viernes, 7 de septiembre de 2007

La mejor edad de una mujer / de un hombre

Desde que el tema se planteó hace ya varias lunas en algún blog y fue saltando de forma y de contexto, me intrigó. Hay quien siempre ha afirmado que la mejor edad de un hombre es en sus 40 años y aunque al principio me causó una natural resistencia intelectual, al final la afirmación terminó por convercerme per se.

Estoy convencido ahora que la mejor edad de un hombre son los 40's y también que la mejor edad de una mujer son los 30's. Esto provocó alguna discrepancia menor en el blog de Mithras con todo y alegatos de varios implicados. Creo que no supe explicarme bien en alguna respuesta que le puse, pues me dí cuenta que el Dios Pagano se fue con la finta de la apariencia física, pero hay mucho más que tomar en cuenta.

Por supuesto que una primera y necesaria afirmación es que la mejor edad es la que uno tiene, por el sencillo hecho de que el tiempo no puede recorrerse ni hacia delante ni hacia atrás. Sólo podemos vivir el tiempo que nos tocó vivir "un día a la vez" parafraseando aquella famosa muletilla sajona. Así pues tenemos que vivirla y aceptarla. Por otro lado, es verdad también que quitando el aspecto subjetivo, es decir, el que corresponde al sujeto, es posible hacer una evaluación objetiva de las etapas de la vida y comparar ciertos aspectos de ellos.

Tradicionalmente se hablaba de "tres edades", siendo la niñez la primera y la vejez la tercera. Pero eso implicaba que la segunda edad representaba la plenitud y, curiosamente, es de la que menos se hablaba. Las primeras etapas de la vida han sido ampliamente estudiadas y subclasificadas por diversos psicólogos y pedagogos, casi al grado de identificar las etapas del crecimiento por meses. Si bien en los primeros 20 años el desarrollo físico es notable, el intelectual y el emocional suelen ir más lento, pero no se notan pues son menos evidentes. Por eso es posible clasificar todo ese bloque como un período de formación personal.

Mithras hablaba de los "cuerpos envidiables" de las y los jóvenes de menos de 20 años. Si bien este aspecto es claro y evidente, también es simplista generalizarlo y mucho menos relativizar toda comparación al aspecto físico. Biológicamente la plenitud del cuerpo humano se alcanza entre los 16 y los 20 años. Un poco más tarde en los varones que en las féminas. A partir de ese momento, el cuerpo está genéticamente diseñado para detener el proceso de crecimiento y estabilizarse, lo cual interpretamos erróneamente como deterioro. En realidad lo que sucede es que se agota la capacidad de recuperación (si habláramos de materiales en vez de seres humanos, diríamos que disminuye dramáticamente su resilencia). Sin embargo, aquellos cuerpos jóvenes y hermosos, también tienen sus fragilidades. Por ejemplo: la acumulación de puntos de grasa que se denominan acné. Y más dramático pero revelador aún: los infartos. Un ataque cardíaco a los 50 años es molesto. A los 40 es delicado. A los 30 es mortal, pero a los 20 es fulminante. La razón es muy simple: con el tiempo se generan alimentaciones paralelas (arterias secundarias) que alimentan al corazón de suerte tal que en un infarto después de los 40 el corazón sigue siendo irrigado de sangre, y existen muchos más posibilidades de sobrevivir que si ocurriera a los 30 o, peor aún, a los 20.

Esto tiene que ver con una metáfora que intenté utilizar en mi comentario, pero que supongo que no supe explicar del todo: la comparación entre las carreras de los 1oo metros planos y los maratones. En las primeras requieres una explosión de energía y de fuerza. En los segundos requieres mucho más estrategia y experiencia. ("Colmillo" diríamos en México). Por eso decía que ningún héroe de los 100 metros planos rebasa los 25 años y, en cambio, los mejores corredores de maratones se encuentran en la treintena. Con el tiempo vas desarrollando las partes menos visibles: la inteligencia, la sensibilidad y el manejo emocional. Esas áreas son las que te permiten una vivencia más plena de tu vida. No el cuerpo hermoso. Por eso decía que a lo largo de la vida los retos que enfrentamos son distintos y requieren capacidades distintas.

Lo que nos define, en esencia, son las preguntas vitales que nos hacemos en cada etapa de nuestra vida. Existen preguntas que, de hacerse antes de tiempo, se contestan con una superficialidad pasmosa, pues son otras las que agobian y, con el paso del tiempo, se invierten los papeles. Cualquier joven puede elaborar una respuesta sobre el significado de la paternidad. Pero no es una pregunta que le agobie (me atrevo a afirmar que, incluso, cuando ya ha sido padre). En cambio es algo que puede agobiar mucho más en etapas posteriores de la vida, cuando vemos el paso a la trascendencia mucho más próximo.

