Aunque claro, vende. Y mucho. Pero está dirigido tan sólo a un posible target. Y hay muchos otros segmentos. Muchas clasificaciones y clasificaciones de las clasificaciones. Es toda una "jungla por descubrir"... Conforme la economía se somete a todo tipo de vaivénes, y los mercados tradicionales zozobran y se saturan, es necesario comenzar a "innovar" (eufemismo para "crear confusión"). Así es posible venderle parafernalia de princesas a las "adultas contemporáneas", y bolsos Chanel a infantes... (ya sé, ya sé, alguien aquí me corregiría diciendo: "Los bolsos los compran los papás", a lo que yo respondería: "sí, a esos me refiero, a los infantes emocionales que los compran para su hijas"). El hecho es que por momentos pareciera que "algo" está de cabeza...Hace poco volví a ver Barton Fink, de los hermanos Cohen, quienes se cuentan entre mis directores favoritos. Acepto que desconozco absolutamente todo sobre cine, pero como humilde observador, me parecen un poco emparentados con Atom Egoyan e, incluso, con el ultramitificado David Lynch. A mi modo de ver, la palabra clave de esta película es "ironía" (aún cuando la publicidad y los comentarios generales se centren en la oscuridad del film).
A grandes rasgos, un escritor (Fink) recién llegado a Hollywood, entusiasmado con la pretensión de transmitir el "teatro del pueblo" en sus obras, abiertamente desprecia al ordinario trabajador que se hospeda en el cuarto contiguo, mientras enfrenta la crueldad y la estupidez (dos maneras de actuar eminentemente humanas y siempre emparentadas) que provienen de la maquinaria Hollywoodense, personificadas en Lipnik el director y co-dueño de los estudios que han contratado a Fink. Poco a poco la crueldad y la estupidez se van transformando en un sueño, mientras alrededor de Fink, la ordinaria realidad se va tornando aterradora...
No es una película fácil y tiene ese toque de surrealismo también presente en Egoyan y Lynch, que tanto gusta a los sajones de la literatura latinoamericana. Pero tiene un elemento que quiero traer a esta reflexión: la ironía y la tragedia de los medios masivos de comunicación. Esos grandes aislados de la sociedad, que buscan representarla, analizarla o criticarla...
Tomemos algún reality show, por ejemplo. Un programa de fórmula, precedido por el éxito de sus ediciones previas en otros paises, como podría ser la elección de una modelo. Existe un show así muy exitoso ya en EEUU y dicen los rumores que pronto iluminará (¿?) tierras aztecas. La propuesta es simple: atraer a un grupo de folklóricas y relativamente atractivas jovencitas, entrenarlas en todo tipo de artes (¿marciales?) modelísticas y luego irlas eliminando una a una en una serie de juicios televisivos, para elegir a una futura promesa del modelaje.
Y como un buen cuento cortazariano, "debajo" se esconde el verdadero argumento, el innombrable, el obvio pero soterrado. Se trata de un show sobre estrés emocional, sobre su manejo y sobre la caricaturización semanal de las emociones humanas. (Supongo que algunos creeran que lo anterior es crítica y créanme, no lo es. Es sólo una descripción).
Durante cada emisión del programa, como en todo reality show, es importante ir creando atmósferas de tensión contenida. Sembrando la semilla del conflicto en todas las relaciones, en este caso: entre las propias modelos, entre ellas y el equipo de producción, léase maquillistas, vestuaristas, estilistas, etc., y entre ellas y el jurado. Al final el objetivo es lograr esta misma tensión en el espectador. El trabajo del guionista (sí mis estimados, hay un guionista, y es endemoniadamente bueno, precisamente porque pareciera que "no lo hay"), es ir modelando las emociones que deberán ser transmitidas en pantalla (y aprovechar el contenido espontáneo que el elemento humano nos arroje durante la filmación).
Dado que el objetivo es crear una atmósfera emocional, TODO lo demás se subordina a este objetivo. Los diálogos de los jurados nunca son espontáneos, serán escritos específicamente para contribuir al conflicto. Algunos comentarios buscan que las niñas desplieguen su estrés adolescente contra la gente que les ayuda a peinarse, vestirse o maquillarse, y, por supuesto, a generar peleas y drama entre ellas, pues esto es "contenido". Inclusive la selección de las participantes debe tomar en cuenta mucho más su propensión al posible conflicto que su belleza, inteligencia, prestancia o whatever...

