Hace algunos años, un colega estaba preparando una sesuda disertación para sus pares, sobre los procesos de pensamiento en las personas que tienen a su cargo la dirección de organizaciones. De hecho, había realizado su tesis doctoral en la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard precisamente sobre el pensamiento y el manejo del riesgo en el empresario. Puedo afirmar que es toda una eminencia, así que imagínenlo, justo el fin de semana previo a su presentación, ante un Comité Académico de bastante buen nivel, ultimando los detalles de su ensayo.Se aparece su hija más pequeña, de cinco años de edad y le pregunta "¿qué haces papi?". Él voltea y cariñosamente le dice: "Estoy trabajando mi amor". "¿En qué?" contrapregunta la infante, con los ojos muy abiertos y la admiración de una hija hacia su padre. "Es un presentación mi amor, sobre cómo piensan las personas". La niña sopesa la afirmación y vuelve a arremeter: "¿sobre cómo dicen que piensan las personas papi?", "No mi amor, sobre cómo piensan antes de decir las cosas". Y la niña entonces vuelve a preguntar, (recordemos que a los cinco años, el método dialéctico es prácticamente innato): "Pero papi, ¿cómo puedo saber qué es lo que pienso, antes de decirlo?"
Tanto le impactó esa pregunta, hecha desde la inocencia más absoluta, que poco le faltó a mi colega para dejar todo e irse de eremita a alguna extraña y olvidada comuna. Por supuesto, la disertación del día siguiente versó sobre eso: que nuestro pensamiento cabalga de forma abstracta, entre intuiciones y deducciones, hasta que nosotros le ponemos forma mediante el lenguaje. Es un hecho que en ocasiones necesitamos decir lo que pensamos (explicarnos), para poder darle forma a nuestras ideas. Algunos las escribimos, otros las verbalizan, pero el lenguaje es lo que nos permite darle forma a esos impulsos eléctricos entre nuestras neuronas. Y también es el que nos permite compararlo con el de otros. Juzgarlo. Confrontarlo.
Nuestro cerebro está diseñado para juzgar la realidad. Para clasificarla y para explicarla, pues de esa forma se asegura nuestra supervivencia. Es una herramienta a nuestra disposición, hasta que decidimos usarla en nuestra contra, como explica Ego Sum Qui Sum en su post sobre los halos solares y el chupacabras... Sidurti nos trae otro ejemplo con su bolita de cristal sismográfica... Y es que el cerebro puede construir realidades maravillosas dentro de cada cráneo, pero no necesariamente esos constructos reflejan la realidad. Keith, en Ahuramazdah, nos trae una reflexión sobre lo intangible y lo tangible, en donde intenta explicar la diferencia entre comprobar científicamente una afirmación y dialogar sobre conceptos no comprobables mediante la experimentación, con lo que nos recuerda aquella vieja máxima de Blaise Pascal: "La razón es el medio lento y tortuoso a través de la cual, el hombre conoce. El corazón tiene sus razones, que la razón no conoce."
El corazón humano es complejo. Añora encontrar la magia en lo cotidiano y de eso se valen algunos para convencernos de todo tipo de cosas. Antaño se vendían "remedios milagrosos" que curaban todas las afecciones, desde la gota hasta la locura. La magia estaba no en el frasquito, sino en las ilusiones de las personas que, engañadas por un habilidoso comerciante, escogían creer en él y en su pócima. Ahora Keith nos trae a colación a un moderno vendedor ambulante de remedios: David Wilcock, quien afirma aquello del inminente cambio energético en el mundo. Y es que "querer creer" es una fuerza asombrosa. La voluntad humana o el "corazón" humano, como se afirma poéticamente, es un motor que nos impulsa, pero que requiere de timón y de prudencia. Hoy sabemos que razón y emoción nacen en el cerebro, pero la metáfora del músculo cardiaco como impulsora del movimiento a veces nos confunde.
Como diría el personaje de Obi Wan a Luke Skywalker en la celebérrima "Star Wars": "Use the Force, Luke. Trust your feelings." Confiar en los sentimientos y en la intución no es un mal consejo. El problema es que a veces algunos interpretan esa frase como "Sólo haz caso de tus sentimientos y despójate de todo análisis racional", lo cual es, de suyo, absurdo. O al menos, suicida. Sin embargo, para algunos, "creer" en algo implica que los disidentes, los "escépticos" son enemigos, como también nos relata Keith. Y lo malo de esto es que los debates se pierden en diatribas y lluvia de adjetivos, sin sustancia.
Y en eso, no es posible dejar pasar este Circo del Absurdo sin dedicar todo un segmento al más reciente evento que cimbró la sociedad mexicana y mundial: el incipiente brote de influenza modificada, bautizada de varias maneras, mitificada, malentendida y sobrevendida hasta puntos que serían realmente simpáticos, sino fueran tan tétricos.