Esa es en esencia, la parte central de mi comentario. La mejor edad no es aquella en la que uno sólo de los aspectos está en plenitud, en demérito de las demás. No lo es la parte de la hermosura corporal pues la falta de otros aspectos la hace simplona. Desabrida. La sabiduría experiencial viene más allá de los 50, de ordinario, y tampoco es una edad plena. Y la parte emocional quizá se termina al final de la vida. Pero lo importante es la armonía entre esas tres grandes áreas. En una mujer de 30 años, el cuerpo está hermoso aún y, debo decirlo, cuando la mujer se preocupa por cuidarse y se deja de los atavismos e inmadureces de su juventud, muchas veces se ven mucho mejor que a los 20. Mejor aún: ya lo saben usar. Además han aprendido a relajarse en sus relaciones con los demás y consigo mismas y también han adquirido una cierta cultura y experiencia de vida que permiten hacer la convivencia más interesante y, para ellas mismas, su vida más rica en experiencias. Lo mismo sucede con los hombres a los 40, cuando la plenitud económica acompaña a las otras variables. Ganar demasiado dinero antes de eso te puede hacer perder el piso y ganarlo después de ordinario se destina a la pensión o a los médicos.

Debo aclarar que aún no cumplo los 40, pero me voy acercando. Es notorio que mi capacidad física ha menguado y que aún padezco de arranques de inmadurez notables. Sin embargo, también reconozco que he aprendido a disfrutar enormidades de placeres complejos y a la vez, he redescubierto los esenciales o más naturales. A través de la lectura, los viajes, los amigos y las charlas, poco a poco he adquirido una cierta cultura de la que me enorgullezco y un cierto aire que - acepto sin falsa modestia - me gusta. Ya no soy el "nerd" de hace una o dos décadas, y, sin embargo, es claro que sé mucho más (aunque también es notorio que ciertas operaciones simples ahora se me dificultan cada vez más, por ejemplo, el recordar el nombre de una persona con la que colaboraba hasta hace un par de años...)

Quizá soy un hombre atípico pero hace algunos años me dí cuenta que los cuerpos de las mujeres muy jóvenes ya no me atraían en lo absoluto, me atraen mucho más las mujeres en sus treintas, menos delgadas, más "rellenitas" con más cuerpo de mujeres y menos de niñas. Con más arrugas en el rostro y una mirada más profunda. Es curioso lo que menciona el propio Mithtras en su último post, pues entre más voluptuosos son los senos de una mujer atrae más las miradas masculinas. Esto tiene una explicación biológica y psicológica: se asocian con la maternidad, con el ejercicio de amamantar a las criaturas. Los senos femeninos crecen con el paso del tiempo y es normal que senos grandes sean propios de mujeres más grandes, e implicarían una cierta capacidad de amamantar mejor a la descendencia. Si quieren más evidencia o disertación científica se puede comenzar con Desmond Morris y luego seguir adelante con todos sus sucesores. Yo las prefiero más desarrolladas, claro, sin exagerar.

Abrazos!

G.

2 comentarios:

mithras dijo...

Coincido con todo lo que dices mi querido Centrifugo. Pero creo que no nos hemos entendido bien. Yo, con mis post, intentaba decir que la plenitud fisica de la mujer y del hombre se realiza bastante antes de las treintena y despues poco a poco se va marchitando.
Coincido contigo en que vamos perdiendo "cuerpo" pero ganamos en experiencia, inteligencia, etc, etc. Por lo tanto es mas atractivo para una relación algo mas que fisica una mujer de 30 años.
Creo que ya he dicho en alguna ocasión que a mi me gustan las mujeres de mi misma edad, pasados los 30 o casi llegando a esa decada, pero nunca las tiernas niñas de 20 años, eso si, admiro su cuerpo como muchos otros hombres.
Al igual que tu me encantan las curvas por lo que todas las modelos de pasarela y muchas actrices no me entusiasman demasiado, un claro ejemplo de nuestros gustos en comun es Scarlett.

Muchas gracias por los comentarios, por los post y por todas las molestias que os habeis tomado (los dos) para acercar ideas que ya de por si, son casi identicas.

Abrazos paganos.

Matizz dijo...

Esa es en esencia, la parte central de mi comentario. La mejor edad no es aquella en la que uno sólo de los aspectos está en plenitud, en demérito de las demás....

Y definitivamente yo creo que la mejor edad de Krys esta siendo esta jeje porque creo que tiene dosis centrífugas que le rejuvenecen y hacen sentir plena.

Como siempre me llevo mucho de este blog.

Abraxo CentRífugo*

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