Existe un error ampliamente difundido sobre la diferencia de pensamientos entre el hombre y la mujer. Se cree que los hombres somos mononeuronales, es decir, que nuestro cerebro se compone de una sola neurona activa - útil - y que el resto de nuestra materia gris está enfocada al sexo. Esto parecería explicar la curiosa tendencia de algunos congéneres (me refiero a "masculinos"), a retener el aire en medio de una acalorada discusión por su respectiva pareja (femenina, en principio), mientras piensan una respuesta, y luego a expulsarlo mediante un sonoro soplido, justo antes de decir sus argumentos. Aparentemente la neurona útil masculina sólo podría concentrarse en una tarea a la vez: la de pensar una salida rápida, decirla o respirar.
Por supuesto, nada hay más falso que esto. (Hasta la fecha no existe evidencia de que ningún varón haya muerto por asfixia, resultado de su actividad cerebral). Los hombres tenemos una vida intelectual rica y diversa (aunque algunas féminas se empeñen en desconocerla, o algunos colegas de género persistan en escaparse de ella), lo que sucede es que nuestra manera de pensar es distinta y utilizamos algo denominado "procesamiento secuencial de alta velocidad".
Nos enfocamos en una tarea a la vez (el trabajo, el fútbol, o la respuesta que nos exige una fémina en un determinado momento) y concentramos todos nuestros recursos intelectuales en resolverla lo más rápidamente posible, a tal grado que, no sin cierta frecuencia, olvidamos todo lo demás, incluso, el contexto en el cual se inserta el problema que enfrentamos. Esto evidentemente no implica la "mononeuralidad" antes descrita, sino un enfoque intenso de nuestras capacidades cerebrales.
Las mujeres en cambio, las admirables y supercapaces féminas, utilizan un proceso de pensamiento diferente que en algunos círculos es denominado "procesamiento paralelo masivo", y que con frecuencia es confundido con la "multihabilidad": aquel mito que dice que las mujeres pueden, al mismo tiempo, manejar un automóvil, maquillarse, hablar - discutir - por teléfono celular y disciplinar a los niños del asiento trasero, sin mayores complicaciones. Esto tampoco es verdad. Las mujeres realizan a veces tareas así por una necesidad contextual, pero sus resultados no son siempre eficientes ni repetibles. Sin embargo, es un hecho médico el que las mujeres utilizan de manera natural ambos hemisferios cerebrales, mientras que el hombre presenta una fuerte inclinación a utilizar sólo el hemisferio izquierdo para la resolución de problemas. De ahí que la mujer, al enfrentarse a una situación, no contempla sólo un enfoque, sino muchos al mismo tiempo. Eso es el procesamiento paralelo masivo. No es "multihabilidad", sino "multifocalidad" y les permite a las mujeres tomar en cuenta muchos más aspectos cuando se enfrentan a una situación.
Todo esto hay que tenerlo en cuenta cuando hablamos del amor en cada sexo. Para algunos hombres el amor se convierte en una "conquista", una "tarea", un "estado emocional", un "encuentro sexual", un "problema"... o todo lo anterior... ¡pero secuencialmente! y lo vamos enfrentando así, de manera secuencial. En las mujeres puede ser todo eso al mismo tiempo (y al discutir con nosotros, quisieran que lo manejáramos en la misma forma). Cuando una mujer dice "nuestra relación está en problemas" muchas veces el hombre escucha que hay una tarea por enfrentar y pierde de vista que ella también está externando sus miedos, sin pedirle ninguna solución a ellos. En cambio, cuando un hombre dice "nuestra relación está en problemas", se refiere a que ve un problema concreto que debe ser resuelto y las mujeres tienen la tendencia a creer que él está expresando sus emociones... drama, drama, drama...
Digamos quizá que el hombre está enfocado a la eficiencia (lo cual explica por qué siempre al terminar de hacer el amor pregunta "¿te gustó?"), mientras que la mujer está enfocada a la integralidad (y eso explicaría el por qué al terminar el acto sexual preguntan "¿me amas?"). Si bien esto puede parecer muy simplista, también lo es el reducir el amor a la emoción compartida o a la admiración platónica. El amor pleno entre varón y mujer implica corporalidad, intimidad, sexualidad. Y también emocionalidad, intelectualidad, espiritualidad. Si falta alguna, la que sea, entonces es otra cosa, no es amor.
Por supuesto, toda generalización es injusta y más de una vez me he topado con mujeres directas y enfocadas (incapaces de realizar varias tareas a la vez) y hombres sensibles y abiertos (inútiles al momento de resolver cuestiones directas). Ninguna opción es mala. Es sencillamente que somos distintos y, además, únicos. Y es en esas diferencias que cada uno encuentra maravilloso el complemento que es la pareja.
Por eso es maravilloso poder decir: "te necesito".
Abrazo!
G.
1 comentario:
Ay sí... es hermoso decir te necesito!!
Me gustó mucho leer esto de las diefrencias que tenemos hombres y mujeres, lo mejor de todo es que nos complementamos. :)
Un beso!!
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