La influenza es tan sólo otro fenómeno biológico, llevado al tema social. Por supuesto, tiene repercusiones, y son éstas las que favorecen que el fenómeno adopte a veces formas fantásticas en la mente de la gente. Como he dicho antes, tenemos una gran necesidad de magia, quizá porque no aceptamos que la magia existe en nuestro mundo, en nuestra realidad y que accedemos a ella todo el tiempo: con nuestros hijos, con los amaneceres y los atardeceres, con la vida que se levanta una y otra vez de todo tipo de penurias. Algo que, por cierto, Keith nos recuerda cuando habla de la espiritualidad en los escépticos.
Como he relatado antes, yo me encontraba en China cuando comenzaron los mensajes desde México advirtiendo de la suspensión de labores en las escuelas para controlar el contagio de la incipiente epidemia. Cuando el resto de la delegación mexicana comenzó a llamar por teléfono a sus seres queridos, se encontró con que la mayoría de éstos no tenían noticia alguna de la influenza. Era de noche en México y las noticias apenas comenzaban a circular.
Pocas horas después comenzaron los mensajes informativos de distintas agencias que hablaban del escalamiento en las muertes. En cuestión de horas, las cifras pasaron de 20 a 50 a 200 muertos. En la televisión, la BBC Asiática hablaba de la epidemia e insertaba clips grabados cuando el brote del SARS en Asia, con moribundos (asiáticos) en hospitales y en clínicas de salud. Se especulaba alegremente con la posibilidad de que el virus rápidamente viajara a otros paises y se convirtiera en una pandemia.
Y mientras tanto, seguían llegando mensajes a los teléfonos móviles: "se suspendieron los partidos de fútbol", "que no se suspenden, sólo se llevarán a cabo a puerta cerrada", "que se suspende el concierto de The Rasmus", "que se suspenden funciones en los cines". El sentimiento de irrealidad entre el grupo de gente que estábamos allá crecía hora con hora. Por un momento el espíritu del grupo era el que puedes adivinar en las películas apocalípticas. Y todos querían hacer notar que estaban preocupados, retroalimentándose unos a otros el miedo y los posibles alcances. La paranoia no aparece de pronto. Se le va construyendo poco a poco, con opiniones exageradas, con rumores vagos, con pequeñas afirmaciones realizadas en tono confidencial... y se nutre hasta volverse literaria...

Ego nos trae algo acerca de estas "verdades" que se gestan en el imaginario colectivo a través de dos posts sobre "los fanfics" y su relación con la teoría de la conspiración. En el segundo incluso la relaciona ya con el tema de la influenza. Al respecto, Antonio de Delenda Est Carthago nos trae un análisis matemático sumamente interesante y bien realizado sobre las posibilidades reales de conocer a alguien que padeciera la enfermedad. Keith realiza su propio análisis sobre uno de los múltiples e-mails (cadena) que supuestamente delataban una conspiración detrás de la influenza.
Visto hacia atrás es interesantísima la manera en la que surgen todo tipo de versiones respecto de una realidad más o menos simple: un virus ha mutado, se contagia a las personas y puede provocar la muerte. De ahí a especular sobre las acciones de grandes laboratorios, de gobiernos conspiratorios, de muertes ocultas y demás, existe un camino "lento y tortuoso" cuyas razones "nuestro corazón desconoce". Circuló mucho un video realizado por Alfonso Cuarón sobre la tesis de Naomi Klein de la "Doctrina del Shock", que, curiosamente, utiliza precisamente la misma tesis de Naomi para comunicar un mensaje supuestamente acusatorio. La paradoja de la autoreferencia en su máxima expresión.
Quizá por eso es bueno tomarnos la cosa con un poco de humor. El mismo Ego nos trae una versión post-apocalíptica del conflicto "influenza vs carne de cerdo", donde se demuestra la utilidad de los absurdos para sostener la realidad. Situación que, por cierto, no funciona igual para The Jab, hablando también de fútbol y de carnitas.
Personalmente me atraen siempre estos debates entre ciencia, razón, fé y mitos. Los encuentro altamente motivantes pues me hacen pensar, me obligan a cuestionarme nuevamente mis propias convicciones. Por supuesto tenemos que hacer altos en la vida y tarde o temprano aceptar que no tenemos el tiempo suficiente para cuestionarlo todo. Tarde o temprano comenzamos a entender que es bueno "tener fé". Tengo fé en los maestros que escucho y creo que tratan de hablarme con verdad sobre lo que saben. Tengo fé en el futuro y tengo fé en que mi hija puede vivir en un mundo hermoso, aún a pesar de violencias, influenza y todo tipo de mitologías divertidas. Es más, creo que el mundo puede ser muy divertido gracias precisamente a tanta diversidad de opiniones. Es lo mágico del ser humano: que somos mágicos y a veces lo olvidamos.
Un abrazo,
Gio.
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17 comentarios:
Excelente presentación.
