que hay que tener claro un destino y dar pasos. Lo que no imaginaba a mis 18 años es que necesitaría vivir algunos años más para poder "tener claro mi destino"... Aún hoy, a los 38, dicha afirmación me parece, al menos, altanera. Desmedida. Tengo claras ya varias cosas que no quiero y también he descubierto cosas que atesoro. Saber exáctamente hacia dónde voy no es algo que yo pueda contestar. Quizá haya quien me tilde de inmaduro, de tibio, de mediocre. No lo sé. Sólo puedo pensar en que mi vida no está clara hoy. Si bien sé mucho más que hace 20 años, también sé que muchas cosas "seguras" a los 20's se vuelven totalmente impredecibles a los 40's...
Por razones laborales (y personales) he estado leyendo a varios autores sobre la crisis, la manera en la que la enfrentamos y, lo que más me impactó, sobre el número de veces que la enfrentaremos a lo largo de nuestra vida...
¡Oh sí! Prepárense. La crisis de la edad madura no ocurre sólo una vez, sino, según los que estudian esto, más o menos cada 20 años. Y tiene que ver no con nuestra capacidad física, sino con la percepción que tenemos de nuestra propia vida...
Resulta que durante muchos años, la esperanza promedio de vida no rebasaba los 60 años. De hecho, tras el Imperio Romano, que fue nuestro pico histórico previo a la época moderna, dicha esperanza cayó durante el Medioevo a los 42 años de vida, debido en parte a las epidemias y al ambiente social de continuas reyertas locales. En aquella época la "crisis" debía presentarse alrededor de los 25 años... Y si leemos con atención los poemas y escritos de aquellos tiempos nos encontraremos que la mayoría de los héroes, los tiranos y los santos, surgían precisamente en esa edad... Era el momento de enfrentar lo que éramos y de escoger un camino...
Con los tiempos modernos poco a poco creció la esperanza de vida y justo antes de la primera guerra mundial habíamos logrado volver a la longevidad alcanzada durante el Imperio Romano: cerca de los 60. En 1890, el Canciller alemán Otto Von Bismarck determinó que la edad propia de la jubilación debería ser los 65 años de edad y cuando le preguntaron cómo podría el Estado Alemán con dicha carga económica, él respondió que de todas maneras "nadie llegaba a esa edad" y tenía razón... Cuando leí esto de pronto me cayó como balde de agua fria. La edad de jubilación no es un número mágico ni se obtuvo mediante delicados y sesudos estudios estadísticos... sino que fue fijada por Von Bismarck hace más de 100 años...
En la Posguerra y, probablemente hasta los años 70, la esperanza de vida se mantuvo cerca de la edad de jubilación. Las personas tenían claro que trabajarían alrededor de 30 años en el mismo lugar y se retirarían pues las instituciones y las empresas duraban más que las personas... Y la crisis aparecía alrededor de los 30 años, pero se manifestaba más bien en los terrenos personales y familiares.
En efecto, era denominada "comezón del Séptimo Año" (hasta tuvimos una película de Marilyn Monroe al respecto) y hacía referencia a que el hombre quería un cambio precisamente a los siete años de casado, que coincidían con sus 30 años de edad... y que constituían muy probablemente la mitad de su vida. Sin embargo, como la parte profesional era tan estable, (y era la parte de la que se obtenía el ingreso), pocos se atrevían a ponerla en riesgo. Así que la crisis se quedaba en los matrimonios, las dobles y triples parejas, las rupturas matrimoniales, el "qué dirán" y demás parafernalia al respecto...
El mundo volvió a conocer así la figura del divorcio que había permanecido tan satanizada por décadas... y que, sin embargo, era un modelo familiar bastante común en prácticamente todas las culturas hasta antes de la expansión de la religión católica. Sin embargo, también era normal esta reticencia a las separaciones cuando vemos el asunto en perspectiva: el mundo había estado en guerra por casi 40 años y habían muerto más de 250 millones de personas como resultado directo de los combates y los ataques. Si lo ampliamos a los efectos indirectos, hay que multiplicar la cifra al menos por tres... Lo "normal" era que los matrimonios terminaran por la muerte de uno o ambos, debido al contexto y no debido a la decisión personal de alguno de ellos. Esto si bien era duro, también "liberaba" a las personas de la responsabilidad de su propia vida. No era bien visto el querer "terminar" con un matrimonio, cuando muchos simplemente no lo podrían hacer debido a la situación mundial.
