lunes, 14 de enero de 2008

Robos de autopartes...





Quizá sea este el tema más anodino que alguien podría abordar en un blog. Sin embargo, cuando la víctima eres tú... la cosa cambia.

En días recientes (hacia el 31 de dic, para ser exactos), un malandrín tuvo a bien llevarse la llanta de refacción de mi camioneta, dándome así un "sorprendente" recibimiento de año nuevo. Aprovechando la noche y las múltiples celebraciones por toda la ciudad de México, alguna pandilla de rufianes se dedicó a robar autopartes de los vehículos estacionados por toda la ciudad. Situación de lo cual me fui percatando a lo largo de los días subsiguientes y que corroboré hoy durante el desayuno.

Si bien el hecho me enojó y me hizo "repelar" (mascullar, murmurar, maldecir, zozobrar, etc.), lo tomé con algo de "filosofía", es decir, lo acepté como parte de los costos de seguir viviendo en esta ciudad y de dejar tu automóvil en la calle. (Aunque debo confesar que al momento de pagar las refacciones originales mis maldiciones alcanzaron tintes épicos). Ahora que lo he comentado en diversos círculos me han salpicado con cantidad de anécdotas recientes respecto a lo mismo.

Un compañero en el desayuno comentaba que ese mismo día su auto amaneció descansando sobre ladrillos, una práctica común de los pillos en México: colocan tabiques debajo de la suspensión, sosteniendo el automóvil y así quitan las cuatro ruedas completas. Otro más, compartió la ocasión en que, detenido ante un semáforo vió salir de la nada a tres individuos. Uno lo encañonó, y le lanzó una mirada amenazadora acompañada de multitud de epítetos, con evidentes fines amedrentativos, mientras los otros dos, eficientes bellacos, tomaron la parrilla del auto en marcha, la desmontaron en segundos y huyeron, perdiéndose entre el tráfico...

Alguno relató que unos días antes, en un estacionamiento le "cambiaron" las cuatro llantas sin que se percatara. Dejó su coche con el "Valet Parking" y se metió a su espectáculo, ajeno por completo a las malévolas intenciones de los gamberros quienes ni tardos ni perezosos desmontaron sus llantas y las de otro vehículo similar, pero con un mayor desgaste y las colocaron en el suyo. Sólo se percató cuando unos días adelante su esposa le preguntó "¡Pues qué no habías llevado a lavar el coche???" y se dió cuenta que las llantas eran distintas...

Aquella anécdota, del Valet Parking, me hizo recordar otra: hace algunos años se presentaba una ópera en el Palacio de Bellas Artes, en pleno centro de nuestra muy querida (y muy difícil) Ciudad de México. Iban llegando los automóviles más lujosos al estreno, cuyo boleto más económico rondaba los $200 USD. Bajaban de sus autos los "dones" y las "doñas" miembros de los más selecto de la sociedad mexicana, dejando sus autos con el Valet Parking y entraban, ataviados de gala, mientras fotógrafos y periodistas se daban vuelo capturando tan ilustre momento. Un par de horas después, al salir de la función, todos buscaban afanosamente al personal del mentado Valet Parking, quienes, sobra decirlo, habían desaparecido... junto con cerca de 100 vehículos de lujo. El Palacio de Bellas Artes no cuenta ni nunca ha tenido apoyo para estacionar su automóvil (de hecho, tiene un estacionamiento propio, de autoservicio)... Fue sin duda uno de los robos más espectaculares y sonados. Sin hacer un sólo disparo, sin intimidar a nadie, sin causar conflicto de ninguna especie... Hay que aplaudir el ingenio de aquellos malandrines...

En fin, que los robos seguirán y la situación no cambiará mucho en los días (ni años) subsecuentes. Yo por lo pronto, ya opté por la muy mediocre y poco elegante decisión de ponerle una cadena a mi llanta de refacción...

Abrazos!

G.

6 comentarios:

Evan dijo...