Y por supuesto, es un show adictivo. Nos permite unos minutos semanales de emociones desencadenadas, para no tener que incorporarlas con esa intensidad en nuestra vida diaria. Eso también es venta. Y público.
No sólo el sexo vende. También vende el drama, el llanto, la frustración, el conflicto televisado. Y es que nuestros cerebros están diseñados para prestarle atención a todo aquello que sea negativo, pues originalmente era una forma de garantizar que nos percatáramos del peligro y preservarnos. Hoy es una manera de atrapar nuestra mente y hacerla vivir descargas eléctricas "controladas".
Ahora sí viene la crítica: Nuestra sociedad ha transitado en muy poco tiempo (60-70 años) de un clima de posguerra y reconstrucción mundial, a uno de grandes diferencias: bonanza económica y fuerte marginación, avances tecnológicos y caos ecológico. Aunque queramos ver estos fenómenos como terriblemente lejanos, hay gente viva que ha presenciado todo este tránsito. Eso, en términos de historia humana es apenas un parpadeo. Como cultura nos estamos acostumbrando muy rápido a la evolución constante y eso provoca que veamos el pasado como una colección de instantes inconexos y desdibujados. Lo que importa es el "aquí" y el "ahora". Lo cual, si bien es una verdad innegable en terapia, es una terrible falacia social: si no entendemos nuestro pasado, nuestra cultura, nuestra evolución previa, somos veletas de los acontecimientos, en vez de actores de los mismos.
Los grandes ayudantes en esta tragedia son los medios, principales víctimas y verdugos de la inmediatez. En un noticiero, la historia de un país no puede evocarse en más de 3 minutos antes de comerciales. Si lo hace, se convierte automáticamente en un documental, lo cual lo remite a otro canal, a otro horario y a un rating considerablemente inferior. Los éxitos discográficos lo son por semanas (salvo cuando muere el artista y logramos volver a vender el disco años después) y los éxitos de taquilla duran días. Se sabe que si una película de Hollywood no recupera lo invertido en los primeros 10 días, ya no lo logrará...
Las masas lo que demandan es inmediatez, eficacia, eficiencia, cambio. Y el medio se los provee y procura ir más adelante, convirtiéndose ambos en esclavos de una carrera sin término.
Y de la misma forma, los reality shows viven de la emoción superficial, simple y rápida. Si logramos que la inmadura jovencita le pegue de gritos al vestuarista, logramos generar la tensión en el espectador. ¿Qué importan las historias personales de ambos, sus problemas emocionales y demás?, ¿Qué importa si llora el uno o si renuncia la otra? Si lo hace durante la grabación es ¡fantástico! (imaginen el rating). Pero de sus historias personales nada, para eso, que paguen a un psicoterapeuta después. Hoy, es contenido. Y hoy la gente tuvo unos instantes de emoción en su televisor. Y por eso hoy, millones de hogares esperan el show, y miles de jovencitas van promoviendo en sus respectivos Facebooks, las fotos que se tomaron para la audición al programa. Por que estamos ávidos de emociones simples, rápidas, vacías.
Lo anterior no deja de ser irónico, como en el caso de Barton Fink, pues las verdaderas historias están siempre a nuestro alrededor y la maestría en contarlas va dejando paso a la colisión de los sentimientos. Por eso el libro va condenándose lentamente al olvido, mientras aplaudimos con lágrimas la inminente llegada de la televisión digital y sus shows de realidad a cada hogar...
Abrazos,
G.
6 comentarios:
Siempre la exposición pública "de los otros" ha vendido, y si a esto le agregas bajas pasiones, egoísmo, celos y un sinfín de características humanas, nos sentimos representados. Inconscientemente tomamos parte por algún protagonista.
Y esto ha sido desde siempre querido George, desde que hace siglos, antes aún de que Giambaptista Basile o Dante escribieran cuentos, desde que se pasara los chismes oralmente de generación en generación, hasta hace 30 años con 'Los ricos también lloran', 'Dallas' o 'Dinasty', hata hace poco con el Big Brother, los American Idols y toda la lista de realyties.
Siempre será mejor ver que otro haga el ridículo y representarnos, a pasar nosotros mismos el bochorno ;)
Abrazo.
Hey, George!!!
Pues aquí me tienes, no sólo leyendo... ¡también comentando! (fanfarrias).
Creo que la cosa con los realities es tristísima y compleja. Lo peor es que ya iban de salida, pero la reciente crisis los trajo de vuelta (son más baratos que un sitcom... y mucho más que una serie dramática).