Pero el mundo sigue girando y al pasar 50 años más de todo ello, nuestro contexto nos lleva ahora al otro extremo. La esperanza de vida en los paises occidentales alcanza ya los 85 años de edad ¡20 años más que en la época de Bismarck! y la mayoría de las empresas exitosas hoy, tienen menos de 50 años de haber nacido... Las empresas no pueden mantener un ritmo brutal y despiadado de competencia si sus empleados son gráciles septuagenarios, cuyos incrementos acumulados de salarios los convierten en una carga enorme... Los Estados actuales no pueden hacerse cargo de jubilaciones de sus pobladores por 20 años o más. De hecho, ya hemos visto como varios sistemas de seguridad social en todo el mundo han comenzado a reformarse debido a la presión inminente: No va a ser posible soportar a tanto jubilado. No va a ser posible darles empleo (ni siquiera pueden con los jóvenes, qué van a poder con los viejos). Y no va a ser posible que las familias carguen con ellos.
Es como aquella máxima en el libro "La ley de Murphy" (libro que todos deberíamos de considerar como lectura de cabecera) pero en dramático color: "Usted NO puede ganar. Usted NO puede empatar. Y usted TAMPOCO puede dejar el juego." Sigo parafraseando el párrafo del mismo libro: "Toda ideología que pretende que el hombre es libre o que puede ser feliz, lo hace violando alguno de estos axiomas: el capitalismo insiste en que podemos ganar, el socialismo pretende que podemos empatar y las religiones en general propugnan que podemos dejar el juego..."
Dejando de lado la parte dramática, los hechos son simples. Nos han regalado 20 años más de vida, pero las empresas no pueden darnos cabida por siempre (ni parece sano), ni los Estados pueden cargar con nuestras pensiones, ni es justo pretender que nuestras familias nos mantengan indefinidamente. De acuerdo con esto, ahora la "Crisis de la Edad Madura" debería presentarse alrededor de los 55, cuando hemos trabajado 30 años y aún nos quedan otros 30 por delante. Es decir que debíamos entrar en crisis cuando nuestros abuelos a esa edad ya estaban pensando en el retiro y jugar con los nietos...
Es aquí donde los teóricos nos dicen que ahora el medio nos pone en la tesitura de tener varias crisis. De acuerdo a lo que ahora proponen varios investigadores, deberemos atravesar al menos dos crisis de la edad madura. Una cerca de los cuarenta años y otra más cerca de los sesenta. Pero no serán crisis de "vejez" sino todo lo contrario, crisis de angustia al vernos capaces de hacer aún mucho, pero con un contexto que se nos cierra.
El secreto aquí está en algo que leí en el blog "Sentado frente al mundo" de Carlos y Evan y también en una respuesta de Susana al post anterior. El mundo ahí está. Justo o injusto, bello o cruel, ahí está y es el mismo para todos. Lo importante es la actitud con la que nos enfrentemos a él... Nosotros elegimos el ver el futuro como algo amenazante, incierto y peligroso... o verlo como algo nuevo, emocionante, interesante, atractivo... Nosotros elegimos si el cambio nos llegará impuesto o buscado, "a fuerzas" o "a tiempo"...
¿Qué deberíamos hacer? prepararnos. Si ya sabemos cuándo nos llegarán, deberíamos comenzar a planear nuestro "cambio de vida" al menos cinco años antes de la crisis. Y para no hacer más largo un post (que de hecho, ya es), dejémoslo en los pasos sencillos:
1. Comience a realizar pequeños experimentos en terrenos ajenos a su cotidianeidad laboral. Por ejemplo, tome cursos de cocina, pintura o incluso en terrenos que le sean totalmente ajenos: finanzas, psicología, etc., comience a vender inmuebles en su tiempo libre, o autos, o consumibles para computadora... Empiece a asesorar financieramente a terceros, o aconséjelos sobre su administración, o sobre su forma de vender... En fin, haga cosas ajenas a las que haya hecho, ya sea aprendiendo cosas nuevas, o poniendo en práctica lo que sepa hacer pero en beneficio de sectores distintos a aquellos en los que usted ha estado... No se preocupe si estos experimentos fracasan. Aquí lo importante no es triunfar sino experimentar...
2. Amplíe su red de relaciones. Es muy probable que su "red" se haya comenzado a estancar desde los 10 años de actividad laboral fija. Poco a poco vamos conociendo a la gente del medio en el que nos movemos y tras una década sabemos a quiénes podemos conocer y, lo más importante: sabemos cómo piensan. De ahí que su círculo tenderá a estancarse y esto lo anquilosará lentamente... El realizar pequeños experimentos fuera de su actividad normal le permitirá expandir su red e ir conociendo gente cuya forma de pensar será distinta de la suya y la de su círculo. Esto comenzará a reactivar en usted cuestionamientos sobre lo que puede y no puede, así como lo que debe y no debe...
3. Realice el cambio... hacia mayor independencia. Con lo experimentado y con las nuevas redes, poco a poco irán surgiendo oportunidades y también surgirá en usted la capacidad de verlas y de aprovecharlas. El repetir el esquema poco a poco lo situará en la posición de poder elegir un camino alterno, pero aquí lo importante sería que este camino le brinde más grados de libertad que su posición anterior. O bien signifique un ascenso en términos de jerarquía organizacional (aunque la nueva organización sea más pequeña que aquella en la que comenzó) o sea verdaderamente una aventura profesional nueva e independiente. ¿Los costos? Muy probablemente será menor su remuneración al principio y habrá mucha incertidumbre. ¿Los beneficios? El poder escapar de un "callejón sin salida" antes de llegar a él...