Me faltan dar lectura a tres de los artículos, así que lo tomaré con calma.
Qué bonito circo, me gustó que te permitieras comentar ampliamente en la presentación.
El comentario de las entradas combinado con experiencia personal y reflexiones generales es muy afortunado. Yo diría que es una de las funciones más entrañables hasta ahora.
Felicidades.
Excelente circo, sin duda alguna. Me hubiera gustado mucho participar en esta edición, pero no se me ocurrió nada que valiera la pena publicar, y por otro lado tampoco era cuestión de publicar algo de ciencia y tecnología sin escepticismo presente; para otra vez será.
Realmente interesante. El texto capta la atención y atrae a cada uno de los artículos.
Un Abrazo
Me atonté y no había puesto el enlace, pero ya está.
Ah tu estilo impreso en el circo! me gusta!
Y lo que mas gusto me da es que mis amigos blogerosos ahora tambien son tus amigos.
abrazos
Hola Jab! Ya dirás qué opinas del global.
Ego: Gracias! (y también por el enlace). Quise hacerlo más personal. Qué bueno que te gustó.
Pereque: Bienvenido! Gracias por tus palabras. Me da gusto que se logre acercar el pensamiento a la vida cotidiana.
Lord Eggs: Bienvenido! Ya habrá ocasión de aportar algo más. Un abrazo!
Antonio: también bienvenido! Creo que se prestaba en esta ocasión a hacerlo así, más cercano a los acontecimientos recientes.
Humberto! creí que a estas alturas estarías conquistando la cima de alguna montaña o algo así. Me da mucho gusto verte por estos lugares. Qué bueno que te gustó (finalmente descubrí el Circo gracias a tu blog, así que todo esto salió por ti!)
Un abrazo!
Gio.
Estimado Gio:
¿Acaso existe algo que supere en magia a la memoria y el olvido? Sapos que, vistos en el tiempo y la distancia, casi parecen príncipes... Por no hablar de las desapariciones: conejos, traumas, crímenes, hasta los amores eternos se diluyen en tonos sepia hasta desaparecer.
Gracias por su memorable visita, es un decir.
No he leído los links. Supongo que requeriré de más tiempo y los quiero leer en tranquilidad, pero la redacción que haces, me pareció muy buena.
Se me antoja más bien, para charla acompañada de vinito, no?
El final es maravilloso. Coincido contigo en que la magia es un tema aspiracional y lejano que dificilmente reconocemos en la cotidianidad
Un abrazo!
Me resultó imposible participar pese a que lo había prometido, pero compruebo con agrado el dicho "Ni sobra el que está ni falta el que no vino". El Circo sobrevive y al parecer tiene cuerda para rato.
Felicitaciones. Una muy buena función.
Manuel: ¡Bienvenido! te tocó llegar un día muy "científico" pero también dejo espacios para más literatura y más arte. Y lo de la visita memorable... mmmhhh, después de lo de los sapos... mmmhhh... jaja! buen punto.
Miss Lane: Valen la pena los enlaces, ojalá pueda leerlos con calma. Ya vió hay tiempo para todo y habrá tiempo para el vinito. Un abrazo!
Monsieur Tork: Reciba igualmente la bienvenida, si bien no pudo estar, hubo material y hay quórum. Seguiremos aportando y esperando su próxima intervención.
Un abrazo!
Gio.
como siempre un placer leerle, aunque aun mas lo que siempre encuentro en sus líneas un abraxo.
¡Hola Matizz! gracias por tu visita. Hoy te tocó algo más "racional" que "emotivo", pero gracias por tus comentarios.
Abrazo!
Me gustó mucho la entrada. Creo que es muy importante lo que mencionas sobre el hecho de seguir sentimientos o instintos: no por hacerlo debes dejar de pensar y racionalizar. Lo importante sería alcanzar el equilibrio.
Los niños rulean. Ojalá todo el mundo hiciera preguntas como ellos.
Muy buen post, abordas 2 temas intrínsecos y poco estudiados de la mente:'El efecto placebo' por un lado, y 'La histeria colectiva' por otro.
Ambos casos dignos de un buen estudio por separado, porque el sugestionamiento de las masas es real al menor contacto de una noticia o rumor. Son 2 fctores que inciden mucho en un ser humano como parte de un colectivo societario.
Fuerte abrazo Gío!
¡Hola! ¿Kiuuketsuki? ¿así se escribe? ¿puedo decirte Kiu? En fin... gracias por pasar. En efecto, los niños son sensacionales (por eso dijo Dios "sed como niños o no entrareis al reino de los cielos", jajajaja)
Carlos! me da gusto recibirte. En efecto, esto del colectivo societario es fascinante. Los comportamientos "cardumen" como la histeria colectiva son una muestra de que a pesar de la capacidad cognoscitiva y racional, el ser humano debe con humildad aceptar su parte más animal e instintiva...
Abrazo!
Gio.
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