
El término "Midlife Crisis", acuñado por el psicólogo canadiense Elliott Jaques en 1965, nos habla del momento en el que la persona se topa cara a cara con su finitud y su fragilidad. Se habla del comienzo de nuestro declive físico, del progresivo deterioro de la salud, de las capacidades que se agotan... y de ese fatídico instante en el que nos damos cuenta que nuestros sueños juveniles son ya irrealizables: que no seremos ricos, guapos y famosos (o al menos, no tanto como pudimos llegar a imaginar...), que nuestra pareja no parecerá estrella de cine, y que nuestro trabajo no será tan apasionante, trascendente y pleno como pudimos haberlo soñado.
Más de 40 años después de aquel documento, la "crisis" de la edad madura ahora se ha convertido en una especie de mito soterrado o en una verdadera confusión. Se dice que ahora la adolescencia se ha extendido. Que antes comenzaba a los 13 y terminaba a los 17. Ahora se dice que la adolescencia comienza a los 17 y que algunos quisieran extenderla hasta los 35... Es decir, en algunos casos aquella crisis de la madurez parece más una regresión que un parteaguas de vida. Nos negamos a aceptar el inexorable deterioro físico y pretendemos "rejuvenecernos". Esta postura es la que ha hecho explotar de manera contundente el mercado de las cirugías estéticas, dentales y capilares... (por cierto, me doy cuenta que ya me hacen mucha falta al menos las últimas dos mmmhhh). Merced a esa ansiedad por atenazar el vigor perdido, se adquieren también autos deportivos, la ropa se ciñe al cuerpo de maneras a veces muy poco favorecedoras y se cambia hasta la forma de hablar. Es una huida en toda forma, de la realidad...
En otros casos, la crisis presenta una faceta más dramática, pero más interesante. La persona tiene la enorme (y maravillosa, creo yo) oportunidad de replantearse su vida. Es decir, puede volver a cuestionar los supuestos esenciales que fincó en su juventud y esta vez contestárselos a la luz de su propia experiencia, y no bajo la influencia de sus padres o amigos. Curiosamente, esto ocurre en la vida, de acuerdo a los teóricos, 3 veces: a los 7 años viene aquella llamada "primera adolescencia" en la que el niño finalmente toma conciencia plena de su existencia como ser independiente de sus padres. Es plantearse "yo soy alguien" más allá de mi familia. A los 17 la crisis tiene que ver con la forma de pensar y podría decirse que lo que descubrimos es que "yo soy alguien y pienso distinto". Pero a los 37 (por poner algún número) sería el momento de decirme a mi mismo: "Yo soy alguien, pienso distinto y además, por fin sé quién soy..."
Alrededor de los 40's las personas hemos acumulado alrededor de 20 años de experiencia profesional y también de vida independiente (salvo algunos casos extremos a los que podemos denominar "esclavos del pañal"). Hemos vivido crisis familiares, personales y laborales, las cuales hemos sorteado con mayor o menor éxito, pero sin duda hemos padecido sus efectos y secuelas. Y en ese proceso nos hemos descubierto. Hemos enriquecido ese concepto sobre nosotros mismos, con experiencias reales y palpables.
Lo mejor que va adquiriendo la persona con la edad es el criterio. Vamos descubriendo las "áreas grises" de la vida, en oposición a la juventud y a la vejez, donde todo tiende a verse "en blanco y negro". En la juventud uno es más dado a pensar categóricamente en la bondad o maldad de las personas, los eventos y las cosas. Uno en verdad cree que existe una clara delimitación entre lo "correcto" y lo "incorrecto". Se requiere uno que otro colapso personal para descubrir que tales conceptos, con frecuencia, se empalman en una misma situación. Ese criterio es lo que en algún momento nos obliga a replantearnos nuestra propia vida y examinar si nuestra forma de pensar es en verdad nuestra o es tan sólo la suma de "verdades aprendidas" que nos fueron inoculando desde la infancia hasta la juventud.
Viene entonces la crisis y me puedo llegar a plantear cosas tan elementales como "¿Estoy en el trabajo que realmente quiero?", "Mi vida familiar ¿es lo que en verdad quería?", "Mi futuro ¿se ha resuelto en alguna forma, o está más incierto que nunca?".
Las personas a veces nos damos cuenta que queremos algo más, quizá algo distinto, pero no sabemos cómo ni dónde hallarlo. La voz de la "prudencia" (personificada en amigos y familiares) nos dice: "no hagas nada, quédate donde estás, no te muevas, acostúmbrate, resígnate, acéptalo, no luches contra tu realidad, es bueno lo que tienes, valóralo, etc." En el otro extremo se proponen a veces soluciones mágicas. La literatura empresarial está llena de ejemplos de abogados que un día despertaron como poderosos magnates de la industria de la tecnología o de amas de casa que tuvieron visiones de los imperios económicos que levantarían en cuestión de pocos años. En realidad ambas posturas parten de mitos, de falsedades. El que una vida "funcione" no quiere decir que sea plena. Y querer un cambio no basta para conseguirlo, mucho menos alcanzar la plenitud deseada.
... Y aquí le dejo por ahora. Luego vendrán las propuestas
Abrazos!
G.
6 comentarios:
A mi parecer vamos extendiendo nuestra juventud, pero con la madurez propia de la edad, si lo pensamos bien es una combinación deliciosa... Joven de cuerpo y alma (porque indiscutiblemente eso se lleva adentro) y maduros a la vez... genial!
Un beso, que pases un lindo finde!!
...a mis 36, un divorcio a cuestas y vida independinte 15 aos te puedo dcir que soy un FOREVER YOUNG jajaja
Abrazo hermano...
No sé, no he llegado a eso, pero si algún día caigo, trataré de hacerlo con filosofía jeje
besos y que tengas excelente semana!
Hola Evan! Pues sí, es mejor ser siempre joven de alma, pues el cuerpo, aunque se vea joven, va exigiendo mejores tratos... La madurez es otra historia, como le contestaré a Carlos...
Carlos! Pues ya estás anunciado, en efecto, después de leer la entrevista que les hicieron, quedo asombrado y a la vez admirado. La madurez, como le decía a Evan no viene por la edad, sino por la manera en la que hemos obtenido aprendizaje de nuestras experiencias y, sin duda alguna, tú lo has hecho. Enhorabuena! y sí, creo que "El Lobo" será forever young...
Sandra: Pues menos mal que no has llegado!!!! si apenas eres un bebé... ojalá que cuando te toque estés lista para el cambio!
Abrazos Centrífugos!
A veces al llegar a los cuarenta, descubres que no querías realmente más que lo que tienes. El gran descubrimiento es saber lo que realmente necesitas y lo que no. Un beso.
"Descubrir que en realidad no queríamos más de lo que tenemos"... ¡uff! ¡qué reflexión! me dejarás pensando por varios meses...
Un abrazo Susana y gracias por tu aportación!
Centrífugo
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