A mi me robaron el sábado, me llevé la amargura del siglo, pero al fin de cuentas, es solo dinero, hay cosas más importantes en la vida, que no vuelven... Pero el mal momento lo pasé y me indignó!

Un beso! :)

Carlos dijo...

...la segunda anécdota, del semáforo está de moda en mi país.

Escucha esta que ocurrió aquí:

Va un tipo temeroso a vender una esclava de oro a una gran joyería de Quito, pide hablar con el dueño.
Se lo ofrece a un precio irrisoriamente barato.
El dueño le dice espere un momento.

Llama a la policía y estos llegan, apresan al caco que tenía antecedentes ya.
Lo tienen encerrado 2 meses, nunca se demostró que fue robada la esclava...este presentó factura de compra, era suya!

Sale libre y demanda al dueño de la joyería porque con su apresamiento le hizo perder un negocio de un millón de dólares....supuestamente avalado por otro compinche.

Tuvo que indemnizarle el delator ja!

No sabía de lo del Palacio de Bellas artes, gracias Centrífugo.

Krisalys dijo...

Mientras existan índices tan altos de inseguridad en este país, lamentablemente la situación continuará. Yo creo que no existe una persona en la que a la fecha no le hayan robado algo. Es triste, como la inseguridad está en todos los segmentos socio económicos, al que es rico le roban porque tiene muchas cosas (y me imagino que su trabajole costaron) y al que es pobre también le roban lo que con esfuerzo compra. A la muchacha que es mi ayuda doméstica le robaron hace poco su celular, mismo que le había costado casi una quincena de trabajo...:(.
¿Algún día tendremos menos inseguridad?...Yo espero que algún día nuestro gobierno, haga algo para combatir realmente a la delincuencia, quisiera poder salir con mi familia, a la calle tranquila.
Afortunadamente a tí no te pasó nada, y esto se resolvió...
Besos ML!

loris lane dijo...

Centrifugo... pues la verdad a mí más que esperar que el gobierno haga algo me dan ganas de comprarme un arma y disparar a cuanto malandrín aparezca....
No te espantes.. no lo haré... pero pensarlo me tranquiliza mucho...jeje
Para tu llanta, tampoco pienses que la cadena es de lo mejor, la realidad es que los candados normalmente son muy chafas y la cadena se rompe con una sierra bastante leve. Mi mejor consejo es que le pongas birlos de seguridad diferente, al menos tres diferentes.
Aún cuando el ladrón tenga los tres tipos de llaves, de entrada le dará flojera y buscará otro incauto con cadenita - jajajaja
Otra opción que he visto, aunque definitivamente es la más llanera, es que guardes la llanta de refacción adentro del coche y no afuera. Le puedes adeptar una estructura tubular para que te siga sirviendo tu cajuela.
En fin, suerte en esta ciudad.

Abrazo
Loris Lane

Centrífugo dijo...

Evan: ¡Qué horror! además está el susto y el enojo. Pues ojalá que eso no nuble tu buen humor. Te mando un abrazo allá a Ecuador!

Carlos: Me impactó lo de la esclava!, es increible como pueden acabar poniendo a la ley de su parte...

Krisalys ML: (Muchos besitos!), en efecto, la inseguridad y una sociedad cansada, hastiada, resentida, actúa así: jodiendo al vecino. Ni hablar. Como dije, son los costos y procuro que no me afecten mi día. Te mando Otro Beso!

Miss Lane: Una pistola???!!!! ¡Oh Dios! Espero en verdad que no sea más que un pensamiento fugaz. La cadena la compré suficientemente gruesa y tosca para que les dé flojera seguetearla. Y como dices, no hay protección perfecta, pero mientras les cueste más trabajo que otras camionetas, pues quizá logre disuadirlos un poco.

Abrazos Centrífugos!

milosimpatica dijo...

Chales, esa de Bellas Artes me la habían contado. Jojojo, qué risa me dan. Eso les pasa por nunca bajar a ver al pueblo!!! No saben que en Bellas Artes es self-service!!!

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