El gran resumen es que nuestra longevidad y la situación actual de competencia profesional nos exigirán al menos un cambio profesional en nuestra vida, sino es que dos. Y lo mejor es irlos preparando desde antes, para que estén en nuestras manos y no sean producto simplemente de la casualidad.
Y, como dije en el post anterior, ver esa crisis como una verdadera oportunidad de replantearme mi vida, mis supuestos y mis actitudes frente a ella, pero a la luz de los años y los sufrimientos pasados.
... Al menos, eso me repito a mi mismo ahora... pues yo mismo estoy comenzando a experimentarla cada vez más en mis georgellescos huesitos...
7 comentarios:
Excelente post, amigo centrífugo!
Leyendote saco en conclusión que estoy por entrar en la primer crisis de mi vida, aunque creo que ya la pasé o la estoy pasando... y de ella trato de sacar lo positivo, que aunque parezca mentira, siempre aparece esa luz en el horizonte...
Un besito!
¡Caramba! una lectora!!! es que con esto de las vacaciones, da la impresión que no sólo descansaron las oficinas, sino también los blogueros... En fin, gracias por los comentarios Amiga Evan. Esa actitud es la que cuenta en las crisis!
Abrazos Centrífugos!
Hola. Intento explicarte mi comentario anterior. Me refiero a que de joven uno siempre tiene grandes planes un poco irrealizables. Piensa que no será feliz si no consigue el éxito personal, laboral y social. Pero con los años, empiezas a plantearte tus prioridades, y en mi caso descubrí que era más feliz con menos cosas. Un beso.
Sólamente dos crisis en la vida!!! Pues yo ya llevó como 4 y no he llegado a los 40 (diablos!). Yo pienso que reinventarnos es el verdadero reto de la vida, independientemente de si viene acompañado de crisis o no. La realidad es que puede ser incluso una labor de vida y tampoco significa que te cambies radicalmente sin esperanza de regresar. Seguramente todo lo que vivimos servirá de algo.
Tú tienes muchos talentos y creo que no has empezado a mostrar ni siquiera la mitad de ellos. No te agobies mucho y deja que la vida te vaya pintando el camino.
Un abrazo
¡Hola Susana! gracias por la explicación, de hecho, yo me refería a que me parecía un gran pensamiento, de esos que se quedan "zumbando" en la cabeza por varios días para profundizar en ellos...
Miss Lane: Jajaja! me encantó lo de las crisis repetidas. (¿o será lo de "diablos!"?) Gracias por las flores. Yo creo que ahí vamos con los talentos, pero falta desplegarlos más (y de manera que nos beneficien mejor!!!) Un abrazo a la pareja Kent!
Krisalys ML: ¡Que enorme reflexión! literalmente escribiste un "minipost" en los comentarios. Gracias! Yo también me asombro de aquellos que parecían tener todo muy claro desde jóvenes y, para serte sincero, ahora desconfío. Creo más bien que hay quienes tienen una mayor capacidad de adaptación a lo que la vida les ha deparado y otros que buscamos algo mejor. No lo sé, pero sin duda, toda crisis es una oportunidad de mejorar. Besos y Besitos Centrífugos!
Bueno, ya me pasará pronto yo creo jeje pero con estos consejos, todo estará mejor... Los planes van cambiado de acuerdo a la edad y a las circunstancias, pero espero no alejarme mucho de mis sueños en el camino...
besos
Hola! Me gustó mucho esta reseña historica sobre el mundo y su incidencia en las crisis personales... Desde el punto de vista laboral estoy de acuerdo contigo. De hecho comencé a educación en el área de las cienias sociales después de haber trabajo como tecnico quimico en una empresa durante 12 años; doy clases a nivel de bachillerato y universitario. Si me lo preguntas, esa idea ni se me había pasado por la mente hasta que alguien me dijo que tenía la habilidad para hacerme entender.
Sin embargo, me gustaría que hablaras de otras crisis... Hace un par de años terminé con un matrimonio de 15 años y asumi la situación bastante bien, pero ahora resulta que me he enfocado en personas más jóvenes que yo, al punto de comenzar una relación de la que me está costando mucho salir... Por que razón caemos en estas situaciones? Nunca imaginé enamorarme de alguien 15 o 20 años menor que yo... Esto forma parte de la crisis de la edad madura? Será el nuevo contexto en el que me desenvuelvo? Siento que esta relación ya no da más, y presiento que ya hay alguien en el medio (de su edad) Pero me niego a aceptarlo y duele bastante!!!
Me gustaría mucho conocer tu opinión al respecto y si es posible algunos tips para salir de este enredo.
Un abrazo fraterno desde Venezuela!!!
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