Lo peor es que, como buena adicción, hace que el espectador necesite cada vez más.
Así, en el ciclo 11 de America's Next Top Model hubo una chica anoréxica y una racista; y para el ciclo 11 tuvo que haber una chica lesbiana y una transexual.
No he visto nada del 12... y del Mexico's Next Top Model nomás vi quién será la anfitriona (una modelo a la que desconozco; quizá porque desconozco a todas las modelos). Yo me pregunto: ¿México tiene una industria del modelaje lo suficientemente fuerte como para que todo el show valga la pena?
En fin. En todo caso, creo que la gente no busca emociones "reales" en este tipo de programas, sino justo lo contrario: emociones "artificiales", que puedan moldearse y luego olvidarse...
Un abrazo y saca esa agenda para planear el té!
Carlos: no lo había visto de esa forma, pero es verdad que existe una cierta necesidad por "exponernos" y socialmente se vuelve un espectáculo. Decadente, pero espectáculo...
Rax: ¡Fanfarrias! en efecto, no sólo vino sino que vió y venció!!! No sabía que los realities ya iban de salida (y, sinceramente, qué bueno!), pero por lo que cuentas de las últimas temporadas en USA, ya parecía más bien esos shows del canal 2 parodia de Talk Show, con los trasvestís, los forzudos y demás parafernalia fantástica... Esto hay que comentarlo con ese Té!
Abrazo!
G.
Si he notado esta tendencia de explotar las emociones. En ciertas ocasiones le puse atención a cosas como "la Academia" y veía todo el drama que se presentaba, la historia personal cuestionada y explayada a detalle por el presentador, la madre -o el padre- "recién re-encontrado" del público y los jueces opinando del asunto ya totalmente fuera del tema de la canción en si.
Creo que el siguiente paso de las telenovelas, que empiezan a refritearse tanto que poco a poco quedan relegadas a una especie de historieta ingenua; es en si, el hacer una telenovela "real" o con sabor a "real". Lo cual es por supuesto, como todo lo otro es una farsa más elaborada.
Es curioso tambien la similitud, hace poco estuve en un taller de creación de videojuegos, y la persona que lo dio -habiendo diseñado juegos para grandes compañias como EA y Blizzard- nos dijo que lo más importate a lograr con el juego, no eran los impresionantes gráficos o la movilidad del personaje. Sino el poder transmitir emociones al jugador. "La Frustración es nuestra herramienta más preciada". No bastaba solamente que resulte divertido el accionar los controles, sino que el jugador se meta tanto la historia que la empiece a vivir a través de la pantalla.
Finalizo diciendo "EL Juego más exitoso del mundo, sera el que haga "Llorar" al jugador"
A veces es interesante imaginar a donde llegara toda esta tendencia emo-comercial.
en fin.
PD: Un abrazo Master Yorgui
Te transcribo lo que hace unas semanas me dijo una mujer de 19 años: "a mí no me gusta tanto la tele, de hecho, me he educado más con internet".
Concuerdo en lo que dices acerca de la televisión, pero también hay un fenómeno aún incipiente (pero que quizá se vuelva una pauta para un futuro no muy lejano), en el que el público simplemente prefiere crearse su propia programación: después de ver alguna peli en peliculas yonkis, se meten vagabundear a su perfil en facebook (o cualquier red social) y más tarde se ponen a bloguear mientras escuchan rolas en lastfm, y al mismo tiempo están descargando el torrent de otra película o de un videojuego. Y en eso se les va el día.
Es decir, esta democracia de los medios (tan sobada que ya brilla) está generando un tipo de gente a la que será cada vez más difícil de complacer con la mediocridad tradicional de la televisión. Y ésta, por supuesto, recurrirá a programas cada vez más desesperados con tal de atraer la atención...
Jean Paul: ¡bienvenido! Esto de las emociones artificiales y los medios da para muchos escritos más. En efecto, se busca transmitir esa frustración, esa emoción. Lo que no sé es hasta qué punto algunas personas lo buscan para evadir su propia carencia de sensaciones...
Monkey King: Your majesty! coincido plenamente con el desarrollo de la nueva generación digital. De hecho, hace un tiempo escribí un artículo sobre la "lectura horizontal" que es una de las tendencias que ha generado el paradigma de Internet. Creo que habrá que retomarlo...
Abrazo,
G.
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